La toma del Capitolio y la bancarrota ideológica del Partido Comunista de los Estados Unidos de América (CPUSA)

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Es sabido por todos que Donald Trump lleva meses de show asegurando que se ha producido un fraude electoral en los Estados Unidos. El episodio más reciente de toda esta performance se dio el pasado miércoles, cuando manifestantes fascistas irrumpieron en el Capitolio mientras se estaba celebrando allí la sesión de certificación de los resultados de las elecciones presidenciales, en las que venció el tándem Biden-Harris. Ante lo sucedido, cabe preguntarnos: ¿Qué interés tiene para el proletariado la pugna entre dos facciones de la burguesía igual de terroristas? En este caso, el desenmascarar a los falsos amigos de la clase obrera.

El espectáculo fue rápidamente descrito por los medios de manipulación como una de las jornadas más oscuras en décadas. Un testigo que fue rápidamente recogido por los restos del eurocomunismo, de la socialdemocracia, de los reformistas y de la llamada izquierda anticapitalista, que no alcanzan a comprender la esencia de las elecciones y del parlamentarismo bajo la dictadura del capital. Observan atónitos cómo los mal llamados Estados de Bienestar se desvanecen ante la reacción y el fascismo, pero lo que les molesta e incomoda no es ver la podredumbre de los Estados imperialistas, lo que les estorba es que el Partido Republicano ha atentado contra un pilar clave de la estabilidad del dominio capitalista: la transferencia pacífica del poder entre los partidos burgueses.

Y esto nos lleva a una crítica que es más necesaria que nunca, pues es imprescindible entablar la batalla ideológica ante la perspectiva de un Movimiento Comunista Internacional que se aferra con todas sus fuerzas a los vicios y podredumbres ideológicas del pasado, y es tarea de los marxistas-leninistas combatir tales debilidades.

Desde que tuvieron lugar los acontecimientos, la acción del Communist Party of the United States of America (CPUSA) se ha limitado a compartir dos análisis de su periódico afín, People’s World. En el primero artículo, titulado Impeach Trump again to block him From running in 2024, demuestran de nuevo que no son más que un tentáculo del Partido Demócrata, unos voceros de la rama progresista encabezada por el dúo Ocasio-Sanders y, por tanto, lacayos encargados de propagar la ideología burguesa entre la clase obrera. El documento comienza denunciando las presiones de Trump hacia el Secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, exigiéndole que “encuentre 11.780 votos”. Parece ser que a estos “comunistas” les ha pillado por sorpresa que la burguesía más criminal del planeta lleve a cabo abusos de poder. Tras esto, dan paso a una vergonzosa defensa del parlamentarismo y del candidato demócrata Biden, haciendo suyas las exigencias de Alexandria Ocasio-Cortez de realizar un impeachment contra Trump: Congress should immediately vote on new articles of impeachment against Donald Trump. Rep. Alexandria Ocasio-Cortez and other progressives are already the call / El Congreso debería votar inmediatamente nuevos artículos de acusación contra Donald Trump. La representante Alexandria Ocasio-Cortez y otros progresistas ya están liderando la llamada”.

¿Qué partido marxista-leninista dedicaría sus esfuerzos a transmitir el programa de la rama progresista de la burguesía más criminal de la historia de la humanidad? Resulta patente el carácter burgués de este Partido, que actúa en la completa retaguardia del Partido Demócrata y que no descansa ni por un instante en su labor de falseadores y liquidadores del marxismo.

En el segundo artículo, Trump’s fascist insurrection in D.C. aims to destroy U.S. democracy, advierten que las declaraciones de los últimos meses de Donald Trump fueron la causa de los incidentes insurreccionales en Washington, que tomaron el control del Capitolio. El documento no tiene otra intención que defender a ultranza la ejemplar democracia estadounidense, que peligra ante la acción de un fascista y la turba que lo sigue: For those paying attention, it has long been obvious that Trump was a threat to the very survival of democratic government in this country. The events in Washington on Jan. 6th make it totally undeniable / Para aquellos que prestan atención, ha sido obvio durante mucho tiempo que Trump era una amenaza para la supervivencia misma del gobierno democrático del país. Los acontecimientos de Washington del 6 de enero lo hacen totalmente innegable”. Es cuanto menos curioso ver como estos sinvergüenzas se llevan las manos a la cabeza por este ataque a la democracia cuando son los mismos que hacen propaganda al Partido Demócrata. El partido de las deportaciones masivas, de la separación de los niños migrantes de sus familias. El partido del muro de México y de los asesinatos con drones. El partido que no dudó en atacar a países contrarios al imperialismo estadounidense como Cuba o Venezuela. El partido que, en su historia más reciente, tiene las manos manchadas de sangre con las guerras imperialistas de Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen y Ucrania.

Aunque es preciso mencionar que esta defensa de la democracia del país más criminal de la historia no es solo algo único de los falsos comunistas estadounidenses, también se da en el Estado español con Izquierda Unida, que ayer compartía lo siguiente: EEUU está sufriendo un intento de golpe de Estado a manos de ultraderechistas alentados por Trump. El fascismo es un peligro para la democracia y la libertad y no se puede normalizar ni mirar hacia otro lado, ni allí ni aquí. Parece ser que los traidores al socialismo tienen, como poco, un punto en común: el desconocimiento absoluto de que en ningún país capitalista existe la democracia en general, pues lo que ellos llaman democracia no es sino la dictadura de la burguesía contra el proletariado. Además, cuando IU habla de un supuesto “golpe a la democracia” engaña doblemente al proletariado. Por un lado, habla en términos plenamente burgueses, de la “democracia en general”, sin diferenciación entre la democracia burguesa y la democracia obrera. Asimismo, ocultan que EE.UU. es un Estado fascista.

Ante lo dicho por el CPUSA e IU habría que preguntarse: ¿hace un año había democracia en EE. UU.? ¿Había democracia en el anterior mandato con el genocida de Obama? ¿Y con el déspota de Bill Clinton? Es más, ¿qué golpe se le va a dar a la democracia en EE.UU. si este es un país eminentemente fascista?

Como sabemos, la dictadura de la burguesía puede expresarse de dos maneras: de forma democrático-burguesa o de forma reaccionaria y fascista, siendo esta segunda la forma en la que se expresa la política norteamericana. El aparato estatal de los EE.UU. es el idealismo, la violencia, el chovinismo y el racismo en política exterior, el nacionalismo burgués exacerbado, la negación de la lucha de clases como motor de la historia, la explotación de la clase obrera de forma descarnada, el anticomunismo más feroz tanto dentro como fuera de sus fronteras, la opresión, el crimen exacerbado y el imperialismo más atroz.

Como dijo Dimitrov: “El fascismo en el poder, camaradas, es la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero. […]El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y el sector revolucionario de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo, en política exterior, es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos. […] La subida del fascismo al poder no es un simple cambio de un gobierno burgués por otro, sino la sustitución de una forma estatal de la dominación de clase de la burguesía – la democracia burguesa – por otra, por la dictadura terrorista abierta”.

Mirar a EE. UU. implica contemplar el rostro de la potencia más genocida y criminal de toda la historia, cuya naturaleza permanecerá invariable ya sea gobernado por los demócratas como por los republicanos, pues ambos partidos son parásitos cuya función es ser marionetas de los monopolios. Sin embargo, para el oportunista todo es aceptable siempre y cuando permanezca en el marco del parlamentarismo burgués, de las reglas del juego que establece el imperialismo, en su eterna campaña por “desplazar la correlación de fuerzas dentro del poder del Estado” y por “ganar la mayoría en las elecciones”. No comprenden que pese a que se autoproclamen como marxistas están en las antípodas de éste.

Mientras ellos prosiguen con su labor contrarrevolucionaria, los marxistas lucharemos sin descanso por el derrocamiento de la burguesía, por la destrucción del parlamentarismo burgués, por la guerra civil revolucionaria, por una República Socialista, por la dictadura del proletariado.

«No hay ni que pensar en destruir la vieja máquina del Estado, pues ¿cómo vamos a arreglárnoslas sin ministerios y sin burócratas?», razona el oportunista, infestado de filisteísmo hasta el tuétano y que, en el fondo no sólo no cree en la revolución, en la capacidad creadora de la revolución, sino que la teme como a la muerte» – V. I. Lenin

Madrid, 8 de enero de 2021

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

1 COMENTARIO

  1. Na optica da elite capitalista Trump falhou. Não iniciou guerras novas, não obedeceu ao loby da saude e farmaceuticas, opos-se ao daesh financiado por Kravits e Petreaus, encontrou 3 vezes Kim, enfim, não serviu ao deep state. No ultimo ano falhou ainda mais. Não aproveitou a pandemia na China para atacar Irão embora tenha feito a provocação crime de matar o general Soleimani. Aqui foi o ponto de viragem, Trump não só matou Soleimani como cometeu suicidio politico. Deixou de servir para a elite, e deixou até de servir de joguete contra ela, já não serve para nada.

    Nesta situação a elite não hesitou em fazer a maior fraude eleitoral da história para afastar Trump desobediente, mau aluno e mal comportado, e colocar os seus lacaios diretos no poder, o partido democrata, que se encontra nas mãos do criminoso Obama.

    Agora a paz depende da força da Russia e da China para travar os loucos americanos desesperados com o capitalismo moribundo a desfazer-se a caminho da barbárie civilizacional.

    É triste que quem invadiu o capitolio contra o deep state sejam radicais de direita, e que a chamada esquerda e o chamado partido comunista sejam os lacaios obedientes do deep state. Afinal a direita é a esquerda e a esquerda é a direita.
    O inimigo é o deep state e a elite financeira. Só a revolução comunista vai destruir o capitalismo, não há outra opção.

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