La razón última de la guerra en Europa y el papel del Reino de España

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Francisco Valverde (Unidad y Lucha).— Repasando algunas de las principales ideas de los más destacados autores que han trabajado sobre las causas de la guerra, es fácil concluir que la consideración de la razón de Estado1, de la necesidad de defenderlo frente a enemigos internos y externos, es su principal motivo.

 

Desde Sun Tzu a Maquiavelo, Clausewitz, Engels, Lenin, Mao o Che Guevara, cada cual con su posicionamiento de clase determinándole su análisis, todos sitúan las razones de la guerra en hechos políticos ciertos y concretos que permiten su interpretación sin recurrir a motivaciones idealistas o religiosas que, en realidad, solo ocultan las verdaderas causas que hay detrás de cada conflicto bélico.

Es por ello que vemos necesario recurrir a esta razón, para interpretar la causa última – más bien las causas -, de la guerra en Europa y la creciente implicación del Reino de España en la misma.

¿De qué razones de Estado estamos hablando? ¿Qué papel juega España en este contexto? ¿Dónde están los intereses de la clase trabajadora en este conflicto? ¿En qué fecha situamos su inicio? ¿En 2014 con el golpe de estado del Maidán, en 2022 con el inicio de la Operación Militar Especial de la Federación Rusa en Ucrania, o el 7 de mayo de 1999 con el bombardeo de la OTAN que destruyó la Embajada de la RP China en Belgrado?

Algunos datos:

  1. Además de cuarteles logísticos, centros de inteligencia… y más de 100.000 soldados, los EE.UU. mantienen en Europa 275 bases militares2 que cercan las fronteras de Rusia y amenazan la integridad territorial de sus fronteras y la soberanía e independencia de los países fronterizos con los que Rusia aspira a mantener sólidas y duraderas relaciones de cooperación, conforme a la doctrina marcada en marzo de 2023 con el documento que define el concepto de la política exterior de la Federación Rusa.
  2. Igualmente, EE.UU. cuenta con 313 bases militares en Asia Oriental que, cercando totalmente a la RP de China, amenazan el objetivo estratégico de China de, en un contexto de creciente multipolaridad y distensión comercial y política lo más amplia y diversa posible sustentada en las más diversas alianzas, defender su soberanía frente a cualquier amenaza extranjera.
  3. Tras la quiebra financiera del 2008 y la defensa de Siria de su independencia, las evidencias, tanto de la crisis general del capitalismo, como del fin de la Pax Americana, son irrefutables.

En consecuencia, y condicionado por el límite de este artículo, que obliga a hacerlo de forma extremadamente resumida, podemos afirmar que la razón última de la guerra en Ucrania y la amenaza de su generalización, está en el choque de intereses entre:

  1. la voluntad inequívoca de los EE.UU. de mantener su hegemonía militar y política para, a cualquier precio, sostener su primacía cultural, económica y monetaria.
  2. la decisión de Rusia y China3 de defender su existencia como naciones soberanas ante la amenaza directa del Imperialismo a su independencia e integridad territorial.

Una contradicción inevitable que se da en un contexto internacional en el que la multipolaridad ya es un hecho y en el que la confrontación interimperialista, que en algún momento pudo llegar a darse, entre la creciente influencia política y económica de la UE y los EE.UU., ya es un hecho del pasado. La absoluta dependencia y subsunción estratégica de la UE a los EE.UU. la convierten en un satélite de sus políticas y ya la han condenado a la absoluta subsidiariedad respecto a las decisiones de la Casa Blanca y el Pentágono, aunque éstas sean las de provocar una guerra en Europa de consecuencias absolutamente indeseables e incalculables.

A modo de ejemplo de esta afirmación, basta con considerar la situación industrial de la “locomotora” alemana tras la destrucción del Nord Stream por parte de la OTAN y la decadente realidad de la “grandeur impériel” francesa que, fundamentalmente en África, se desmorona como un castillo de naipes, sin que los mandatarios de Berlín o París tengan ningún margen de reacción al margen de lo decidido en Washington.

¿Y el Reino de España? Pues con las bases yanquis y la inglesa de Gibraltar albergando instalaciones estratégicas y armamento nuclear velado por un ingente destacamento militar, solo cabe esperar absoluta disciplina y obediencia a todos los mandatos de la OTAN.

Tanto en lo económico, con un constante incremento del presupuesto militar, como en lo político, con una creciente implicación en la guerra, incluyendo la más que posible movilización de tropa regular a primera línea del frente – incluida de leva si es necesario-, como en lo geoestratégico, jugando un papel central en la agresión de la OTAN a Rusia y a los pueblos que conforman el Eje de la Resistencia en Asia Occidental, a España solo le toca el papel de obediente súbdito del Imperialismo norteamericano.

Corresponde ahora situar la alternativa que, enmarcada en el desarrollo de la lucha de clases, le toca jugar a los pueblos; pero eso ya es objeto de otros artículos que venimos situando y que no vamos a dejar de actualizar constantemente.

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1 Situar el análisis en la razón de Estado siempre es hablar de lucha de clases.

2 Fuente: Base Structure Report & Departament of Defense.

3 La guerra de la OTAN en Ucrania contra Rusia, perfectamente podría denominarse el frente occidental de la guerra de los EE.UU contra China

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