Cómo convertir a poblaciones enteras en títeres de la propaganda mundial

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El miedo funciona mejor en tiempos de guerra. El miedo al “enemigo” es la forma en que la burguesía mantiene el poder y hace avanzar sus planes. El miedo suprime el pensamiento racional y es más probable que la gente haga lo que se le dice.

El lenguaje actual es marcial: estamos “en guerra” contra un virus. La guerra apela a la necesidad de ejercer el control. Ofrece la esperanza de ganar cuando nos sentimos fuera de control y requiere que las poblaciones sean resistentes, hagan sacrificios y obedezcan a sus dirigentes, como los soldados que obedecen a la cadena de mando militar. La Guerra Fría fue el punto de partida en el recurso al miedo como forma de dominación política en los tiempos modernos.

Una población alarmada deseará ser devuelta a la seguridad por su gobierno. Cuanto más grave sea la emergencia, más apreciará la población a un gobierno fuerte. Durante una crisis, la gente está dispuesta a sacrificar la libertad por la seguridad.

Robert Higgs, historiador económico estadounidense, en su libro “Crisis y Leviatán” postuló que la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial, los años de Johnson y Nixon, el 11 de setiembre y la Gran Recesión que comenzó en 2008 provocaron la expansión del gobierno estadounidense, en un patrón que él denomina “efecto trinquete”. Efectivamente, nada es tan permanente como una medida gubernamental temporal.

La censura, las banderas falsas -el uso de operaciones encubiertas que parecen ser llevadas a cabo por otros estados-, la repetición, la manipulación de los hechos (mentir) y la manipulación de las emociones, son herramientas de propaganda.

La propaganda tiene que ver con la psicología del comportamiento. La manipulación consiste esencialmente, en conseguir que la gente haga lo que no haría de otra manera, a través de la coerción, el incentivo o el engaño.

Hoy la gente ha sido atrapada por el miedo de una manera obsesiva, y en un grado mucho peor de lo que ocurrió tras el 11-S.

No siempre tomamos decisiones de forma racional; simplemente no tenemos tiempo para evaluar cuidadosamente cada decisión que tomamos. La ciencia del comportamiento recurre a la “teoría de los empujones”: nuestra conducta no se ve “empujada” por órdenes sino por sutiles sugerencias que llegan a nosotros sin que nos demos cuenta.

Richard Thaler y Cass Sunstein, que acuñaron el término “empujón”, en su libro “Nudge” (Empujón), escribieron: “Conociendo cómo piensan las personas, podemos facilitarles la elección de lo que es mejor para ellas, sus familias y la sociedad”.

Hasta ahora la aplicación de la ciencia del comportamiento en la planificación de catástrofes solía consistir más en predecir cómo se comportaría la gente y qué necesitaría, pero ahora se ha convirtido en “cómo hacer que la gente haga lo que queramos”.

La propaganda oficial no sólo crea miedo sino que tras las catástrofes también da forma a respuestas positivas y orienta a los “radicales” en direcciones diferentes. Para ello los gobierno han creado unidades científicas cuyos métodos son opacos.

En Alemania los documentos filtrados del Ministerio del Interior muestran que contrataron científicos para elaborar el peor escenario posible con el fin de justificar las restricciones sanitarias. Científicos de varios institutos de investigación y universidades colaboraron con el Ministerio para crear un modelo informático para “adelantarse a la situación mentalmente y en términos de planificación”, que debía ayudar a diseñar “medidas de carácter preventivo y represivo”.

Algunos extractos del propio documento se refieren a los niños en términos de tesis y antítesis: “‘Es poco probable que los niños sufran la epidemia’: Falso. Los niños se infectan fácilmente, incluso con restricciones de salida”.

Un funcionario del gobierno británico admitió que en Londres el virus no causaba preocupación. Lo importante era la forma en que el virus podría arruinar la credibilidad del sistema sanitario y, de rebote, del gobierno.

Laura Dodsworth, A State of Fear, www.amazon.com/State-Fear-government-weaponised-Covid-19/dp/1780667205
Agustina Rocca https://extramurosrevista.com/como-convertir-a-poblaciones-enteras-en-titeres-de-la-propaganda-global/

Fuente: mpr21.info
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1 COMENTARIO

  1. Con el auge de las nuevas tecnologías y los medios de comunicación, el adoctrinamiento que sufrimos desde la infancia, nos somete a un incesante lavado de cerebro hacia el militarismo, las guerras, la agresividad y la supuestamente necesaria ley del mas fuerte. Son incesantes las noticias de atentados, enfrentamientos, hostilidades, agresiones, etc. La ficción en el cine y el espectáculo, recrea como el mejor pasatiempo, los contenidos agresivos que incluso, jamás se ausentan de los dibujos animados y de cualquier programación infantil. El deporte es prioritariamente competitivo y la competición sustituye en nuestras sociedades a los valores tradicionales. Estamos educándonos para la guerra, para la destrucción, para el miedo a los necesarios e inevitables altercados. En la guerra, todo vale, los valores humanos y los deseos de paz y libertad, ya no tienen cabida y hasta nos imponen que se estimen como vergonzosos.

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