jueves, septiembre 24, 2020
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Magnicidio, bastión de la política imperial para dominar naciones

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Palacio de Miraflores, Caracas.- Ataques, violencia y conspiración parece ser el camino que ha decidido tomar la derecha nacional e internacional para forzar un cambio que se contrapone a los designios del pueblo venezolano, que durante dos décadas continuas ha decidido por la alternativa revolucionaria que propuso el líder Hugo Chávez en el año 1999.

Veintitrés victorias electorales en los últimos 25 eventos así lo han demostrado, sin embargo las ansias de poder y los anhelos de supremacía se han sobrepuesto ante el derecho de las y los habitantes a elegir a sus gobernantes.

Planes de golpes de Estado y magnicidios contra cualquier gobierno no neoliberal continúa siendo el guión que se pretende imponer en la región, muestra de ello son las filtraciones de Wikileaks -en el año 2015- que revelaron este accionar como bastión de la política exterior de Estados Unidos (EEUU).

Venezuela no escapa de la oscura pretensión, de hecho es el mayor afán del imperio norteamericano, pues durante la gestión de Chávez (1999-2013) se contabilizan más de 20 intentos de asesinato, a consecuencia de sus ideas revolucionarias y sólidas bases de emancipación.

Y es que estos dos elementos parecieran ser los principales obstáculos de las oligarquías apetentes de poder. En 1828 el mismo Libertador Simón Bolívar experimentó esa acción golpista, mientras estaba recluido en su habitación del Palacio de San Carlos en Bogotá, cuando radicales santanderistas (seguidores de Francisco de Paula de Santander), Mariano Ospina Rodríguez, Florentino González y el militar venezolano Pedro Carujo lo intentaron asesinar.

A partir de allí, se ha intentado emular este patrón sedicioso con gobernantes latinoamericanos como el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, contra quien se planificó 638 acciones de asesinato, llegando a ejecutarse 150 hasta el año 2007. El caso más reciente es el del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, que en sus primeros seis años de mandato ha sido víctima de 18 intentos de magnicidio.

En 2013, siendo vicepresidente de la República, advirtió un primer plan en su contra. «Grupos infiltrados planean matarme a mí y al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello», dijo desde un acto de masas en el oeste de Caracas.

Ya como Jefe de Estado se encendió una nueva alarma. Esta vez en manos del ex embajador de Estados Unidos, Roger Noriega, y el ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, quienes «planearon magnicidio desde Bogotá y Miami», denunció el Mandatario venezolano. Entre julio y agosto de ese mismo año el Gobierno se dijo advertido en cuatro ocasiones por diferentes planes magnicidas.

Meses más tarde, durante el planificado año de «La Salida», cinco nuevas denuncias salieron a relucir. Estados Unidos volvía a ser protagonista de la maniobra. Además, en ese año se incluye la operación de sicarios que habían viajado desde Centroamérica hasta Ecuador para acabar con su vida, durante su participación en la Cumbre de Unasur. Información que fue ratificada por el gobierno de Correa.

En 2015, el Mandatario nacional informó que un grupo de terroristas amenazaron con matarlo en Costa Rica, durante su participación en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). También, salió a la luz pública el «plan de golpe azul», una nueva estrategia magnicida que consistía en ataques aéreos sobre la sede del Gobierno y otros lugares en las que se preveía la aparición del Dignatario.

Para abril de 2016, en el marco de un Congreso de delegados y delegadas del Congreso de la Patria celebrado en el Poliedro de Caracas, una vez más, Maduro denunciaba los intentos de  fuerzas extrajeras para acabar con su vida.

Las investigaciones del Gobierno Nacional revelan la participación de EEUU y su actual administración de querer invadir al país, ejecutando estrategias de guerra no convencionales como sanciones y bloqueos económicos, ataques electrónicos y electromagnéticos, que supone la superación del modelo de ataque «cuerpo a cuerpo» recrudeciéndose cada vez más contra el pueblo.

El 4 de agosto de 2018, a las 5:41 minutos de la tarde, durante la celebración del 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) desde la avenida Bolívar de Caracas.

Con dos drones modelo DJI M600, cargados con 1 kilógramo del explosivo denominado C4 con un poder de afectación a un radio de aproximadamente 50 metros cada uno, se pretendió ejecutar el ataque que iba directamente contra la figura del Presidente venezolano y demás autoridades civiles y militares que le acompañaban en la actividad. Por el hecho resultaron heridos siete efectivos militares.

El uso de estos artefactos como dispositivos operativos y funcionales para intentar asesinar al Mandatario, consiste en el primer evento conocido en la historia que da cuenta del uso de estas tecnologías comerciales contra la vida de un Jefe de Estado.

En horas de la noche, el presidente Maduro denunció el magnicidio fallido y acusó a la ultraderecha de Venezuela, Miami y al ex mandatario colombiano Juan Manuel Santos, quien en julio de ese año declaró que el fin de Nicolás Maduro «estaba cerca».

En el crimen se encuentran implicadas más de 30 personas, siendo señalado el dirigente de la extrema derecha nacional, Julio Borges, como autor intelectual del ataque que pretendía ejecutarse desde el mes de mayo.

“El señor Julio Borges fue quien recibió la orden, los recursos logísticos y el apoyo para ejecutar el plan magnicida que acabaría con mi vida”, señaló el Dignatario.

Además, entre los detenidos se encuentran Henryberth Rivas Vivas, alias “Morfeo”, participante directo del atentado terrorista, entrenado en Chinácota, Norte de Santander, Colombia; el diputado opositor Juan Requesens; Argenis Valero, piloto del dron; Juan Monasterios, coordinador de la acción; Ángela Lisbeth Espósito Carrillo, alias «La Perrera»; Ramón Velasco, alias «Corocoro»; José Rivas Díaz; Yolmer Escalona, Alberto Bracho, José Estrada y Emilendris Benítez.

Hoy se cumplen dos años de la agenda conspirativa que buscó sumergir al país en caos, desesperación y al mando de potencias colonialistas, por lo que resulta inevitable recordar esa fecha.

En medio de ello, es menester rescatar la valentía y el coraje del Presidente Maduro, así como la consciencia política y el espíritu pacifista de la población venezolana que a pesar de vivir estos ataques incesantes por distintos frentes ha sabido alzarse con las banderas de la Revolución que desde sus inicios busca sellar la independencia obtenida hace más de 200 años.

Como el Padre de la Patria advirtió en el epistolario al emisario del gobierno de EE.UU, Juan Bautista Irvine, en octubre de 1818, “por fortuna se ha visto con frecuencia un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos”.

Prensa Presidencial

Fuente: minci.gob.ve

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