martes, octubre 20, 2020
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Pandemia del coronavirus acentúa las desigualdades en Brasil

El país suramericano es el segundo en el mundo en cuanto a contagios y tercero en número de fallecidos.

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Brasil llegó este viernes a 4.880.523 contagios acumulados de Covid-19 y 145.388 muertes causadas por la pandemia desde que el primer caso de detectó en ese país suramericano a finales de febrero. Dentro de estas estadísticas resalta la población de menos ingresos.

Aunque el coronavirus no escoge a sus víctimas, la seguridad socioeconómica y sanitaria es determinante para discernir por qué algunas poblaciones han sido más perjudicadas que otras a partir de la propagación del virus y de la paralización económica que generó.

En el caso de Brasil, segundo en el mundo en cuanto a contagios de Covid-19 y tercero en número de fallecidos, los mas vulnerables ha sufrido estas y otras afectaciones.

Incremento de desempleo

La tasa de desempleo subió al 13,3 por ciento en el trimestre abril-junio, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). Debido a la pandemia, se perdieron en ese periodo 8,9 millones de puestos de trabajo.

De esta cifra, 6 millones correspondieron a trabajadores informales, que a mediados de agosto sumaban 29 millones en todo el país, documentó el Ibge (con ello, la tasa de informalidad subió al 34,1 por ciento).

La paralización de la economía obligó a 1,5 millones de brasileños a acudir al seguro de desempleo, cuyas solicitudes crecieron entre marzo y abril un 31 por ciento con respecto a igual período de 2019, informó el Ministerio de Economía. En total, 12,8 millones de personas buscaban empleo en Brasil a inicios de septiembre.

Pérdida de ingresos

Aquellos trabajadores que no perdieron su empleo, pasaron a un régimen de jornada y salario reducidos en el que permanecen más de 7 millones de trabajadores, según el Ministerio de Economía.

A finales de mayo, el Gobierno de Jair Bolsonaro aprobó una ley de rescate para proveer fondos a estados y municipios, pero congeló por dos años aumentos de salario de trabajadores del sector público, condición impuesta por el Ministerio de Economía.

El Ejecutivo creó una ayuda de emergencia para cubrir algunas necesidades básicas durante la pandemia. Su monto inicial proyectado fue 200 reales mensuales (35,19 dólares). Tras el rechazo social, el Congreso la elevó a 600 reales (111 dólares), aunque en meses sucesivos fue reducida. A inicios de septiembre, Bolsonaro anunció que la extenderían hasta finales de año, pero pagando solo 300 reales (55 dólares).

Según el Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea), la ayuda de emergencia fue el único ingreso que recibieron en el mes de julio cerca de 4,4 millones de hogares brasileños (6,5 por ciento de todos los hogares del país).

En el caso de los hogares muy pobres sin otra entrada financiera regular, ese fondo ayudó a que los ingresos de sus integrantes llegaran al 124 por ciento de lo que habitualmente pueden llevar a casa, declaró dicha entidad.

Deficiente acceso a servicios de salud

Según un reporte de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) a partir de la situación sanitaria de Río de Janeiro, la tasa de letalidad de la Covid-19 es dos veces más alta (19,5 por ciento) en regiones con alta y muy alta concentración de favelas en comparación con barrios sin ellas (9,2 por ciento).

Una indagación de esa entidad arrojó que los primeros casos de la pandemia se detectaron en barrios de mayor tamaño y mejores condiciones socioeconómicas, pero con el tiempo los casos migraron a barrios periféricos y de bajos ingresos.

Fiocruz comprobó que los vecindarios de mayores ingresos, con sistemas de salud estructurados, ofrecen más acceso a pruebas diagnósticas y pueden proveer atención más rápida a los infectados de Covid-19, evitando que lleguen tardíamente a los hospitales y desarrollen los síntomas más graves.

Un estudio similar de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo, mostró que la letalidad por Covid-19 es un 60 por ciento mayor en los barrios pobres de esa ciudad.

Además de la escasa red hospitalaria, muchas zonas pobres están superpobladas, las viviendas están muy próximas y no permiten cumplir con la distancia social, y poseen deficientes redes de agua y saneamiento básico, lo que obstaculiza mantener la higiene.

De acuerdo con el Ibge, 31,5 millones de brasileños (15 por ciento de la población) no tiene acceso a agua potable a través de la red de abastecimiento, 75 millones (36 por ciento) vive en áreas sin alcantarillado y 6 millones no tienen baño en su casa.

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