Suiza se prepara para los saqueos de los comercios durante el apagón

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Saqueos, robos y asaltos: la crisis de la cadena de supermercados Spar en Austria está preparada para un apagón general. Los trabajadores reciben directrices de seguridad claras. Lidl Suiza también se prepara para un escenario de terror con meddidas de emergencia. Un apagón en todo el país se considera el peor escenario de desastre y puede paralizar la vida tal y como la conocemos.

 

Los alimentos escasean, la población entra en pánico y asalta las tiendas. Según la Oficina Federal de Protección Civil (FOCP), los preparativos de los comerciantes forman parte del deber de cuidado de su empresa. “A nivel federal, sin embargo, existe una estrategia de puesta en marcha del personal federal para el caso de un apagón”, explica la portavoz Sandra Walker. La mayoría de los cantones también han preparado planes de emergencia.

Mauro Tuena, presidente de la Comisión de Política de Seguridad, no considera suficientes estas medidas. “Suiza no está preparada para un escenario así. Es de cinco a doce. El Consejo Federal debe actuar inmediatamente”, afirma el consejero nacional de la UDC. Lo que se necesita es un concepto de emergencia coordinado a todos los niveles en el que se definan todas las posibilidades y medidas.

Según Tuena, esto incluye también un replanteamiento de la energía nuclear: “Debemos asegurarnos de tener suficiente electricidad propia, independientemente de los países extranjeros. Además, en caso de escasez de energía, se necesita información sobre las zonas en las que se estrangulará la energía y cómo se regulará la distribución de la energía restante. “También hay que aclarar cómo se puede informar y tranquilizar a la población para que no haya escenas tumultuosas”, dice Tuena.

El escenario no se puede descartar. Un apagón tendría consecuencias extremas. “Habría un caos por excelencia, la gente se volvería loca. Algo así no debe ocurrir”, dice Tuena. Sobre todo, los cortes de electricidad de varios días o semanas serían un desastre. “No sólo las tiendas de comestibles se verían afectadas por los saqueos. También podría haber escenas desagradables en los hospitales, por ejemplo”. Además, los proveedores de servicios de pago, el transporte público y la red de telecomunicaciones, entre otros, se verían afectados. “Toda nuestra infraestructura se colapsaría tarde o temprano”, advierte Tuena.

“En caso de un apagón a gran escala, existe el riesgo de que la gente se ponga histérica”, afirma la socióloga Katja Rost, de la Universidad de Zurich. Un ejemplo de comportamiento colectivo e histérico, dice, fue el primer encierro, en el que muchas personas acapararon papel higiénico. “Si ves a una persona que muestra este comportamiento, lo imitas. En conjunto, esto conduce a efectos subóptimos”, explica Rost. En la histeria colectiva, es similar: “Todo el mundo se sube al mismo carro y copia el comportamiento de los demás sin pensar, aunque esto empeore la comunidad en general”.

“Cuando se trata de sobrevivir, la gente se antepone a sí misma”, dice el sociólogo. Por eso, una buena planificación desempeña un papel fundamental: “Si se conocen los distintos escenarios posibles de comportamiento, hay formas físicas, psicológicas, económicas y sociológicas de evitar el comportamiento histérico o, al menos, de dirigirlo de manera que no se produzcan grandes daños”.

—https://www.20min.ch/story/pluenderungen-und-ueberfaelle-schweiz-droht-bei-blackout-ein-chaos-684989233139

Fuente: mpr21.info
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