El conflicto Kazajo

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Alexis Dorta.— Los principales medios de comunicación saltaron con las noticias sobre manifestaciones violentas, y graves conflictos entre manifestantes y policía en Kazajistán. Lo primero que llama la atención es precisamente el nivel y la resonancia internacional de esas manifestaciones; en todos los informativos mundiales apareció y dieron una amplia cobertura informativa a estas noticias. La otra cuestión que llama mucho la atención es que ocurre un nuevo conflicto en un país limítrofe con Rusia, a semejanza de lo ocurrido en Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Armenia, Georgia, etc.

Entrando más en detalle, en lo que habría que fijarse es en el origen de las movilizaciones y quiénes las están protagonizando. En este sentido todo apunta que la causa principal de las manifestaciones es la subida de los carburantes, en concreto el precio del gas licuado del petróleo. El 1 de enero culminó un proceso de transición de dos años que ponía fin a los subsidios a ese combustible, y en apenas 24 horas se duplicó el precio. Las protestas pronto derivaron en disturbios, especialmente en el centro económico del país, Almaty. Se sucedieron los choques entre fuerzas de seguridad y manifestantes, y varios edificios gubernamentales ardieron.

A partir de la primera semana del nuevo año se han ido precipitando los acontecimientos; las manifestaciones adquirían una dimensión cada vez más violenta, con enfrentamientos directos entre policía y manifestantes, de tal magnitud que el Gobierno kazajo solicitó la intervención del organismo internacional del cual forma parte: la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC), el grupo panrregional que integran Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán. Este organismo, con Rusia a la cabeza, ha desplazado 2.500 soldados para proteger las principales instalaciones estatales del país. Así mismo el gobierno ha realizado una profunda renovación de cargos, destituyendo a una buena parte de los miembros del mismo y ha paralizado la aplicación de las medidas de reforma de los precios en los combustibles.

Aquí estamos ante un escenario internacional tremendamente complicado, que singulariza este conflicto ya que hay que situar una serie de claves previas que condicionan, sin lugar a duda, el desarrollo de este conflicto kazajo. Esta premisa de partida, obliga, si se quiere realizar un análisis riguroso de la realidad del conflicto, a ser muy prudente en el estudio de las claves que influyen en esta realidad kazaja; de ahí lo incoherente de los pronunciamientos con que ciertas organizaciones de denominación comunistas han hecho, realizando un apoyo incondicional a un supuesto movimiento obrero y revolucionario kazajo de cuya existencia ciertamente no hay evidencias claras y certeras.

Una cuestión ya señalada, pero que hay que situar como elemento de gran importancia es la situación geoestratégica de Kazajistán, como país con la frontera más larga con Rusia, en una zona de grandes reservas de combustibles en un país situado además entre Rusia y China. Ya se ha señalado la importancia que tiene para el imperialismo estadounidense y europeo la intención de cercar a Rusia con países y regímenes aliados a dicho intereses imperialistas.

Otra cuestión que llama la atención de este conflicto es el bloqueo de Internet consecuencia directa de este panorama que ha generado un duro golpe para bitcoin, ya que el país es un jugador clave en el ámbito de la criptomoneda. El año pasado, el país se convirtió en el segundo mayor centro de minado de bitcoins en el mundo, solo por detrás de EEUU, según Cambridge Centre for Alternative Finance. En agosto, Kazajistán acogía el 18% del minado global de bitcoin, según Fortune. A las pocas horas de la interrupción, la potencia computacional de bitcoin se hundió y, con ella, el valor de la criptomoneda. Estados Unidos es ahora “el gran productor” con un 35,4% de cuota, pero curiosamente el segundo país en relevancia en minería de bitcoin es Kazajistán, que tiene un 18,1% de cuota (hace un año esa cuota era del 8%) y se sitúa incluso por delante de Rusia según datos de los expertos. El crecimiento de la minería de criptodivisas en Kazajistán ha provocado un impacto claro en su consumo energético. El organismo que regula el consumo allí, llamado KEGOC, indicó que en los primeros nueve meses de 2021 el consumo creció un 11,8%. Eso puso en marcha medidas para limitar el consumo de nuevas instalaciones y los requisitos de la minería. Una nueva enmienda en Kazajistán se puso en marcha este mes de enero de 2022 y obliga a pagar 0,23 céntimos más por kWh. El aumento del precio de los combustibles que ha causado revueltas en todo el país y que ha provocado los cortes en internet ha hecho por tanto que la actividad minera quede anulada en Kazajistán. El país era destino claro para los mineros que se mudaban de China: tiene frontera con China y es uno de los grandes productores de energía del mundo.

En este contexto internacional, ¿cuáles son las condiciones concretas que ha adquirido el desarrollo del capitalismo en Kazajistán? La característica principal de este desarrollo ha sido la transición que se operó en el país de una burguesía burocrática y estatal a su transformación en una burguesía ligada al imperialismo en un proceso acelerado de acumulación de capitales producto de la enorme potencialidad productiva de la industria petrolera y extractiva minera de ese país. Este proceso de acumulación de capitales se ha realizado en base a un nacionalismo burgués que asoció la identidad kazaja con los intereses de la burguesía de este país a costa de cargar políticamente e ideológicamente con el pasado histórico soviético de esta región. Así una estructura dictatorial ha permitido a esta burguesía ligada al imperialismo desarrollar un proceso de reproducción del capital cuyo epicentro está ligado a las grandes compañías extractoras internacionales.

Indudablemente en Kazajistán se dan las condiciones sociales y políticas para que la lucha de clases se desarrolle y adquiera características de enfrentamiento directo y violento en función del deterioro de las condiciones de vida y trabajo para una numerosa clase obrera. Pero lo que también es indudable, es que la situación geoestratégica opera significativamente en el proceso interno de dicha lucha de clases. La importancia económica del país ya señalada anteriormente, incide decididamente en la influencia que las potencias imperialista ejercen sobre esa lucha y pueden condicionar su desarrollo, como así ha sido en realidades cercanas a la misma como Bielorrusia o Ucrania. El internacionalismo debe operar en esta situación y debemos apoyar a las organizaciones revolucionarias que muestren una acción política coherente a los intereses del proletariado kazajo. En este contexto, por tanto, debemos estar muy atentos al desarrollo de este proceso y extraer del mismo aquellos elementos que permitan una superación revolucionaria. En ello está comprometido este Partido y no, por el contrario, a sumarse sin más, al coro de idílicos y irreales enunciados “solidarios” cuyo único sentido está en llevar argumentos al cesto imperialista.

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