Mucho se está hablando últimamente de la «Ilustración Oscura» o del movimiento «intelectual» que ilumina el pensamiento neorreaccionario (también conocido como Neo-Reaccionarismo o Nrx). La izquierda lo menciona escandalizada por lo que a todas luces (nunca mejor dicho) supone la destrucción de las bases culturales consensuadas por la modernidad. Y la derecha porque ansía encauzar la dispersión ideológica que plasma su acción política, (sujeta a la propia necesidad de supervivencia de un capitalismo fragmentado) dentro de un cauce programático de coherencia teórico práctica.
El término «Ilustración Oscura» fue popularizado por Nick Land, principal exponente de esta corriente. Se puede considerar un filósofo y teórico asociado con el movimiento neorreaccionario. Sus escritos son una combinación de filosofía o pseudofilosofía, teoría política, consignas y ciencia ficción distópica. Land ataca los ideales y méritos de la ilustración clásica (la democracia, el igualitarismo y el progreso). Ansía la vuelta a estructuras jerárquicas autoritarias, desechando la razón y el progreso humanista. Los seguidores del neo-reaccionarismo no parecen conscientes de que forman parte de una élite creada por el desarrollo histórico de un capitalismo enmarcado en los principios de la Ilustración del siglo XVIII a la que tanto detestan.
Ante la decadencia social y económica del universalismo democrático y el progresismo propone alternativas como el tecnofeudalismo o el regreso a formas de gobierno autoritarias. Pero el tecnofeudalismo que propone no representa un cambio sistémico, tal y como Varufakis y otros puede entenderlo1,
sino la ruptura de la burocracia del Estado a cambio de su conversión en un ente corporativo a imagen y semejanza de un grupo empresarial donde la participación política imita los consejos de administración, con su CEO al frente.
Para determinados sectores del imperialismo, esta línea de pensamiento podría justificar una serie de reacciones políticas necesarias, lógicas y coherentes para mantener en pie un capitalismo en decadencia: la de la búsqueda desesperada de una «salida» para adecuar la superestructura incapaz de dar sostén a la nueva realidad económico-social.
La «salida» (o «exit» en inglés) es un término empleado en el contexto de la Ilustración Oscura y el pensamiento neorreaccionario. Se refiere a una estrategia o enfoque para abandonar o evadir el sistema actual en lugar de intentar reformarlo desde dentro. En lugar de luchar por cambiar las estructuras políticas y sociales existentes (lo que consideran una tarea imposible o contraproducente), los defensores de la «salida» sugieren crear alternativas fuera del sistema dominante.
Una «salida» como respuesta a lo que ven (en eso coincidimos) como el colapso inevitable de la civilización moderna. Una «salida» que sin duda alcanza la «globalidad», puesto que se oponen al «universalismo» (la razón universal, los derechos humanos universales o la moral universal) que defiende la «Catedral», una metáfora utilizada para describir una red (medios de comunicación, gobiernos, organismos internacionales, ONG …) de instituciones, ideologías y élites que, de manera coordinada (aunque no necesariamente conspirativa), promueven y mantienen un sistema de control social basado en principios globales.
Es fácil ver en todo esto similitudes con el afloramiento actual de las pugnas faccionales entre los demócratas estadounidenses globalistas y sus aliados (Unión Europea) y un capitalismo nacionalista encabezado por Donald Trump dispuesto a romper las estructuras de dominio/consenso internacionales.
La neorreacción es un pensamiento/acción asentado sobre la crisis general del sistema capitalista que persiste tras el 2008 y pone en evidencia la irreversibilidad de la crisis estructural. Una propuesta política necesaria por cuanto que no encuentra más opción que la ruptura de los corsés que le impiden, no ya un desarrollo (el capitalismo en su fase actual imperialista está en descomposición), pero sí una prórroga basada en la imposición autoritaria de contratendencias.
La Ilustración Oscura se inspira parcialmente en filósofos como Nietzsche, Schopenhauer, Stirner, Thomas Hobbes, Carl Schmitt, Julius Evola… Todo este pandemonio, se legitima, por lo tanto, en un supuesto referente filosófico, aunque realmente sus ideas se han desarrollado a través de blogs, foros de internet y ensayos no académicos. Desde luego, esto no casa con la tradición filosófica, que suele basarse en un análisis riguroso y en publicaciones revisadas por pares. Obviamente, en esa dinámica de ruptura con la razón, cabe cualquier modo de «incorrección», incluyendo la académica. Sus escritos carecen de una metodología filosófica sólida y sus ideas son más especulativas (literatura) que analíticas. De una lectura de «Ilustración Oscura» de Nick Land se llega acertada y rápidamente a esa conclusión.
En el fondo, y de ahí la necesidad de abordar la cuestión, no se trata de un pensamiento filosófico que movilice la acción política, sino de un posicionamiento político ultra reaccionario que precisa de un traje teórico para legitimarse como ideal y lo peor, para liberar la conciencia de su praxis. Una expresión más tiránica de la lucha de clases y del odio a los pobres del mundo a los que poco más se les puede sustraer.
El movimiento neorreaccionario no es nuevo, pero sí que se encuentra en primera línea desde la toma de posesión de Trump del gobierno de EEUU. El propio Trump no parece hacerle feos a la ruptura que propone el pensamiento Nrx al rodearse de personajes que retroalimentan las consignas pseudofilosóficas que lo integran.
Elon Musk, aunque no se identifica explícitamente con esta corriente ha mostrado interés en algunas de sus ideas, especialmente en lo relacionado con la gobernanza tecnocrática y la crítica a las instituciones tradicionales, interactuando en redes sociales con seguidores de estas corrientes.
Otros personajes destacados de la Ilustración Oscura son, entre otros, Peter Thiel, cofundador de PayPal y uno de los primeros inversores en Facebook. Thiel ha expresado escepticismo hacia la democracia liberal y ha financiado proyectos que exploran alternativas políticas y tecnológicas.
También destaca Balaji Srinivasan, empresario e inversor estadounidense. Fue cofundador de Counsyl, ex director de tecnología de Coinbase y ex socio general de la firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz. Srinivasan ha expresado ideas cercanas al neorreaccionarismo, especialmente en su defensa de la «salida» como estrategia política. También ha hablado sobre la importancia de la descentralización y la tecnología para reemplazar las estructuras de poder existentes.
El neorreaccionarismo asociado con la idea de la Ilustración Oscura, considera que la democracia es un sistema disfuncional que conduce a la corrupción, la incompetencia y el cortoplacismo. En la democracia, los políticos buscan ganar elecciones en lugar de gobernar eficientemente, lo que lleva a políticas populistas y al aumento del Estado. Un monarca o un gobernante autoritario, en lugar que un representante elegido popularmente puede tomar decisiones a largo plazo sin preocuparse por ciclos electorales o presiones populares.
Proponen un sistema donde el poder esté en manos de una élite meritocrática o tecnocrática, es decir, personas altamente capacitadas y competentes asociadas al uso de sistemas tecnológicos avanzados para tomar decisiones políticas. Claramente los protocolos, consensos e ideales divergentes se convierten en frenos a la acumulación de capital y la dictadura se convierte en lo eficiente y lo racional.
El neorreaccionarismo defiende así, una sociedad jerárquica y orgánica, donde las personas ocupan posiciones según su capacidad y mérito (algo que la capacidad de adquirir dinero evidencia). En su ideal rechazan el igualitarismo, argumentando que la igualdad es una ilusión y que las sociedades funcionan mejor cuando hay una clara estructura de autoridad jerárquica. En este sentido, las políticas redistributivas son ineficientes y contraproducentes. El enfoque estaría en fomentar la competencia y la eficiencia económica, no en redistribuir la riqueza (necesitan la apropiación de toda la riqueza). Bajo esta percepción es fácil entender la idea de desposesión que plantea David Harvey 2.
Mencionan la evolución orgánica de las sociedades humanas, tomando ideas prestadas de la biología evolutiva en una especie de darwinismo social en que las culturas, estructuras y normas sociales que no se adaptan desaparecen. Conscientes de que esto puede llevar a una contrarreacción social movilizadora, proponen una fuerte estructura para el mantenimiento del orden y la seguridad. En este sentido se alinean coherentemente con la parcialidad de la intervención del Estado o de la estructura de mínimos que proponen.
Obviamente la Ilustración Oscura difiere bastante del fascismo/nacionalsocialismo del siglo XX en la medida que la etapa social histórica es también sustancialmente distinta. Sin embargo, ambos movimientos conllevan una expresión más violenta hacia la clase y los pueblos para el sostén del propio sistema capitalista. La apuesta de la neorreacción es la desregulación de la superestructura de poder, por cuanto de consenso creó respecto a unos mínimos derechos materiales y formales, individuales y colectivos. La principal motivación, por tanto, no es otra que la supresión de las conquistas históricas de la clase obrera.
El neorreaccionarismo es consciente de la centralidad del trabajo y la vigencia de la teoría del valor-trabajo, a pesar de afirmar que el capitalismo sigue siendo una fuerza aceleradora que, a través de la competencia y la innovación, impulsa el desarrollo tecnológico hacia su límite, llevando al mismo a ser superado con la creación de un nuevo orden posthumano.
Con la tendencia de la caída de la tasa de ganancias y la tasa de beneficios en mínimos históricos, urge la aplicación de medidas contratendenciales capaces de frenar lo inevitable. La política bélica de rapiña «neocolonial» en lo referente a la apropiación forzosa de los escasos recursos energéticos y minerales, son un claro exponente del accionar de este pensamiento, que no aporta nada nuevo, pero exacerba la vocación nihilista de la nueva política.
Así, con esta vocación, la «Ilustración Oscura» ve en el «aceleracionismo», es decir, la implantación acelerada del desarrollo tecnológico, especialmente la inteligencia artificial, la automatización y la cibernética, una fuerza imparable que transformará radicalmente la sociedad. Bajo esta lógica, la actual obsesión para un rearme acelerado, tanto fáctico y tradicional, como de inversión pública en I+D+I, entra en coherencia con este pensamiento, ya que facilitará el desarrollo de eso que llaman con cinismo, tecnologías de doble uso y a acelerar, por tanto, los procesos de innovación.
A pesar de todo lo expuesto, en el centro del tablero lo que está en juego sigue siendo la dicotomía Capital-Trabajo en un momento exacerbado de su contradicción inherente. La disyuntiva de Socialismo o Barbarie no admite prórroga, porque no hay otra alternativa al capitalismo que no sea el socialismo o el nihilismo que propone la Ilustración Oscura.
No existen otros modos de producción que superando el capitalismo mantengan los privilegios ni superen estos, al margen del socialismo. Esto forma parte de ilusión (también oscura) disuasoria que pretende difuminar la lucha de clases. Sin embargo, esta sigue siendo el motor de la historia. Historia que no ha llegado aun no ha llegado a su fin. Eso lo tiene bien claro el enemigo de clase, solo falta que la clase obrera vaya tomando la misma conciencia para cambiar el futuro.
Otros Medios: Periodismo Alternativo. Autor: Kike Parra
1 Yanis Varoufakis propone que el tecnofeudalismo es un sistema en el que el poder económico y político está concentrado en manos de unas pocas megacorporaciones tecnológicas (como Google, Amazon, Facebook y Apple), que actúan como los nuevos «señores feudales». Estas empresas controlan los datos, las plataformas digitales y los flujos de información, convirtiéndose en los intermediarios esenciales de la vida económica y social. Los usuarios de estas plataformas (personas, empresas y gobiernos) dependen de ellas para acceder a servicios esenciales, lo que crea una relación de dependencia similar al vasallaje feudal. Esto supone un cambio sustancial con el capitalismo y por tanto lo presenta como un nuevo sistema.
2Harvey retoma y actualiza el concepto de «acumulación primitiva» de Karl Marx. Argumenta que este proceso no es solo un fenómeno histórico, sino una característica permanente del capitalismo, que él llama «acumulación por desposesión». La desposesión se refiere a la expropiación de bienes, recursos y derechos que antes eran de propiedad común o pública, y su conversión en propiedad privada con fines de lucro (privatización, financiarización, explotación de recursos naturales, despojo de tierras, mercantilización de lo común…)