Seyed Abbas Araghchi.— Escribo a usted para llamar su atención la más reciente amenaza impúdica del Presidente de Estados Unidos contra la soberanía y la integridad territorial de la República Islámica de Irán, [amenaza] que constituye claramente una confesión en cuanto a los crímenes de guerra que ha cometido contra la Nación iraní. En medio de una guerra de agresión impuesta a mi país despreciando la Carta de las Naciones Unidas y principios fundamentales bien establecidos del derecho internacional, en un nuevo mensaje publicado en las redes sociales, el Presidente de Estados Unidos ha proferido una amenaza escandalosa, declarando que se estaban «examinando seriamente la destrucción total de zonas y la muerte segura de grupos de personas que, hasta ahora, no se habían previsto como posibles blanco».
Como síntoma evidente de la frustración de Estados Unidos ante sus fracasos, se hace una promesa criminal de «destrucción total de zonas y de muerte segura de grupos de personas» en momentos en que el mundo asiste a los ataques militares de Estados Unidos y el régimen israelí contra escuelas, hospitales, inmuebles residenciales, infraestructuras, instalaciones deportivas y centros de ayuda humanitaria en Irán, [ataques] que ya han costado la vida a cientos de civiles inocentes, incluyendo mujeres y niños. Mientras que Irán ha ejercido y sigue ejerciendo, en virtud del Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, su derecho natural a la legítima defensa contra esta agresión premeditada e injustificada, los crímenes de guerra y los horribles crímenes contra la humanidad cometidos por los agentes de los agresores han causado la muerte de más de 1 300 civiles y la destrucción de 9 669 bienes civiles, incluyendo 7 943 viviendas, 1 617 centros comerciales y centros de servicios, 32 centros médicos y farmacias, 65 escuelas y locales dedicados a la enseñanza, 13 edificios de la Media Luna Roja y una gran cantidad de infraestructuras de suministro de energía. El mensaje en cuestión constituye por consiguiente un reconocimiento manifiesto de responsabilidad en los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad cometidos desde el 28 de febrero de 2026 contra mi país.
De hecho, Estados Unidos ha violado de manera flagrante la prohibición de recurrir a la amenaza de uso de la fuerza enunciada en el párrafo 4 del Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, incluso después de haber seguido violando, junto al régimen israelí, la norma jus cogens de “prohibición de la agresión”; un acto de agresión que comenzó con un acto cobarde de terrorismo perpetrado contra el más alto representante de un Miembro soberano de la Organización de las Naciones Unidas y contra otros representantes del Estado. Además, la amenaza proferida por el Presidente de Estados Unidos de acabar con grupos de personas no sólo constituye una violación flagrante del derecho a la vida sino que también abre el camino a nuevos ataques inhumanos contra civiles y a que estos últimos sean masacrados.
Mientras que la República Islámica de Irán seguirá ejerciendo su derecho a la legítima defensa hasta que el Consejo de Seguridad cumpla con las responsabilidades que le corresponden en cuanto a mantener la paz y la seguridad internacionales en virtud de la Carta, la declaración anterior compromete la responsabilidad internacional de Estados Unidos y la responsabilidad penal del Presidente de Estados Unidos en el plano internacional. Estados Unidos está por lo tanto en la obligación de reparar íntegramente el perjuicio causado a Irán y a sus ciudadanos con las violaciones que aún prosiguen, incluyendo todo tipo de daño. Además, no cabe duda alguna de la responsabilidad penal individual del Presidente de Estados Unidos así como la de cualquier otro responsable o persona de ese país implicados en graves violaciones del derecho internacional humanitario, específicamente por haber ordenado deliberadamente ataques contra civiles y lanzado intencionalmente ataques contra bienes civiles.
La República Islámica de Irán lanza un llamado solemne al Secretario General y al Consejo de Seguridad para que, en conformidad con su responsabilidad en el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales, tomen las medidas que se imponen, para que cesen los crímenes de guerra, que aún prosiguen, y que se comprometa la responsabilidad de Estados Unidos y la de su Presidente, con el objetivo de poner fin a la cultura de la impunidad y de impedir que se normalicen aún más las violaciones del derecho internacional.
Agradeceré a Usted que tenga a bien hacer distribuir el texto de la presente carta como documento del Consejo de Seguridad.

