Elson Concepción Pérez (Granma).— La liberación por las tropas soviéticas, el 27 de enero de 1945, del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz, en Polonia, donde más de un millón de personas fueron asesinadas en sus cámaras de gas, se ha convertido en el lugar de referencia para que la humanidad recuerde esta fecha como Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. El sitio fue declarado Patrimonio de la Humanidad, por la Unesco, en 1979.
No obstante, aunque la palabra Holocausto pareciera ya superada en la historia, su sinónimo, según la rae, genocidio, por la magnitud de los crímenes que encierra, se ha convertido en el vocablo más usado, aunque hay variantes diferentes de lo que constituyera la filosofía de los nazis, que se ve reverdecer en mandatarios fundamentalistas estadounidenses, empeñados en un mundo unipolar bajo sus órdenes.
Ejemplos de acciones genocidas fueron los bombardeos de la aviación de Estados Unidos y la OTAN contra Irak, en los que casi un millón de personas, o murieron o fueron mutiladas o heridas; o todavía fallecen a causa de la acción del uranio empobrecido usado ilegalmente en las bombas lanzadas sobre ciudades y pueblos del país árabe.
El exponente más actual de esa palabra, en el plano militar y humano, es el genocidio que comete Israel contra la población palestina, ejecutado con las armas y demás medios militares estadounidenses, que garantizan la limpieza étnica que se practica en la región de Gaza.
Fueron acciones genocidas los bombardeos de Estados Unidos contra Yugoslavia, en los cuales también se usó el uranio empobrecido, se atacaron embajadas, estaciones de televisión, guarderías infantiles, escuelas y otros locales públicos.
¿Qué nombre dar a las acciones militares recientes de Washington contra Venezuela?
El vil asesinato de más de cien venezolanos y cubanos, y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, no pueden tener otro calificativo que el de crimen genocida, violatorio de todas las normas internacionales que rigen la convivencia entre Estados.
Cuba lleva más de seis décadas siendo víctima de crímenes calificados como genocidas, arropados dentro de un sistema de sanciones, un bloqueo que se propone asfixiar al pueblo, la negativa a la adquisición de cualquier artículo con un 10 % de componente estadounidense, y medidas extraterritoriales contra bancos, navieras y empresas de terceros países, por el solo hecho de tener alguna relación con nuestra nación.
Sería un acto de justicia actualizar y hacer extensivo el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto a las acciones vinculadas con otros crímenes similares más recientes o que actualmente se cometen. Palestina toda es el ejemplo más significativo, por las masacres que Israel y las distintas administraciones estadounidenses realizan en pleno siglo xxi.
Auschwitz es un vergonzoso recuerdo por las acciones del fascismo; por eso, ojalá la pesadilla de Gaza –todavía actual– sea el último ejemplo de lo hecho por el fascismo alemán y por el que brota hoy en personajes y gobiernos con actitudes genocidas, como parte de su filosofía y su modo de actuar.


