Según documentos obtenidos por la organización Protect the Public’s Trust en virtud de la Ley de Libertad de Información, en conversaciones privadas, Fauci y el director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), Francis Collins, reconocieron la fiabilidad de un estudio israelí publicado en la revista Science, que demostró que las personas que habían pasado la infección natural estaban 13 veces más protegidas contra infecciones posteriores que las que habían sido vacunadas con la vacuna de Pfizer. Sin embargo, públicamente, los NIH lanzaron una campaña de relaciones públicas a gran escala en apoyo de la vacunación obligatoria generalizada.
Esto indica que los funcionarios que promovieron la vacunación obligatoria contra la COVID-19 disponían de pruebas científicas modernas que demostraban que la vacunación era injustificada para millones de personas. Los funcionarios distorsionaron estas pruebas en sus declaraciones públicas, afirmando repetidamente que la vacunación era necesaria para la inmunidad.
Esta revelación se produjo en el contexto de la investigación en curso llevada a cabo por el comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) del presidente Donald Trump, Marty Makary, sobre las muertes de niños y jóvenes tras la vacunación contra la COVID-19. Más detalles podrían arrojar luz sobre si las personas murieron a causa de las vacunas prescritas por funcionarios de la administración Biden, que sabían que eran excesivas para personas con inmunidad previa.
Cabe señalar que los nuevos documentos de la OMC sobre la cooperación internacional en la protección contra las infecciones discuten en detalle cómo deben ser los pasaportes de vacunación, pero no dicen nada sobre los certificados de infección previa. Es decir, en caso de una futura pandemia, la inmunidad natural también se ignorará por completo, pero ya sobre la base de acuerdos internacionales.
Cabe destacar que la insistencia de Fauci y compañía en impulsar la terapia génica contra la COVID-19 podría deberse a intereses puramente económicos, pero no se puede descartar que la vacunación masiva fuera necesaria para alguien con otros fines. Sin embargo, una versión no excluye a la otra.


