Nuevas restricciones, nuevos crímenes contra los trabajadores [esp/gal]

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Durante las primeras medidas de confinamiento que se tomaron a partir del 13 de marzo de 2020, en Galicia los datos oficiales apuntaban a que la pandemia se estaba controlando mucho mejor que en otros territorios del Estado, lo cual ayudó al Partido Popular a evitar esa caída en votos que se vaticinaba en las elecciones de julio. Sin embargo, hoy conocemos gracias a trabajadores de residencias, hospitales, centros de salud… que aquellos datos estaban manipulados y que no se estaba informando de la incidencia real del coronavirus, consecuencia de la falta de medidas contundentes para detener al virus.

Meses después, cuando ya conocemos a este microorganismo mucho mejor, cuando sabemos que los contagios se producen principalmente por aerosoles y en lugares cerrados, las medidas que se ordenan desde la Xunta de Galicia son equivalentes a las que se confeccionaban cuando apenas teníamos información de la COVID-19.

Irónicamente, esta situación nos permite determinar una vez más el carácter de clase completamente burgués de las instituciones que nos gobiernan, puesto que las medidas que se están tomando tienen que ver, principalmente, con el ocio y no con el transporte público, sanidad, educación, condiciones de trabajo… que es en realidad donde la clase trabajadora (infinitamente mayor en número que la burguesía) se encuentra cada día.

Sin ir más lejos, el sindicato CGT denuncia este mes de octubre que en la empresa Atento A Coruña se finalice el teletrabajo para volver a realizar las labores de teleoperador en unas instalaciones que no cumplen las medidas sanitarias para hacer frente al virus. Así funciona la lógica de la burguesía, que por no perder cuatro sucias monedas pone en peligro la salud de las familias trabajadoras.

Del mismo modo, aquellos que componen el gobierno “más progresista de la historia” llevan meses diciendo que van “a blindar” la Sanidad Pública en la Constitución. Lejos ya de conocer de sobra que la Constitución es papel mojado para el mercado capitalista, llama la atención que mientras este vacío entre palabra y hechos transcurre, la sanidad pública se declara en huelga indefinida desde el pasado martes para reivindicar un verdadero refuerzo del sistema sanitario.

Como era evidente, la falta de medidas está haciendo que los contagios se disparen en todo el Estado incluidas las localidades gallegas más pobladas, las que tienen una actividad obrera mayor. Ante esto, la Xunta decide confinar perimetralmente estos municipios hasta el 3 de noviembre, de manera que durante el puente que coincide con el festivo del primero de noviembre se minimicen los desplazamientos entre ayuntamientos.

Queda patente que los políticos que nos gobiernan, fieles siervos de la burguesía, poco interés tienen en que la clase obrera supere esta pandemia con los mínimos daños posibles. Por tanto, los trabajadores debemos darnos cuenta de que las instituciones actuales no tienen la capacidad de satisfacer nuestros intereses como clase social, por lo que nuestro deber es organizarnos para acabar con ellas y construir unas nuevas en las que la mayoría de la población realmente tenga poder de decisión. De ahí la importancia de la construcción del Frente Único del Pueblo (FUP), herramienta al servicio del proletariado y sus clases amigas que llevará a estos a su liberación de la explotación del hombre por el hombre, a la fundación del Socialismo.

 

¡Construyamos el FUP!

¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Propaganda del PCOE en Galicia

Novas restricións, novos crimes contra os traballadores

 

Durante as primeiras medidas de confinamento que se tomaron a partir do 13 de marzo de 2020, en Galiza os datos oficiais apuntaban a que a pandemia estábase a controlar moito mellor que en outros territorios do Estado, o cal axudou ao Partido Popular a evitar esa caída en votos que se vaticinaba nas eleccións de xullo. Sen embargo, hoxe coñecemos grazas a traballadores de residencias, hospitais, centros de saúde… que aqueles datos estaban manipulados e que non se estaba a informar da incidencia real do coronavirus, consecuencia da falta de medidas contundentes para deter ao virus.

Meses despois, cando xa coñecemos a este microorganismo moito mellor, cando sabemos que os contaxios prodúcense principalmente por aerosois e en lugares fechados, as medidas que se ordenan desde a Xunta de Galiza son equivalentes ás que se confeccionaban cando apenas tiñamos información da COVID-19.

Ironicamente, esta situación permítenos determinar unha vez máis o carácter de clase completamente burgués das institucións que nos gobernan, posto que as medidas que se están a tomar teñen que ver, principalmente, co ocio e non co transporte público, sanidade, educación, condicións de traballo… que é en realidade onde a clase traballadora (infinitamente maior en número que a burguesía) se atopa cada día.

Sen ir máis lonxe, o sindicato CGT denuncia este mes de outubro que na empresa Atento A Coruña se finalice o teletraballo para volver a realizar as labores de teleoperador nunhas instalacións que non cumpren as medidas sanitarias para facer fronte ao virus. Así funciona a lóxica da burguesía, que por non perder catro sucias moedas pon en perigo a saúde das familias traballadoras.

Do mesmo xeito, aqueles que compoñen o goberno «máis progresista da historia» levan meses falando que van «blindar» a Sanidade Pública na Constitución. Lonxe xa de coñecer de sobra que a Constitución é papel mollado para o mercado capitalista, chama a atención que mentres este vacío entre palabra e feitos transcorre, a sanidade pública declárase en folga indefinida desde o pasado martes para reivindicar un verdadeiro reforzo do sistema sanitario.

Como era evidente, a falta de medidas está a facer que os contaxios se disparen en todo o Estado incluídas as localidades galegas máis poboadas, as que teñen unha actividade obreira maior. Ante isto, a Xunta decide confinar perimetralmente estes municipios ata o 3 de novembro, de xeito que durante a ponte que coincide co festivo do primeiro de novembro se minimicen os desprazamentos entre concellos.

Queda patente que os políticos que nos gobernan, fieis servos da burguesía, pouco interese teñen en que a clase obreira supere esta pandemia cos mínimos danos posibles. Por tanto, os traballadores debemos de darnos conta que as institucións actuais non teñen a capacidade de satisfacer os nosos intereses como clase social, polo que o noso deber é organizarnos para acabar con elas e construír unhas novas nas que a maioría da poboación realmente teña poder de decisión. De aí a importancia da construción da Fronte Única do Pobo (FUP), ferramenta ao servizo do proletariado e as súas clases amigas que levará a estes á súa liberación da explotación do home polo home, á fundación do Socialismo.

 

¡Construamos a FUP!

¡Socialismo ou barbarie!

 

Secretaría de Propaganda do PCOE en Galiza

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