Tiempos de lucha; frente a la barbarie, organización, resistencia y claridad para avanzar

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Recuperando la afirmación de Karl Marx1 de que “las necesidades teóricas constituyen inmediatas exigencias prácticas”, es preciso acordar que el principal reto a enfrentar en cualquier momento por las organizaciones revolucionarias, – más si cabe en éste momento absolutamente crucial para el futuro de la Humanidad-, es la doble responsabilidad de identificar las necesidades más urgentes de las masas trabajadoras y desarrollar la práctica requerida para materializarlas conforme a sus intereses de clase.

 

Siendo ésta una compleja labor que, además de tener que definir con precisión que la meta perseguida no es otra que el poder obrero y el Socialismo para “disolver el orden social hasta ahora existente”2, precisa también situar correctamente los pasos prácticos que, conforme a la táctica acordada, corresponde adoptar ante cada acontecimiento o situación social sobre la que es necesario intervenir. Un compromiso que, más allá de las apariencias normalmente engañosas, obliga a discernir permanentemente el sentido y alcance global de nuestras acciones, evitando cometer errores estratégicos que, sin traicionar los principios, definan lo que ayuda al propósito revolucionario, o es una simple cortina de humo para alejarlo y confundir a las masas. Asistimos a un cambio de época de crisis irreversible del capitalismo. Los y las comunistas hemos de desenmascarar, denunciar y combatir por tierra, mar y aire a quienes a través de múltiples máscaras pretenden perpetuar por los siglos de los siglos la explotación capitalista.

Con el bloque oligárquico-burgués o con la clase trabajadora.

Tengámoslo claro: nada es neutral, todo tiene una significación material y unas consecuencias en el desarrollo de la lucha de clases que corresponde caracterizar para, aunque sea involuntariamente, no ayudar nunca al espectáculo de la confusión al que, con todas las herramientas a su alcance, juega la burguesía para mantener su status quo dominante.

Una tarea que solo es posible analizándola mediante las herramientas científicas del materialismo histórico y dialéctico, lo que permite ganar el discurso social emancipador de la clase obrera, hoy perdido y, en lo concreto, empezar a derrotar el relato dominante que, ocultando lo evidente con un control social cada vez más sibilino y perfeccionado, – imposición de la ideología burguesa dominante- es capaz de engañar a las masas y someterlas a sus intereses.

Posición que, formando parte de un proceso insustituible de acumulación de fuerzas y progresivo desarrollo de la conciencia de clase, no puede dejar en ningún momento de sustanciarse en praxis revolucionaria para trascender socialmente y convertirse en fuerza material capaz de enfrentar al Estado y los intereses de clase que representa.

Sin duda, en este proceso de permanente intervención práctica de la militancia comunista en los más diversos espacios para transformar la realidad, la necesidad de interpretar correctamente el significado de que “la historia es radical y atraviesa muchas fases cuando sepulta una forma vieja”, es la que, aun en los tiempos más complejos y adversos como los que ahora vivimos que hacen decaer la moral combatiente de muchos compañeros y compañeras, obliga a tomar todas las medidas y decisiones que corresponde hacer a cada momento histórico y enfrentarlas con plena confianza en la Victoria porque se es consciente que nuestra lucha forma parte de una complejidad histórica y social que, determinada por la lucha de clases, en su desarrollo temporal, va mucho más allá de nuestra propia existencia individual.

Complicidad con las diversas caras de la actual dictadura del Capital o empezar a construir una nueva sociedad

En consecuencia, hablamos de un enfrentamiento por el Poder y no por una forma diferente de gestionar la dictadura de la burguesía en su fase actual de desarrollo imperialista.

Un choque entre contrarios que siempre, pero más aún hoy con el grado de violencia estructural de un capitalismo sumido en una profunda crisis general de consecuencias imprevisible, impone usar la crítica al Capitalismo/Imperialismo como un arma con la que golpear la raíz de todos los problemas sociales que afectan a la Humanidad, evidenciándolos, y no como una venda con la que taponar la sangre que fluye de la herida sin parar.

La disyuntiva, más allá de diferente concepción que expresa optar por la organización para la defensa de los derechos arrancados a la burguesía mediante décadas de lucha obrera y popular, o a favor de la permanente claudicación que conlleva la aceptación del mal menor que imponen la burguesía y sus instituciones, está en considerar a este mundo de la barbarie como el único posible, o concebir que otro mundo contrario a la dictadura del Capital es necesario.

Ahí está el marco fundamental de la lucha ideológica y el espacio de colisión política en el que, desde posiciones revolucionarias, es posible disputarle la hegemonía social a la burguesía y todos sus representantes, incluida la socialdemocracia política, social, sindical e ideológica cultural en todas sus versiones.

Un enfrentamiento que, frente a la cibermilitancia y determinados liderazgos autoproclamados de quienes, digámoslo ya con claridad, reúnen su Comité Central FICTICIO cada vez que se miran al espejo y son absolutamente intrascendentes (cuando no un obstáculo), solo se materializa y es real en lo concreto de las luchas de clases.

No debe quedar la menor duda: únicamente con la participación activa y protagónica de las masas; en definitiva, de su progresiva articulación como sujeto revolucionario mediante la dirección política del Partido Comunista, enfrentando a quienes no hacen más que tratar de gestionar la continuidad histórica de un Sistema que, por las propias contradicciones que genera su desarrollo histórico, ya no es más que un lastre criminal, plagado de violencia, destrucción y muerte, es posible transitar hacia la necesaria contraofensiva obrera y popular desde la que generar el contrapoder revolucionario.

Ese es el reto que asumimos en todo momento; en cada posicionamiento o declaración que realizamos; en las consignas que proclamamos…, contrayendo la responsabilidad de hacerlo a favor de las necesidades del avance de la Historia, la emancipación de la clase obrera.

Una responsabilidad que, para la militancia comunista, necesariamente debe venir marcada por la disciplina consciente de quien interviene conforme a la organicidad y la praxis del Partido de Nuevo Tipo Leninista.

Un caso práctico.

Si en el anterior Editorial se definía:

Enfrentamiento irreconciliable con el Imperialismo y Unidad firme para la Victoria entre diferentes, con el propósito compartido de derrotar al enemigo común

¿Qué posición corresponde adoptar en relación al trámite inicial para un Real Decreto de regularización extraordinaria de inmigrantes iniciado por el Gobierno PSOE/Sumar?

¿Debemos saludarlo y señalar el carácter progresista de esta medida tal y como hacen gran parte de las ONGs y organizaciones sociales y sindicales o, por el contrario, debemos advertir que, pese a lo beneficioso que va a ser individualmente para muchos trabajadores migrantes, continúa incólume toda la legislación racista, neocolonial que garantiza la explotación y criminaliza a la población migrante trabajadora y la obliga a seguir muriendo por miles3, cruzando el Mediterráneo y el Atlántico en la denominada Ruta Canaria?

La adopción de esta medida, no puede maquillar el compromiso de este gobierno con el cierre de fronteras del Tratado de Schengen de la UE y el mantenimiento de la Ley de Extranjería que son la base legislativa de un genocidio que, desde hace décadas, se perpetra a la puerta de nuestras casas con la complicidad de todos los consejos de ministros que la han gestionado. Nuestra posición en relación a un Decreto que posiblemente beneficiará a cerca de 500.000 personas que viven entre nosotros sin ningún derecho, no puede obviar que esta medida, en lo fundamental, viene determinada por la necesidad de aflorar fiscalmente una parte importante del 24% del PIB correspondiente a economía sumergida y la exigencia de incorporar cotizantes a una Seguridad Social en proceso de progresiva privatización.

En consecuencia, sin perder la perspectiva de clase que corresponde tener en todo momento, nada de valorar esta medida sin considerar en su conjunto la legislación de extranjería y las razones que, en última instancia, la determinan.

Por tanto, en consecuencia, lo que corresponde es transmitir este análisis de clase en los diversos espacios de intervención política y social en los que intervenimos, colocando un debate que, abriendo perspectivas diferentes a nuestros compañeros y compañeras, los arranque de la “normalidad” del discurso reformista y los sitúen en la senda de las posiciones de confrontación con el Estado y sus gestores, exigiendo la plenitud de derechos laborales, sociales y civiles para la totalidad de las personas que viven y trabajan entre nosotros. La unidad y lucha de la clase obrera contra la explotación capitalista, independiente de su procedencia, es el único camino.

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1 “Introducción para la crítica de la filosofía del derecho de Hegel“
2 Id
3 Más de 13.500 en los años 2024 y 2025 según la ONG Cruzando Fronteras

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