La abeja hace su labor

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La abeja cubana está haciendo su labor. Ya no se contenta con mirar el frasco de miel, sino que está volviendo a hacerla. Bien. Los discursos y las actitudes van ahora de la mano. Como tiene que ser.

 

Veo a la gente algo angustiada por cómo los medios de propaganda de la burguesía están tratando el tema. No aprendemos. Hay una palabra mágica en México que deberíamos llevar tatuada en lugar visible: “ningunear”. El día que seamos capaces de ningunear a los medios de propaganda de la burguesía habremos dado un gran paso hacia nuestra propia emancipación. Mientras tanto, no.

Las protestas de hace unos días han tenido (utilizo el pasado porque si se mantiene el control revolucionario y el pueblo en la calle en su defensa tardarán en reproducirse) un fácil caldo de cultivo para la agresión aunque en ellas haya participado gente agotada y desorientada por los apagones, las dificultades económicas y el coronavirus. Y es innegable que se ha intentado terminar con el modelo político y social cubano.

Cuba ya ha vivido años más difíciles que estos dos últimos, sobre todo esos terribles 1992-1993 del Período Especial en el que la economía se derrumbó a niveles inimaginables e insoportables que solo la militancia revolucionaria fue capaz de afrontar, sostener y doblegar. Los llamados países socialistas se habían desvanecido en el humo, ningún país estaba interesado en el comercio con Cuba y los más ilustrados izquierdistas solo le daban seis meses “al régimen”. Pues han pasado 30 años. Cuba salió adelante. No se doblegó.

En esos años también hubo protestas por la alimentación. ¿Alguien recuerda que Fidel Castro salió a las calles a enfrentar el enfado de la gente, por una parte, y a explicar el por qué de la situación y de la actitud del gobierno? Fidel siempre, siempre, mostró su preocupación por el pueblo. Y la situación se controló.

Del Período Especial se salió diez años después, como quien dice. Fueron años de total aislamiento en los que Cuba fue un ejemplo de resistencia y de coraje. Su ejemplo, porque fue un ejemplo, sirvió para el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela en 1998. Fue, también, el faro para la llamada “ola progresista” que se extendió por América Latina en los años siguientes (Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina) y solo los tradicionales vasallos de EEUU (Chile, Perú, Colombia) se mantuvieron al margen.

Pero la contrapartida fue que el bloqueo de EEUU se internacionalizó aún más, aunque esa “ola progresista” permitió limitar algunos de sus efectos. Cuba intercambió conocimientos por combustible y médicos y maestros por alimentos y materias primas. Y tuvo que abrir la isla al turismo, con su doble circulación del dinero y las inevitables desigualdades que ello conlleva.

Pese a ello, lo que en otros lugares hubiese llevado a un duro conflicto de clases, sí, de clases, en Cuba no se produjo porque el gobierno gestionó de la mejor manera posible la redistribución social de los recursos que tenía a su disposición. Sin ocultar ni el descontento ni los agravios porque las contradicciones nunca se pueden negar ni ocultar. Pero sí se gestionan desde la visión política y social que inspira un modelo de sociedad. Comparad dos gobiernos y dos situaciones: Cuba y Colombia. Sacad vuestras propias conclusiones.

La “ola progresista” desapareció como desaparecen las olas. El bloqueo se impuso también a Venezuela (ahora con las sanciones) y Cuba volvió a tener una situación difícil. China ayuda, Rusia también. Pero China y Rusia están muy lejos geográficamente. Y el COVID arruinó a la principal entrada de divisas, el turismo.

El único recurso que le queda hoy a Cuba es la vacuna, las vacunas anti-COVID. Una de ellas, Abdala, es tan o más eficaz que la Sputnik y la Pfizer. Pero EEUU hará todo lo posible porque no se pueda comercializar. Abdala está mostrando una eficacia asombrosa, del 92’28% frente a la enfermedad sintomática y está en la fase III de su ensayo clínico. Está a muy pocos meses de su fabricación en masa. Por eso son muy sospechosas las protestas y dónde se han producido, en el centro de la pandemia en Cuba.

Si se fabrica un medicamento eficaz y luego no puede venderse ¿la gente se preguntará qué repercusiones tiene eso? No. Si a Cuba se le imponen condiciones más duras que a cualquier otro país para acceder a un préstamo o para conseguir jeringuillas, por ejemplo, ¿la gente se preguntará qué repercusiones tiene eso? No. Verán los efectos, pero no las causas. Y las causas están en el bloqueo impuesto por EEUU, que asfixia a la economía y golpea directamente a la población.

Los datos de cómo Cuba ha enfrentado la pandemia son claros y dicen que la ha manejado mucho mejor que cualquier país latinoamericano e, incluso, occidental. Pero las dificultades y la inseguridad por la pandemia han provocado las protestas y el malestar ante una crisis con muchas incógnitas. Y aquí han entrado los de siempre, desde donde siempre.

Como digo, la reacción ha sido la correcta. La abeja se había conformado mirando el tarro de miel, no trabajaba. Ahora lo hace. Es buena la movilización de abajo y de arriba, que se manejen las contradicciones como se hizo en el Período Especial y que, a la postre, sirvió de galvanizador para toda América Latina. Todos tenemos una pequeña deuda con Cuba y debemos actuar para que lo vuelva a hacer. Incluso mejor. Se lo debemos.

El Lince

Fuente: El Lince

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