Los sindicatos vaticinan un otoño caliente. Desde el PCPE pensamos que la calentura será por el cambio climático, no por las movilizaciones. Ojalá nos equivoquemos.

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VICENT.— En las manifestaciones del 1º de Mayo los sindicatos, para animar a los asistentes y continuar diciendo una cosa y haciendo la contraria, lanzaron la consigna de “SALARIO O CONFLICTO”, y a principios de junio iniciaron una campaña entre sus delegados y delegadas, también en los medios de comunicación, (a las empresas ni han venido ni se les espera) explicando que iban a pedir aumentos salariales y, si la patronal no cedía, habría conflicto.

 

“La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha defendido la «absoluta legitimidad» de los sindicatos para convocar «cuantas movilizaciones estimen convenientes» para exigir una subida salarial a la patronal. CCOO y UGT han iniciado una campaña de movilizaciones, bajo el lema ‘Salario o conflicto’, para tensionar las mesas de negociación de los convenios colectivos y forzar a las empresas a pactar subidas salariales. Además, los sindicatos han prometido seguir con esta estrategia durante el otoño.” Fuente: El independiente, 11-07-2022

Estamos en otoño y nos encontramos con la firma de un Acuerdo Gobierno-CCOO-UGT, para la subida salarial de los funcionarios, subida que debería servir de impulso para cerrar convenios que están bloqueados. Pero para nuestra sorpresa, teniendo una Vicepresidenta que defiende el derecho de los sindicatos a convocar movilizaciones, la subida para el 2022 es de un 3,5 % cuando el IPC está en el 10,5. Es decir, firman la pérdida de 7 puntos del poder adquisitivo de 2.717.570 empleados públicos, ni más ni menos que el equivalente a una paga extra. En un artículo de este número de Unidad y Lucha se analiza con mayor detalle el citado acuerdo.

Mientras se hace insostenible para miles de familias con trabajo llegar a fin de mes debido al alza de los precios de productos de consumo diario (alimentación, energía, ropa) que según los datos del INE están por encima del 17%, los que nos proponen otoño caliente, firman en el nombre de la clase obrera convenios que no llegan al 1% de subida salarial, como el de Limpieza de centros sanitarios en la provincia de Alicante, a pesar de la oposición de la plantilla manifestada en asambleas, o el Convenio del Campo donde aumentan un 1% a peones y tractoristas y un 4% a técnicos y administrativos, incrementando de este modo las diferencias salariales dentro de la misma empresa.

Hay organizaciones que sí están haciendo el papel que les corresponde. CSIF convocó una manifestación en Madrid el pasado 24 de septiembre por la situación económica y la falta de eficacia de las medidas del Gobierno. Por una subida salarial justa y contra el empobrecimiento social.  USO convoca otra para el 22 de octubre. ¿Cómo es posible que esas manifestaciones no estén convocadas por CCOO y UGT? Seguramente porque tenían un pacto con el gobierno. Es incomprensible que un sindicato corporativo como CSIF o USO les esté tomando la delantera a CCOO y UGT que, en lugar de sindicatos de clase, se han quedado en los últimos de la clase.

Lo mismo, el otoño caliente que vaticinaban los Sindicatos no era fruto de las movilizaciones laborales, sino de la presión empresarial. Noticia del 10 de octubre de 2022. Medio EFE: “La patronal CEV, la Cámara de Comercio y el Instituto de estudios económicos de Alicante se movilizaran contra unos PGE al considerarlos “inaceptables para la población, ya que perjudican de forma grave el desarrollo socioeconómico, los servicios públicos, la competitividad empresarial, el empleo y el bienestar social de la ciudadanía”

Venimos de muchos años sin movilizaciones, de sufrir recorte tras recorte, desde la crisis del 2008. Entonces se priorizó salvar bancos y empresas antes que trabajadoras y trabajadores. Desde entonces hemos tenido tres huelgas generales, el 29 de septiembre de 2010 contra la reforma laboral, la reducción salarial y la congelación de las pensiones; el 29 de marzo de 2012 contra la reforma laboral y el 14 de noviembre de 2012 contra los planes de ajuste.

Estas tres huelgas inconexas y sin recorrido, realizadas porque no quedaba más remedio, al no estar trabajadas en cada centro de trabajo no tuvieron resultados positivos para la clase obrera, ganó el capital. Y ahora son estos los que defienden los servicios públicos y el bienestar de la ciudadanía.  En estos días, Garamendi, Presidente de la Patronal, ha anunciado que las subidas ni ahora ni nunca irán ligadas al IPC sino a la productividad. Estamos apañaos.

O cambiamos el sistema o, con la excusa de una guerra donde los muertos los sigue poniendo la clase obrera y el beneficio lo saca Estados Unidos mientras empobrecen a la clase obrera de la UE, nos sacan hasta la última gota de sudor para llenar sus bolsillos.

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