El Kremlin advirtió que la expiración del Tratado Nuevo START colocará al sistema internacional en una situación de mayor inestabilidad estratégica, al dejar sin un marco jurídico vinculante a las dos mayores potencias nucleares del planeta.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, señaló este martes que por primera vez en décadas Rusia y Estados Unidos quedarán sin un acuerdo fundamental que limite sus arsenales estratégicos, lo que representa un retroceso histórico en los mecanismos de control armamentístico.
“En pocos días el mundo estará en una posición más peligrosa que hasta ahora”, declaró Peskov, subrayando que el tratado ha sido durante más de 15 años el principal pilar de previsibilidad y contención nuclear entre Moscú y Washington.
El acuerdo, firmado en 2010 y prorrogado en 2021, expira oficialmente el 5 de febrero de 2026, y hasta el momento Estados Unidos no ha respondido a la propuesta rusa de extender sus limitaciones por un año adicional.
Peskov confirmó que la iniciativa presentada por el presidente Vladímir Putin sigue vigente, pero Washington mantiene silencio diplomático. “No hemos recibido ninguna respuesta concreta por parte de Estados Unidos”, afirmó el vocero del Kremlin.
El Nuevo START estableció límites estrictos al despliegue de armas nucleares estratégicas: 700 portadores nucleares operativos, 1.550 ojivas desplegadas y 800 lanzadores en total. Rusia cumplió plenamente estos compromisos dentro de los plazos establecidos, mientras que Moscú ha acusado a Washington de excluir unilateralmente ciertos sistemas armamentísticos de sus conteos oficiales.
Aunque Rusia suspendió formalmente su participación en 2023 debido al uso activo de la infraestructura militar de la OTAN contra intereses rusos, el Kremlin reiteró en múltiples ocasiones su voluntad política de respetar los topes cuantitativos del tratado hasta su vencimiento.
Putin recordó en septiembre de 2025 que el acuerdo sigue siendo una herramienta clave para evitar una nueva carrera armamentista, garantizar la estabilidad estratégica y preservar los principios del Tratado de No Proliferación Nuclear.
“Renunciar completamente al legado de este tratado sería una decisión miope que dañaría los esfuerzos globales de desarme y seguridad colectiva”, advirtió el mandatario ruso.
Desde Washington, la reacción ha sido ambigua. El presidente estadounidense Donald Trump calificó inicialmente la propuesta rusa como una “buena idea”, pero posteriormente minimizó el impacto de su vencimiento.
“Si expira, expira. Haremos un acuerdo mejor”, declaró en enero, abriendo además la posibilidad de involucrar a otros actores internacionales, sin presentar hasta ahora una propuesta concreta.
Esta postura ha sido criticada por Moscú como una falta de compromiso real con la estabilidad estratégica global, en un contexto marcado por el deterioro de los canales diplomáticos entre potencias nucleares.


