Carta de Manuel Pérez Martínez ‘Arenas’ desde la cárcel de Aranjuez

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Manuel Pérez Martínez.— …/… Hace días comenzó la guerra u “operación especial” -como la califican los rusos- para “desnazificar” Ucrania. Así que esperemos a que amaine el temporal y que la máquina de la guerra psicológica del imperialismo reduzca la intensidad del bombardeo que lleva a cabo sobre nuestras cabecitas, y podamos reflexionar.

Se trata de saber con certeza las verdaderas causas, y de medir las posibles consecuencias de lo que está sucediendo, más allá de las emociones del momento. Además, desde aquí, con tanto ruido y la humareda que han levantado, solo puedo señalar algunos detalles del cuadro.

Bueno, para comenzar os diré que estoy bastante saturado de “noticias” -como pienso que lo estará casi todo el mundo-. De modo que cuando repiten la danza guerrera con sus víctimas y refugiados, desconecto la tele o pongo un programa de bichitos. La verdad, me produce nauseas ver a esa legión de mercenarios y charlatanes manipular a placer las imágenes, intoxicando al personal con las repeticiones de las noticias, y arrimando el ascua a la sardina otanista.

¡Pobrecillos, están todos angustiados por las víctimas civiles y los refugiados! ¡cómo les duelen los niños! Además han sufrido un ataque de amnesia. Ya no se acuerdan de las masacres perpetradas por sus amos monopolistas en las guerras de los Balcanes, en las de Oriente Medio, África o Afganistán, con millones de muertos –asesinados- y desplazados. A esas guerritas de nada y otras masacres que están llevando a cabo hoy día, no les ponen ninguna tacha. Claro, que eran y son, para defender la “democracia” y los “derechos humanos”. Sin embargo, esta guerra de Ucrania, ¡Ay!, cómo les duele. Sobre todo las víctimas y los refugiados.

Y es que no todas las víctimas y refugiados de las guerras son iguales, unos son de primera y otros de cuarta categoría, y no valen lo mismo. Las víctimas y refugiados que producen los bombardeos y las matanzas de los EEUU, Israel y la OTAN, no tienen nombres y no se cotizan en el mercado de las agencias de noticias; no venden publicidad, por eso hay que silenciarlas y empujarlas al mar para que se ahoguen y sus cuerpos se los coman los tiburones como carnaza. Ese es el “humanismo” del que tanto presumen esos carroñeros.

En cuanto a los soldados rusos, son todos muy malos ¡malísimos!; y su jefe de filas, el zar Vladimir Putin, un loco de atar completamente imprevisible. Lo repiten sin cesar, todos al unísono como cotorras. Yo pregunto, sin poderlo evitar: ¿dónde están los neonazis del regimiento Azov ucraniano, entrenado por la CIA e incorporado a la guardia nacional después que demostraran su destreza y valor cometiendo todo tipo de atrocidades contra la población “rusófona”?… Por cierto, se me olvidaba señalar que esa población, como casi todos los rusos de Rusia, se sabe desde los tiempos de Hitler que pertenecen a una raza inferior de “subhombres”, que para lo único que valen es para ser esclavos de la raza superior de los señores arios. Así que no se pierde nada si los nazis acaban con los que se resistan.

En fin, y de las locuras de Vladimir Putin ¿qué más puedo decir que no nos hayan contado esos “comunicadores” tan listos? Se comenta en los mentideros que ese lunático está tratando de establecer un límite a la expansión de la OTAN hacia las fronteras de la Federación Rusa; y que en su locura ha exigido a la Alianza militar agresiva que retire sus tropas de los países de Europa Oriental. También ha pedido a los mandatarios norteamericanos que repatríen las armas nucleares que tienen desplegadas en Europa. Ahora, la prueba más evidente de su peligrosa locura aparece cuando Putin intenta convencer a los occidentales para que no prosigan con su proyecto de establecer en Ucrania una base “anti-rusa nacionalista”. Y como está tan chalado y es tan imprevisible, una vez convencido de que razonando con los cuerdos y pacíficos otanistas solo iba a conseguir que continuaran burlándose de su locura, ha tomado la temeraria decisión de sacar a bombazos a los nazis de su madriguera.

Bueno, hablemos a continuación más en serio.

Quiero destacar aquí que tanto esta guerra como otras anteriores, a nosotros no nos ha sorprendido, pues desde el momento en que fue desmantelada la Unión Soviética anunciamos que serían inevitables. Recordemos que con la restauración del capitalismo en Rusia y los demás países ex-socialistas del este de Europa, se volvió a la “normalidad” y se lo prometían muy felices (la famosa “casa común europea”, el “fin de la historia” y esas gaitas). Bueno, pues ahí tenemos de nuevo la barbarie desatada y el nacionalismo en todo su esplendor.

No obstante, hemos de considerar, dada la situación que se ha ido creando en los últimos años, que la actuación del Estado ruso en Ucrania, con todos los horrores, destrucciones y tragedias que conlleva, es actualmente el mal menor, si lo comparamos con lo que pudiera haber sido si no actúa a tiempo. Esta consideración está basada en el convencimiento de que el régimen banderista, impuesto en 2014 mediante un golpe de Estado, no tiene otro objetivo -dentro de los planes de la OTAN- que hacer de Ucrania una plataforma militar desde la que poder agredir a la Federación Rusa. De esa manera, (no creo que pueda caber ninguna duda), se daría el último paso a una guerra de la que más vale no pensar.

La burguesía rusa no está interesada en esta guerra (y menos aún la clase obrera), pero se ha visto obligada a emprenderla. Pues como es bien sabido, desde que asaltó el poder con el apoyo de los Estados imperialistas y expolió la propiedad del pueblo soviético, ha buscado alcanzar un acuerdo con las burguesías de los demás países, al objeto de explotar en “comandita”, tanto a la clase obrera como las enormes riquezas naturales del país, principalmente el petróleo y el gas. Mas este “acuerdo” entre tiburones de la industria y las finanzas se ha revelado imposible (al menos por el momento) por la sencilla razón de que a los monopolios occidentales, empezando por los de EEUU (que tiene la hegemonía) no les interesa establecer una asociación entre “iguales” con los capitalistas rusos. Les resulta más beneficios, aprovechando su debilidad, someterlos a vasallaje, tal como han conseguido hacer con la burguesía monopolista de otros países como España. De ahí que no hayan cesado en su política de cerco y acoso militar, acompañada de la guerra económica y financiera, propagandística, etc., para obligarles a claudicar.

En este clima de tensiones y amenazas, la integración de Ucrania y su régimen neonazi en la OTAN supondría, sin ningún género de duda, algo más que una amenaza, no solo para la seguridad de la Federación Rusa, sino también para toda Europa y el resto del mundo. Por este motivo hemos de considerar como justo y necesario –pese a todo lo que está sucediendo- que el Estado ruso haya tomado la firme determinación, apoyado por China y otros países, de impedir aquella locura plantando cara a los imperialistas.

Esta iniciativa rusa, al igual que otras llevadas a cabo anteriormente en la región del Cáucaso, tiene un carácter preventivo, de defensa. Es decir, el Estado ruso no persigue conquistas territoriales, ni le interesa saquear las riquezas naturales de otros países; y eso porque entre otros motivos, le “sobra” territorio, gas, petróleo y otras materias primas que es, precisamente, lo que los imperialistas occidentales ambicionan y tratan de arrebatarle.

Los rusos solo buscan establecer un sistema de seguridad colectiva en Europa –como no se cansan de repetir- y la neutralidad de Ucrania en el conflicto que les enfrenta a los EEUU y a la OTAN; piden a sus hermanos ucranianos, con los que han compartido tantos sufrimientos y calamidades en la lucha contra el nazismo alemán y ucraniano, que no cedan a las presiones, chantajes y agresiones de los imperialistas yanquis y sus colaboradores internos destinadas a establecer, como ya hemos visto, en su suelo una plataforma militar para invadir, desmembrar y saquear Rusia ¿Es tan difícil entender esto? ¿Se puede defender legítimamente la libertad y el derecho de un pueblo o una nación, cuando se sabe que esa “libertad” y ese “derecho” son utilizados por sus enemigos como coartada para esclavizarlo y agredir a otro pueblo? Es como cuando se utiliza a los civiles como escudo para no ser atacados, táctica que están utilizando los neonazis ahora mismo para contener y aniquilar a los soldados rusos. ¿Dónde está el límite de esa “libertad” y ese “derecho”? Nosotros sabemos que en el sistema capitalista no es la verdad o la moral, sino la fuerza la que lo establece, ¿mas acaso tu derecho, como tantas veces se ha dicho, no acaba donde comienza el del vecino?

Por lo demás, es indudable que la respuesta que han dado los “socios” imperialistas europeos, particularmente los alemanes, a las propuestas de seguridad colectiva del gobierno ruso, va mucho más allá de una simple escaramuza política y económica, y de hecho supone un decantamiento en toda la línea del frente a favor del mantenimiento de la hegemonía de los EEUU. De esta manera, la Unión Europea cede una vez más a las presiones de los yanquis y se arrodilla ante ellos aún a costa de tener que pagar por ello un altísimo precio que, como siempre ha sucedido, cargará sobre las espaldas de los trabajadores. ¡Ya están anunciando los “costos”, los altos precios, etc., que nos van a imponer para tratar de salvar al sistema de la crisis y el hundimiento total!

Por otra parte, es evidente que ese “decantamiento” de la UE del lado anglosajón, deja a la burguesía rusa en situación de aislamiento y desamparo en la lucha fiera que se ha desatado por los mercados, las fuentes de materias primas y las áreas de influencia político-militar. Una lucha en la que, si el dios ortodoxo de Putin no lo remedia, Rusia se tendrá que enfrentar también a sus antiguos socios europeos.

De esta manera ha quedado herido de muerte el gran proyecto (euro-asiático) de integración de Rusia en la economía capitalista mundial de la mano de alemanes, italianos, franceses, etc. Proyecto en el que la burguesía de todos esos países había puesto sus esperanzas para salir de la crisis económica y afianzar al mismo tiempo, en la inmensidad de Euro-Asia, su sistema de explotación frente al “fantasma” del comunismo.

¿Qué pueden hacer a partir de este momento? Desde luego, si partimos del eslabón más débil en estos momentos (el régimen de la burguesía monopolista rusa), no le queda más alternativa que jugar la baza de un nacionalismo estrecho que solo podrá mantener fortaleciendo sus relaciones con China y haciendo importantes concesiones –en contra de sus propios interese bastardos- a la clase obrera de Rusia.

Con ello quedará demostrado una vez más que el auténtico patriotismo ya solo es posible con el restablecimiento del socialismo al que necesariamente, por la inercia que imprime a la sociedad los acontecimientos históricos que estamos viviendo estos días, se irán –nos iremos- acercando.

Un abrazo.

Manuel.

Aranjuez, 2/3/2022

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