El portavoz del Cuartel General Central Khatam al-Anbiya de Irán confirmó este jueves el derribo de un avión de reabastecimiento estadounidense KC-135 Stratotanker en el oeste de Irak. Según fuentes de la resistencia, la aeronave fue impactada por sistemas de defensa aérea, resultando en la muerte de toda su tripulación, en un contexto de creciente hostilidad de Washington y Tel Aviv contra el territorio persa.
El Comando Central de EE.UU. (Centcom) se vio obligado a confirmar la pérdida del avión cisterna, valorado en unos 200 millones de dólares, aunque intentó matizar el hecho calificándolo como un «incidente» en espacio aéreo amigo durante la denominada Operación Furia Épica. Pese a que el Pentágono niega haber sido blanco de fuego hostil, medios regionales e israelíes ya reportan la muerte de al menos tres militares estadounidenses.
De acuerdo con el Centcom, dos aeronaves estuvieron involucradas; mientras una se estrelló en el oeste iraquí, la segunda logró aterrizar. Sin embargo, el portavoz de la Sede Central de Khatam al-Anbiya enfatizó que la Resistencia Iraquí fue la responsable de la destrucción de la unidad, que cumplía labores de apoyo logístico para los ataques contra Irán.
La aeronave derribada, el KC-135 Stratotanker, constituye una pieza clave de la arquitectura bélica de EE.UU. con más de 65 años en servicio y una capacidad de transferencia de hasta 200.000 libras de combustible en vuelo. Su pérdida representa un duro golpe logístico para las misiones de largo alcance en el escenario bélico, limitando severamente la capacidad de despliegue y autonomía aérea de Washington en la región.
Este suceso se enmarca en la ofensiva coordinada que Estados Unidos e Israel iniciaron el pasado 28 de febrero contra Irán. Dicha operación militar busca desmantelar el programa nuclear soberano de Irán y socavar sus capacidades de defensa, en un intento por forzar un cambio en el Gobierno constitucional de la nación persa y desestabilizar su soberanía política.
Como consecuencia de estos ataques, Irán ha registrado unas 1.332 personas asesinadas, incluidas 171 niñas iraníes que murieron en un ataque contra la escuela primaria de Minab, según el representante permanente del país ante las Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, citando datos de la Media Luna Roja.
La intensificación del conflicto también ha generado un caos logístico en la Península Arábiga, dejando a miles de viajeros varados. Asimismo, la navegación en el Estrecho de Ormuz, punto neurálgico por donde transita el grueso de los hidrocarburos mundiales, se encuentra bajo extrema tensión, amenazando la estabilidad del comercio energético global.
Ante la escalada de agresiones, Irán respondió con golpes de represalia dirigidos contra Israel y las bases militares de Washington emplazadas en diversos puntos de Oriente Medio. Entre los reportes más destacados, el CGRI informó que el portaaviones USS Abraham Lincoln sufrió daños significativos tras ser alcanzado por drones y misiles, lo que habría obligado a su retirada hacia costas estadounidenses.
Paralelamente a estas acciones directas, se han registrado lanzamientos de drones y misiles hacia objetivos militares en Azerbaiyán, Chipre y Turquía; ataques de los cuales Teherán ha negado su autoría, pero que evidencian la expansión de las tensiones en una región que rechaza la presencia de fuerzas de ocupación.


