«Las sanciones de Bruselas nos destruirán», se lee en la portada del Gobierno de Hungría en las redes sociales.
En la foto también se observa un misil con la palabra «sanciones», que está literalmente a punto de caer sobre el escudo húngaro y causar daños al país.
No es la primera vez que Hungría se opone a las sanciones antirrusas y advierte al resto del mundo sobre los efectos negativos causados por las medidas occidentales tomadas contra Rusia.
Incluso el primer ministro del país, Viktor Orban, declaró con anterioridad que las 11.000 sanciones impuestas contra Rusia no tuvieron el éxito esperado y solo provocaron inflación y escasez de energía. Destacó que Europa debe cambiar su política de sanciones con la que el continente hace más cara su propia vida y complica la situación de su propia industria. En opinión del canciller húngaro, Peter Szijjarto, la política de las sanciones no funciona y puede «poner de rodillas» a toda Europa.
La portavoz del Gobierno del país, Alexandra Szentkiralyi, comparó las sanciones de la UE con un tiro por la culata y advirtió que la misma Europa va a sufrir más al emprobrecerse mientras que Rusia va a enriquecerse. Esto lo confirma la ola de protestas contra la mala gestión de la crisis en toda Europa. Los manifestantes expresan su descontento por la amenaza de la crisis energética y la inflación récord.
El presidente ruso, Vladímir Putin, anunció el 24 de febrero el lanzamiento de una operación de desmilitarización y desnazificación de Ucrania para defender las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, previamente reconocidas por Moscú como Estados soberanos, frente al genocidio por parte de Kiev. Desde entonces, EEUU, la UE, el Reino Unido y otros países europeos han impuesto sanciones a personas y entidades rusas. La UE ya ha aprobado ocho paquetes de medidas restrictivas contra Rusia, además Occidente aumentó los suministros de armas a Kiev en miles de millones de dólares en esta etapa.
*La actividad de Meta (Facebook/Instagram) está prohibida en Rusia por extremista.