Algunas enseñanzas de la pasada Huelga del Cerrejón

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El año 2020 terminó con una huelga de 91 días que ha dejado varias enseñanzas las cuales el resto de la clase obrera debe asimilar para los próximos embates que muy seguramente este año se presentarán contra los capitalistas.

Recordemos que fue una huelga en la que a cielo abierto los trabajadores del Cerrejón resistieron las presiones, no solo del clima a 40 grados centígrados, sino en especial de las familias acomodadas de los directivos del Cerrejón, que viviendo en ciudadelas climatizadas y con todos los lujos; como piscina, buena comida y todas las atenciones que les dan otros trabajadores a su servicio, se atrevieron a decir que los salarios de los trabajadores del Cerrejón eran mejores que de los médicos y abogados recién graduados, obviando el hecho de las consecuencias que trae este trabajo para los compañeros que trabajan en medio de las inclemencias del clima respirando las 24 horas el polvillo del carbón que convierte los pulmones de los trabajadores en vetas negras, asemejándolos a un tizón apagado, y de que son los trabajadores los que le generan súper ganancias al Cerrejón y que por tanto merecen eso y mucho más.

Por otra parte, tampoco se dejaron amedrentar por los epítetos de los medios de comunicación burgueses, que defienden los intereses de los capitalistas, llamándolos guerrilleros y poniéndolos como blanco de las fuerzas paramilitares ¡NO! hicieron lo que les tocaba para defender sus reivindicaciones.

Esta huelga fue la más importante del año pasado y el mejor ejemplo para el resto de la clase trabajadora pues mostró el camino de la lucha y no el de la conciliación, que tomaron varios dirigentes sindicales en medio de la pandemia, cuando le hicieron el juego a los empresarios cediendo dócilmente el pago de la prima por cuotas, y otros derechos ya adquiridos; por el contrario los compañeros del Cerrejón se atrevieron a decirle a los imperialistas dueños de la mina ¡no más!, e hicieron uso del instrumento más importante que ha tenido la clase obrera para lograr sus reivindicaciones, la huelga.

Y fue con la huelga que lograron el reintegro de 200 trabajadores que les habían terminado el contrato, a 100 compañeros con contratos a término fijo que se les diera el contrato a término indefinido; la prima de navidad y de vacaciones mantuvieron su carácter salarial, se conservaron los bonos de alimentación y los auxilios escolares y funerarios, las becas de postgrado, los préstamos para vivienda, etc.

No hay duda que si se hubieran ido a tribunal de arbitramento, esta convención colectiva no se hubiese mantenido, no se hubieran conquistado los reintegros, por la sencilla razón de que el tribunal es una comisión tripartita compuesta por un delegado del empleador, uno del Estado del Ministerio de Trabajo y un representante por parte de los trabajadores, es decir, dos contra uno, porque para todos es claro que el Estado está a favor de la burguesía y en contra de la clase obrera, en esos tribunales destruyen los pliegos de peticiones, quedan los trabajadores a la suerte de los empresarios y del Estado, como ha quedado claro en esta pandemia con todo lo que han hecho en contra de la clase obrera.

En medio de la pandemia planetaria por la COVID -19, con los precios del carbón enfriados y en plena caída de su demanda mundial, los trabajadores del Cerrejón le demostraron al resto de la clase obrera, que aunque los capitalistas lloren siempre tendrán capital acumulado. Los imperialistas dueños del Cerrejón como BHP Billiton, Anglo American y Glencore, recibieron de la mina del Cerrejón al final del año siete mil millones de pesos al día, más de dos millones de dólares setecientos ochenta, en uno de los “peores” años en décadas; y eso sin contar el capital acumulado por más de 30 años de extracción de toneladas de carbón; es decir, los lloriqueos de la compañía no sirvieron.

Pero no todo se logró, el “turno de la muerte”, un punto sustancial para los trabajadores quedó para una mesa técnica, y la vigencia de la convención se estableció a 3.5 años.

Hay que advertir que los trabajadores, en medio de esta crisis por la que atraviesa el movimiento sindical infestado y dominado por la ideología burguesa, no contaron con el principal respaldo que son las huelgas de solidaridad; lo que seguramente hubiera contribuido para hacer mayor presión y ganar el punto del “turno de la muerte”.

Pero para que hayan huelgas de solidaridad hay que liberar al movimientos sindical de la política de la conciliación y concertación de clases, rescatando la independencia ideológica, política y organizativa del proletariado, también es necesario que los trabajadores comprendan que con las huelgas de solidaridad no solo se contribuye a resolver los problemas de los trabajadores que están en huelga, sino sus reivindicaciones propias. Como dice uno de los maestros del proletariado, los obreros dejan de ser esclavos cuando se unen, se organizan y enfrentan a los capitalistas como una sola clase. Hoy en medio de esta pandemia, en la que el Estado sigue utilizando para implementar sus medidas, hay porque luchar, y se hace más necesario unir todas esas luchas en una sola concretando el Paro General Indefinido.

El respaldo que tuvo la huelga del Cerrejón fue bueno, pero faltó más actividad y más trabajo por parte del resto del movimiento sindical y de los revolucionarios; es necesario volver a las huelgas de solidaridad. Sin embargo, por lo pronto felicitamos a los trabajadores del Cerrejón y a su organización que hicieron lo que les tocó para defender sus derechos; con pandemia y sin pandemia la lucha lo decide todo.

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