¿Cuándo se Levanta un Movimiento o una Huelga?

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Cuando se cumplen los objetivos que se fijaron de antemano, y que son la causa del movimiento; eso es lo primero.

 

Lo segundo, la mayoría de los movimientos, sobre todo las huelgas políticas de masas, tienen mucho de movimiento espontáneo; por ello, no tienen un programa exacto y definido. Entonces, el movimiento se levanta en el momento en que este elemento, mayoritariamente espontáneo, decida que ya se hizo retroceder al enemigo, algo se conquistó y comienza a retirarse lo más ordenadamente posible.

Hay que entender que el actual paro es el fruto de unos acontecimientos anteriores que se remontan a 20 años de dominio del uribismo. Se montó desde hace 20 años un régimen especial del paramilitarismo y la mafia. Distinto, en muchos aspectos, a la democracia burguesa, a la dictadura burguesa tradicional y clásica.

Con el uribismo llegó la era de la corrupción, el saqueo del país, la violencia, el asesinato y el estrujamiento violento y sin ninguna contemplación a los sectores de abajo de la sociedad. Es decir, aquellos sectores del proletariado más sufridos, más desposeídos.

El uribismo a todos estos sectores los metió a una incertidumbre tal que los actuales acontecimientos son el estallido de la ira del pueblo. Este estallido no ha sido planificado por nadie y, creo, tampoco ha sido dirigido a la minucia por ninguna organización especial. Aunque hay muchos que podríamos llamar elemento consciente en el movimiento y un relativamente alto nivel de conciencia dentro del movimiento espontáneo, predomina lo espontáneo.

En estas circunstancias los que se han llamado los dirigentes del paro y en cierta medida se han hecho responsables de la dirección, sin que dirijan mucho, van a negociar con el Gobierno y, posiblemente, fijen levantar el paro luego de una negociación.

Para ellos el objetivo del paro eran unos puntos que habían presentado desde el año pasado, eran todos negociables y eso van a hacer el lunes. Es posible que ellos decreten que el paro termina… que los luchadores que están en las calles les obedezcan, es otra cosa.

Por tanto, hay que considerar otras circunstancias a tener en cuenta para recomendar a la gente si desea levantar el paro:

En primer lugar, si hay agotamiento en un momento dado entre los luchadores, en la vanguardia del movimiento –eso es normal en el transcurso de un movimiento largo, tan tenso y con tanta lucha, que haya etapas de cansancio–, en esas circunstancias es aconsejable, aún sin decretar que el paro terminó oficialmente, comenzar a preparar, analizar bien si se ha alcanzado algo de lo que la gente pretendía, que en el fondo era una protesta no contra una, dos, tres o cinco cosas, sino contra todo; es decir, parar la arremetida del régimen contra el pueblo. Si se ha logrado eso y hay cansancio, es bueno comenzar a organizar una retirada organizada.

¿Qué es una retirada organizada?

Una retirada que consolide lo que se ha conquistado y que logre la organización necesaria para continuar el movimiento. Con que se levante o logre todo no termina el movimiento; en realidad, el movimiento es parte de una revolución en ascenso que está en Colombia, aún en una etapa de mucha espontaneidad, pero es parte de un ascenso revolucionario que no sabemos cuándo va a terminar.

Hay que tener en cuenta, además, que este proceso comenzó por una crisis económica general del imperialismo, agravada en Colombia por el régimen dictatorial de Uribe, se agudizó con la pandemia y desencadenó una crisis social terrible; y estamos a puertas de una crisis política general que puede convertirse en una crisis revolucionaria.

Tener eso en cuenta para organizar la retirada, esto es organizar fuerzas. Que el movimiento, además de frenar el régimen, deje algo para las fuerzas del pueblo, es decir, organización. Lo más preciado que se puede sacar de un movimiento de estos es que salga organización.

Organización en todos los niveles; sobre todo, organización del pueblo para las futuras luchas. Es muy importante si se logra sacar organización en los distintos niveles, tanto legal como clandestina; pero sobre todo si se logra una organización de masas que le pueda dar continuidad, en un momento dado, al movimiento y pasar a formas superiores de lucha sería lo ideal.

Además, para una retirada hay que tener en cuenta que, aún en el mayor de los triunfos, mientras el Estado esté en poder de la burguesía, los terratenientes y los imperialistas todo triunfo será temporal y relativo. Es decir, hay que prepararse para que incluso después de una retirada muy organizada la burguesía trate de revertir lo conquistado y a tomar venganza del pueblo para ejemplarizar, para darle una lección de que no se pueden levantar contra los ricos. Estar preparados para eso y tenerlo en cuenta en el momento de organizar la retirada.

En conclusión, no es tanto el día y la hora en que se levanta el movimiento, sino cuándo empezar a recoger los frutos de él y a comenzar la organización para el futuro, teniendo en cuenta que en Colombia esto es apenas parte de un ascenso del movimiento revolucionario dentro de la sociedad. Tomarlo así, analizar desde esa perspectiva, enseñarles a los luchadores para dedicar toda su energía a preparar los futuros pasos de la revolución, sacar el máximo producto organizativo y resguardarse de las venganzas del Estado.

¿Debemos, entonces, decirles a los compañeros “paren ya”?

A veces no es necesario esa cosa oficiosa, porque ¿quién tiene la responsabilidad de eso? en realidad no hay una organización actual que pueda decir aquí comenzamos y aquí terminamos.

Hay que ver el movimiento en su continuidad y sacarle los mayores frutos a lo que se ha alcanzado que es mucho. ¡El paro es ya un triunfo del pueblo colombiano!

Atreverse a levantarse y hacer retroceder al régimen; así esté preparando los golpes más terribles que le va a dar al pueblo, sobre todo al elemento más avanzado del pueblo. Pero, aun así, es ya un triunfo. Tenemos que pensar hacia el futuro. Es muy posible que el comité ese que se reúne el lunes con Duque haga una negociación y ordene, en el lunes o el martes mismo, suspender las actividades en las calles. Listo, pues lo importante es, de todas maneras, sacar la organización para la otra etapa que se viene del movimiento, porque inevitablemente va a haber una crisis política que tiende hacia una crisis revolucionaria.

En una crisis política los de arriba ya no son capaces de gobernar como lo venían haciendo, ni los de abajo quieren seguir gobernados como hasta ahora. Ya hay síntomas de esa crisis política, esta crisis social que está en este momento hace parte de ella: desacuerdos entre las clases dominantes, reuniones que no logran ponerse de acuerdo, cada vez mayor debilidad del régimen… y es posible que le busquen una salida que ellos van a llamar democrática, institucional o constitucional, que puede ser una renuncia del presidente, adelantar elecciones, cualquier cosa de esas.

Pero lo importante es que el pueblo siga parado con organización para responder lo que en el campo enemigo estén haciendo y tomar la iniciativa, si es el caso, de hacer nuevas protestas en una segunda etapa del movimiento.

Entrevista al camarada Aureliano en días pasados
Tomado del Programa Quinta Línea
Escuela Sindical María Cano

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