Rufián genera la ilusión que otros no pueden.
Rufián genera ilusión porque plantea un proyecto de unidad con otra cara, supuestamente con un nuevo liderazgo, con otras personas al volante. Pero hay gente que no se irá ni con agua caliente, que no lo va a permitir.
Es un propuesta que los de siempre no quieren porque significa poner en riesgo su posición, su proyecto personal y no porque no sea mejor de la que están en disposición de plantear.
Es verdad que no veo factible que esta vieja guardia profesional de vender que todo cambia para que todo siga igual pueda tener la visión suficiente de la necesidad de algo realmente nuevo con personas creíbles capaces de generar ilusión.
Tampoco soy capaz de ver la posibilidad de que partidos de la izquierda nacionalista que siguen creciendo como el BNG en Galiza, BILDU en Euskadi o ERC en Catalunya puedan ir junto a unas personas de la refundación eterna que son en este momento un lastre.
Los de siempre han demostrado en muchas ocasiones ser incapaces de entender que se puede ser nacionalista y de izquierdas, nacionalista y comunista, por eso somos internacionalistas porque reconocemos la existencia de naciones al margen de que tengan Estado y reconocemos el derecho a la autodeterminación de los pueblos.
Rufián es a nível oratório el político más brillante de los partidos que apoyan el gobierno del PSOE y como parlamentario a la hora de debatir es posiblemente el mejor de todo el emiciclo, aunque reconozco que Pedro Sánchez también es muy bueno.
Mi percepción es que ha creado cansancio y frustración que las mismas personas salgan a lanzar su nuevo proyecto solo cambiando de nombre por enésima vez, pero con las mismas caras, las mismas formas, como si al cambiar de nombre fuesen algo diferente, como si todos fuésemos idiotas.
Ese es el motivo por el que aunque Rufián sea un político de un partido independentista genera mucha más ilusión que los de siempre, por su brillantez y porque la propuesta parece realmente nueva y diferente, porque viene de otra persona, porque se entiende que es otra gente, otro rumbo, otro liderazgo y no solo otro nombre.
André Abeledo Fernández

