Apuntes: “Progreso” y “Regreso”

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Ramón Hernández.— Estos apuntes no pretenden sustituir ningún trabajo de profesionales o científicos del campo filosófico que, en una gran variedad de estudios utilizan e incluso definen las categorías desde siempre arraigadas en la sociedad.

Si le preguntáramos a cualquier persona de nuestro entorno por estas categorías tan simples, Progreso y Regreso, nos contestarían que las conocen perfectamente. ¿Y quien se pone a estudiar algo que ya es conocido por todos? Y más aun, si dicho conocimiento se tiene desde la infancia.

Y así, muchos llegan a la edad adulta con ciertos conocimientos infantiles, lo que supone, en parte, una comprensión infantil del mundo que nos rodea o, como mínimo, infantil en parte.

Categorías conocidas y poco comprendidas son muchas. Todos repiten, pero pocos saben lo que es “la mercancía”, qué significapequeñoburgués” (la mayoría piensa que se trata de burgueses pequeños, aunque no tiene nada que ver con los burgueses), y no me extiendo aquí porque la lista sería demasiado larga. Decía Hegel que lo conocido no es por ello comprendido.

Comprender las categorías filosóficas de forma científica, definirlas, estudiarlas en movimiento (de donde surgen y a donde van), puede ayudar a deshacerse de cierto infantilismo en nuestra percepción del mundo. Ayuda, además, a comprender mejor la esencia y no quedarse tan solo con las formas a la hora de evaluar cualquier proceso, ya sea natural, social o mental.

Y puesto que en nuestro caso los procesos que nos pueden interesar se encuentran en el ámbito social, añadiremos una segunda definición del “Regreso” aplicada a la sociedad, la “Reacción”.

Así pues, veamos que nos dice la filosofía sobre las categorías “Progreso” y “Regreso (reacción)”.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que ambas categorías son inseparables, forman una pareja, al igual que muchas otras categorías emparejadas como “alto” que presupone “bajo”, “fuerte” –débil”, “caliente” – “frío”, etc. No se les puede considerar dos fenómenos separados, sino dos momentos de un proceso más general y contradictorio: el “Desarrollo”, que a su vez se puede comprender como movimiento de lo simple a lo complejo, de lo inferior a lo superior. Como vemos, en este movimiento tenemos “lo inferior” que se resiste a su transformación y “lo superior” que lucha por dominar el proceso, establecerse y finalmente ganar.

Cuando hablamos de la sociedad “lo inferior” y “lo superior” luchan por la conciencia colectiva, por su dominio en el ser social, a través, por supuesto, de los individuos que forman la sociedad. Esta lucha se visualiza en las acciones contrarias de diferentes personas, grandes masa de personas agrupadas en distintas clases sociales. Es decir, en el proceso histórico unas clases sociales apoyan principalmente lo inferior y otras lo superior.

Es importante recalcar de nuevo que no son movimientos separados, sino dos momentos, y por tanto dos fenómenos inseparables de un mismo proceso denominado “Desarrollo”. El “desarrollo” nunca es lineal, no se le puede comparar con subir una escalera de escalón en escalón, aunque en cuanto a las formaciones socio-económicas sí podemos distinguir algunos escalones. Por ejemplo el Capitalismo con sus dos fases (capitalismo de libre competencia y capitalismo monopolista), o el Comunismo, que cuenta con dos fases propias: el Comunismo primitivo, no desarrollado, incompleto, inmaduro, también denominado Socialismo y el Comunismo desarrollado, completo, maduro…

Otro detalle que hay que puntualizar es la definición del Desarrollo como movimiento de lo simple hacia lo complejo, de lo inferior hacia lo superior. Es importante comprender que no hay una tercera parte que se mueve de abajo a arriba, no es eso lo que estudiamos, sino que “lo simple” (lo mismo simple) se mueve hacia “lo complejo”, lo inferior hacia lo superior. Un detalle que puede parecer insignificante, pero que en realidad lleva a un error más grande cuando estudiamos el desarrollo de las sociedades.

No es la sociedad la que se mueve del capitalismo de libre competencia hacia el capitalismo monopolista, se trata de un proceso condicionado por el propio capitalismo. Es el capitalismo el que mediante la libre competencia empieza a monopolizarse y finalmente llega al dominio de los monopolios. No es la sociedad la que se mueve del comunismo primitivo al comunismo desarrollado, sino que el mismo comunismo se desarrolla desprendiéndose de las marcas de nacimiento que lleva al salir del capitalismo y se establece finalmente cuando desaparecen las diferencias entre la ciudad y el campo, entre las personas de trabajo físico e intelectual.

Otra cosa es que en dicho movimiento, como hemos visto arriba, hay dos momentos contrarios y estos momentos se reflejan en la actuación de las personas. Las personas, por su posición en el sistema productivo, actúan mayoritariamente de acuerdo con sus intereses objetivos que resultan contrarios para diferentes clases sociales, diferentes posiciones en cuanto a su relación con los medios de producción.

Por tanto, al ser el Desarrollo un movimiento contradictorio nunca transcurrirá de forma unidireccional. No se puede comprender el Desarrollo tan solo como la lucha de lo superior contra lo inferior. “La lucha” en sí comprende dos partes al menos. Si lo superior lucha contra lo inferior, significa que lo inferior lucha contra lo superior. Si lo complejo lucha contra lo simple, lo simple hace lo mismo contra lo complejo. Y no se puede afirmar que lo superior siempre ganará a lo inferior, lo complejo a lo simple, aunque sí a escala histórica se acaba imponiendo lo superior. No todas las batallas se ganan, pero la guerra sí tiene un final claro. El desarrollo puede entorpecerse, incluso se le puede hacer retroceder puntualmente, pero no se le puede anular. (Ejemplo: la renuncia de la URSS en 1961 a la dictadura del proletariado, como renuncia a luchar contra las tendencias reaccionarias).

Los dos momentos del Desarrollo, las tendencias opuestas si hablamos del Desarrollo Social, tienen direcciones contrarias. Una coincide con el camino del desarrollo histórico y la otra empuja hacia atrás, en la dirección opuesta.

Pues bien, cuando la dirección en la que empuja un momento coincide con la dirección del desarrollo histórico, lo llamamos Progreso. El momento con la dirección contraria se llama Regreso o Reacción.

Espero que ahora para algunos resulte más fácil comprender que las fuerzas que luchan por más políticas sociales, pero contrarias a la Revolución Comunista y a la dictadura del proletariado, en realidad no se pueden denominar “progresistas”. Serán más amables, pero no por ello dejan de ser reaccionarias.

¿Es de interés inmediato de los obreros que hayan mejoras laborales y servicios sociales? Por supuesto. Pero el interés objetivo histórico, e incluso el destino de la clase obrera, es la toma del poder para la construcción de una sociedad sin clases, que no se alcanza ni consiguiendo educación gratuita, ni subsidios o ayudas, sino organizando y llevando a cabo la Revolución Comunista.

En el momento histórico actual el Progreso es el momento del Desarrollo coincidente en su dirección con la meta de la Revolución Comunista. Lo demás es pura reacción, se vista como se vista.

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