Declaración del FAI ante la visita del Presidente del Gobierno a Ucrania

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La cesión ante los intereses extranjeros de los responsables políticos del arco parlamentario parece no tener límites. Apenas dos semanas después de recibir alborozados la intervención del títere Zelenski en el Congreso de los Diputados, el Presidente del Gobierno “más progresista de la historia” se ha trasladado a Ucrania para mostrar su solidaridad con el criminal gobierno que ha involucrado a su pueblo en una guerra devastadora.

Y lo ha hecho además para anunciar un nuevo envío de armas y pertrechos para su ejército, que no harán otra cosa que prolongar el sufrimiento en una guerra que sabe muy bien que no pueden ganar.

Demuestra así Pedro Sánchez su absoluta sumisión a la orden dada desde Washington para que todos sus aliados se vuelquen en la carrera de alimentar una guerra en la que no desean implicarse directamente, ante el riesgo evidente de una escalada a una guerra nuclear terminal. Dado que las fuerzas de la OTAN no pueden intervenir abiertamente, se trata de que su guerra contra Rusia la libre el pueblo ucraniano (con todos los apoyos encubiertos disponibles: fuerzas especiales, servicios secretos, milicias nazis de todo el mundo, mercenarios… y la más poderosa máquina de propaganda nunca desplegada) y que dure cuanto más mejor, para ir desgastando poco a poco a Rusia en busca de su colapso o desmembramiento.

Resulta más que evidente que esta no es la guerra de Rusia contra Ucrania, sino la guerra de EEUU contra Rusia con la intención de detener el inevitable fin de su hegemonía.

Contra toda la propaganda desplegada por el ingente aparato mediático en manos del gran capital trasnacional, la operación militar lanzada desde Rusia contra Ucrania a partir del 24 de febrero era la única respuesta posible a la intransigencia de EEUU en cuanto a su voluntad de meter a Ucrania en la OTAN y ante la inminencia del asalto final de las tropas ucranianas a las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk. Era, de hecho, el fin perseguido por EEUU. Los reiterados llamamientos a un arreglo negociado de las condiciones de seguridad para toda Europa, incluyendo a Rusia, que hubieran evitado el desastre de la guerra, fueron deliberadamente desoídos por EEUU.

Aparecen hoy los catastróficos efectos del alineamiento estratégico de nuestro país con los EEUU y de nuestra entrada en la OTAN hace ahora cuarenta años. Una política exterior carente de sentido y orientada exclusivamente al medro de los grandes capitales trasnacionales al amparo de la hegemonía militar, económica e ideológico-cultural norteamericana, a costa de mayores padecimientos para las clases populares.

Los efectos de la guerra en Ucrania y de las sanciones impuestas a Rusia alcanzan ya sobre todo a las poblaciones europeas y se anticipan ya consecuencias devastadoras para todo el planeta por la escasez de alimentos, fertilizantes y combustibles.

Mientras tanto, nuestro gobierno, en lugar de intentar por todos los medios refrenar las ansias belicistas de EEUU, el Reino Unido y otros y de contribuir a la búsqueda del arreglo pacífico de un marco de seguridad común, asume con entusiasmo las órdenes dictadas desde Washington para participar en el mantenimiento de la guerra, muy a sabiendas de los enormes riesgos y del precio que tendremos que pagar por contribuir al desesperado intento de EEUU de sostener su hegemonía, rompiendo cualquier posibilidad de colaboración de Europa con Rusia. Se convierte así en miembro ejecutor de una guerra ilegal y lo hace además despreciando el sentir del pueblo español, que no ha sido consultado para nada. Y ello, apoyando a las fuerzas fascistas y filonazis de toda Europa, con el respaldo de la práctica totalidad del arco parlamentario.

Es preciso hacer una referencia expresa a la equidistancia cobarde y cómplice de los “socios de gobierno de Sanchez”. Encabezar cualquiera de las sutiles críticas que hacen al envío de armas desde España o a la “presencia” de organizaciones nazis en Ucrania con una condena a las “atrocidades rusas” legitima y refuerza uno de los flancos de la guerra híbrida contra Rusia. Es un verdadero acto de guerra, cobarde e hipócrita, pero tan criminal como los demás.

Rusia no comete “atrocidades” en Ucrania: libra una guerra que hace frente a una agresión proxy a través de un país previamente nazificado.

Esta nazificación no es una cuestión folclórica ni meramente ideológica, ni siquiera de violencia paramilitar: los nazis controlan las instituciones mas brutales del Estado ucraniano (SBU, ejercito, ministerios) y conducen de forma sostenida en el tiempo la eliminación física y moral de todas las fuerzas políticas y sociales que se oponen a sus planes supremacistas. Controlan al resto del estado y han demostrado que son capaces de revertir cualquier decisión que no se ajuste a sus planes, asesinando a ministros, funcionarios y representantes políticos.

Al mismo tiempo, las organizaciones nazis están promovidas, financiadas, entrenadas, armadas y conducidas por las agencias del Reino Unido, EEUU y sus socios de la OTAN.

Sánchez y sus socios de gobierno son parte de este aparato diabólico, por mucho que se laven la cara hablando de Paz. Esta no llegará hasta que Ucrania no sea desnazificada y puestas a salvo las regiones de mayoría histórica y culturalmente rusas.

Frente Antiimperialista Internacionalista, 25 de abril de 2022

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