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Los conflictos en el sector del metal en la Bahía de Cádiz

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F. J. Ferrer.— Desde el final del estado de alarma y, sobretodo, desde principios del mes de agosto se están produciendo movilizaciones de las plantillas de las empresas auxiliares del sector del metal en las factorías de Navantia de Puerto Real, San Fernando y Cádiz.

En la factoría de Puerto Real, la inquietud entre los trabajadores es que, una vez terminados los contratos que tiene con empresas como la belga Smulders o la noruega Aibel, no se vislumbran nuevos contratos que permitan una continuidad en sus puestos de trabajo. En la factoría de San Fernando, donde se construyen las fragatas para Arabia Saudí, tampoco es muy halagüeña la situación.

Pero la reivindicación de carga de trabajo no es la única que esgrimen estos trabajadores y trabajadoras. Reclaman, -desde hace bastante tiempo- el cumplimiento del convenio del metal, la creación de una bolsa de trabajo que elimine «las listas» que, en manos de los encargados, suponen verdaderos métodos mafiosos. Asimismo, vienen denunciando la precariedad generalizada de todo el sector, donde el personal directo de Navantia, empresa pública, es minoritario respecto a los miles de obreros/as de las empresas auxiliares, subcontratistas que sin el menor escrúpulo los exprimen y explotan para rebañar unos beneficios que les permitan seguir subsistiendo parasitando.

A este conflicto, se une el de Airbus, que desde hace más de un año viene anunciando recortes en su plantilla y que afectan a las ocho fábricas que tiene en el estado español, tres de las cuales se localizan Andalucía, perdiéndose más de 600 puestos de trabajo.

Resulta interesante conocer que el anuncio de despidos y ERE en Airbus, siguen el ritmo del contencioso que enfrenta a este Consorcio con la compañía norteamericana Boeing, claro exponente de la feroz lucha imperialista que enfrenta a EEUU y la UE para quedarse con la parte del león en el negocio de la fabricación de armas.

Aunque esta situación ya viene de atrás, ha sido ahora precisamente cuando este sector de la clase obrera gaditana ha estallado en un amplio movimiento reivindicativo, tras padecer una terrible situación durante el periodo de confinamiento por la Covid-19, con ERTE donde se tarda en cobrar el paro, la enorme incertidumbre sobre el futuro más inmediato de sus puestos de trabajo, la brutal explotación a que son sometidos para que sus patronos cumplan los perentorios plazos que la competitividad capitalista impone, el deterioro programado de los sistemas sanitarios, educativos y sociales, la impúdica conducta de reyezuelos que huyen como ratas cuando se descubre la podredumbre en la que nadan y el vergonzoso encubrimiento de la socialdemocracia en el gobierno, la terrible crisis económica que sufre el sistema de producción capitalista agravada por la pandemia, etc.

El detonante ha sido el despido de varios compañeros como represalia por sus actividades sindicales, donde la completa totalidad de la plantilla ha parado de forma indefinida la producción, a pesar de las amenazas y coacciones recibidas por parte de la patronal de este sector, FENCA, y la miserable colaboración del Comité de empresa de Navantia Puerto Real. A este paro, se han sumado parte de las plantillas de las auxiliares de San Fernando y Cádiz, aunque en estas dos últimas se sigue trabajando, aunque con paros intermitentes.

La decidida confrontación de parte de la clase obrera de la Bahía contra la patronal debe hacernos reflexionar, a los y las comunistas, sobre el papel que jugamos en esta lucha. El proletariado es el que se rebela y trata de romper las cadenas que lo atan a un sistema caduco, pero si lo hace solo, de forma visceral, sus posibilidades de éxito se reducen drásticamente, dada la actual correlación de fuerzas. Es nuestra obligación, como comunistas, la de estar presentes en esa lucha, dotarla de contenido político y trabajar para que la efervescencia y la ira del momento no se diluya y acabe en nada, sino que quede un germen organizativo. Es nuestra responsabilidad no dejar a nuestros hermanos y hermanas de clase huérfanos y a merced de la patronal y sus lacayos.

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