¿Está el balón en el campo ruso? Rusia está ganando la guerra, no está jugando tenis

Publicado:

La paz comienza cuando callan los cañones, pero para que una paz verdadera se prolongue, la guerra de la OTAN dirigida por Estados Unidos contra Rusia debe ser derrotada. ¿Puede el imperialista estado profundo de Estados Unidos tolerar eso?

Noticias populares

El balón está en el campo de Rusia, según el gobierno de Trump respecto de un propuesto cese del fuego por treinta días en Ucrania.

 

La tregua propuesta fue anunciada. Luego de las discusiones del Martes pasado en Arabia Saudita entre el Secretario de Estado de EE.UU, Marco Rubio y representantes del régimen ucraniano apoyado por la OTAN, Rubio dijo que ahora le corresponde a Rusia ser recíproca con la supuesta disposición del lado ucraniano para un cese del fuego.

En respuesta, el presidente Putin prudentemente señaló que Rusia estaba dispuesta a un cese del fuego solo si este conducía hacia un completo y total acuerdo de paz. Putin insistió en que ninguna resolución duradera puede resolver las causas originales del conflicto ni las preocupaciones fundamentales en torno a la seguridad estratégica de Rusia.

El líder ruso luego se reunió con el enviado especial de Trump el día Jueves.

Luego de las discusiones en Yeddah entre Estados Unidos y el régimen de Kiev, el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, viajó a Moscú donde se reunió con Putin. Los detalles de su conversación no fueron revelados.

Pero se informó que Witkoff entregó una “información adicional” departe de Trump a Putin respecto del propuesto cese del fuego. Se informó que Witkoff regresó a Washington con los detalles de Putin. Se podría suponer que la posición rusa, en sus términos, fue reiterada. Trump elogió las discusiones como “productivas”.

He aquí que yace el meollo. Los esenciales problemas subyacentes, lo constituyen la agresiva expansión de la OTAN y su armamentismo a favor del régimen neonazi ucraniano. Estados Unidos y sus socios de la OTAN instigaron el conflicto en Ucrania desde hace varias décadas, por lo menos desde el fin de la Guerra Fría el año 1991. La guerra de estos últimos tres años en Ucrania es un síntoma de una prolongada y sistemática hostilidad. Pareciera que Trump está consciente de aquellos problemas.

El gobierno de Trump ha abandonado la falsa propaganda de guerra del gobierno de Biden. Ahora se reconoce en Washington que el conflicto en Ucrania es una guerra por encargo entre el eje de la OTAN dirigida por Estados Unidos y Rusia.

En tanto la espectacular derrota militar de las fuerzas por encargo de la OTAN en Kursk esta semana demuestra que –tanto como los rápidos avances que está logrando Rusia contra el declinante régimen de Kiev – el “Proyecto Ucrania” dirigido por Estados Unidos ha sido aplastado. Rusia ha triunfado totalmente contra la guerra por encargo.

Los norteamericanos (facciones al interior) y sus encargados de la OTAN están tratando de evitar admitir la derrota tratando de forzar un superficial proceso de paz que solo termine como un “conflicto congelado” en las fronteras de Rusia.

La mejor manera de poner fin a la guerra es que Estados Unidos deje de armar al régimen de Kiev y de suministrarle apoyo logístico y de inteligencia.

Esta semana Trump reanudó los suministros de inteligencia militar para coincidir con la aparente oferta de un cese al fuego de parte del régimen de Kiev. Todo esto equivale a un paso adelante y otro paso hacia atrás.

Resulto más bien risible escuchar a Marco Rubio, el más importante diplomático de Estados Unidos, impostando la imagen de un honesto negociador por la paz, diciéndole a Rusia que el balón estaba en su campo para equivaler en un “compromiso” por la paz como “un compromiso” con Ucrania.

El gobierno de Trump tiene una visión dislocada del conflicto si cree que Rusia puede ser presionada a través de las pretensiosas y unilaterales exigencias de Estados Unidos.

Rusia está triunfando en una trascendental guerra, no está jugando tenis.

En todo caso, el balón, por así decirlo, está y seguirá estando firmemente en la cancha de Estados Unidos, hasta que este acepte la derrota y los términos de la victoria de Rusia.

Se trata de Estados Unidos y no de sus vasallos europeos como tampoco de los maullantes del régimen de Kiev, los que tendrán que realizar esa moción.

Esas condiciones han sido repetidas veces estipuladas por Moscú: Tratado de larga duración en Europa de acuerdo con las justas y básicas exigencias de Rusia para que la OTAN retroceda y desista de sus agresivas tendencias; que Ucrania sea un estado neutral a perpetuidad y que nunca se haga miembro de la OTAN para que el régimen neonazi sea erradicado y los derechos culturales de las étnicas rusas sean garantizados, respetados y que los históricos territorios rusos de Donetsk, Lugansk, Jerson, Zaporozhye y el curso de Crimea permanezca intacto como parte de la Federación de Rusia.

Moscú se reserva el derecho de cambiar los términos según las condiciones en el terreno si el conflicto se prolonga, tal como el reclamo de Odessa, Kharkov, Nikolaev y aplicar una zona de alto al fuego en Sumy Oblast en Ucrania desde donde la fallida ofensiva de la OTAN contra Kursk fue lanzada el mes de Agosto pasado.

Tal como Putin lo señala en relación con la exitosa recuperación de Kursk, existen graves contingencias que necesitan ser resueltas, incluso antes de considerar un cese del fuego. Los invasores, incluyendo los mercenarios de la OTAN cometieron crímenes de guerra contra la población civil. ¿Se pretende acaso que ellos se retiren libremente? Sin duda es una razón por la cual Estados Unidos y Ucrania están repentinamente promoviendo la idea de un alto al fuego para ocultar el fracaso y rearmarse.

Trump tendrá que calarse la realidad de la dominante posición de Rusia: su victoria militar y su históricamente justa causa para confrontar la agresión de la OTAN.

Ahora queda por verse cómo responde Trump. Necesita deshacerse de las falsas y arrogantes concepciones en el sentido que Washington está actuando como un gestor de paz. Estados Unidos es el principal protagonista en la guerra por encargo contra Rusia. El régimen de Kiev es solo un jugador. Moscú no necesita y no tiene inclinación alguna de embarcarse con un corrupto régimen neonazi encabezado por un presidente títere que ya ni siquiera tiene una apariencia de legitimidad, luego de abortar las elecciones el año pasado y gobernar mediante la ley marcial.

Si Trump es sincero acerca de terminar la guerra por encargo en Ucrania, puede hacerlo prontamente poniendo fin al flujo de armamento hacia ese país. Su reanudación del suministro de armamento esta semana, no indica precisamente eso.

Trump también debería ignorar el apuro de los lacayos europeos, particularmente el de los británicos, que no tienen nada positivo que ofrecer. Londres estuvo “estrechamente” comprometido en la última propuesta de cese al fuego de parte de Estados Unidos y Ucrania de acuerdo con la BBC. Eso debiera ser considerado como la advertencia de una trampa.

Se trata de una señal negativa en el sentido que la declaración conjunta de EE.UU-Ucrania esta semana exhibieran perversas falsedades acerca de Rusia secuestrando niños ucranianos. También resultó despreciable que la declaración denominada “futuras garantías de seguridad para Ucrania” (el agresor) mientras que no dicen ni una palabra acerca de las preocupaciones por la seguridad de Rusia. La ausencia de esto último, indica que el lado de Estados Unidos tiene poca comprensión acerca de las “raíces profundas” del conflicto.

Y más aún, la declaración conjunta EE.UU.-Ucrania solicitó la participación de socios europeos en las conversaciones de paz. La actual camada de dirigentes europeos no tiene la intención ni la capacidad para negociar una paz duradera con Rusia. Ellos quieren insistir en que Ucrania se convierta en un futuro miembro de la OTAN y además quieren insinuarse para participar en el diálogo para scupper un tratado de paz desplegando tropas “pacificadoras”. Tanto los ingleses como los franceses desean que Estados Unidos aporte cobertura aérea lo cual sería su detonante para la presencia de sus tropas y en consecuencia escalar la guerra.

¿Será Trump embobado por los pérfidos ingleses y franceses y otros rusófobos europeos? ¿Quizás a través de una provocación de bandera falsa?

Los líderes políticos norteamericanos y europeos cuentan con poquísima credibilidad en cuanto a ofrecer a Rusia un cese del fuego, para qué decir una paz duradera. Ellos iniciaron esta guerra y de sinuosa manera quieren continuarla a través de otros medios, bajo la tapadera de un proceso de paz que no trata las raíces del conflicto.

Eso implica que la única manera de tratar con las causas profundas y establecer una paz duradera, es que Rusia derrote al enemigo de la OTAN a través de una explícita e incondicional rendición. ¿El ego de Trump podrá soportar eso?

La paz se inicia cuando callan los cañones. Pero para que una paz verdadera se prolongue la guerra de la OTAN encabezada por Estados Unidos contra Rusia debe ser derrotada. ¿Puede el estado profundo imperialista de Estados Unidos soportar eso?

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

spot_img

DEJA UN COMENTARIO (si eres fascista, oportunista, revisionista, liberal, maleducado, trol o extraterrestre, no pierdas tiempo; tu mensaje no se publicará)

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas noticias

Occidente: el nuevo fascismo

Occidente ha decidido que no sólo va a financiar el genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo palestino, a declarar la guerra a cualquier país u organización que intente frenar la masacre y bloquear toda iniciativa en el marco de Naciones Unidas que busque detener la maquinaria de exterminio de Tel Aviv.