
Por segunda semana consecutiva, Pakistán lanzó ataques contra presuntas bases insurgentes del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), establecida en Afganistán, durante la madrugada de este domingo, como parte de la operación “Furia por la verdad”, que continuará hasta alcanzar los objetivos establecidos.
“Las Fuerzas Armadas de Pakistán atacaron con éxito instalaciones militares, incluidos escondites terroristas de los talibanes afganos y de Fitna al-Khawarij, (…) además de un túnel en Kandahar que albergaba equipos técnicos de los talibanes afganos”, indicaron en un comunicado fuentes de seguridad paquistaníes.
Según la misiva, los bombardeos se dirigieron contra infraestructuras de apoyo técnico, almacenes de equipamiento e infraestructura del grupo TTP o talibanes paquistaníes, al que Pakistán responsabiliza de la ola de violencia reciente dentro de su territorio.
Contraataque
Horas después de la agresión, el Ministerio de Defensa del Gobierno de facto talibán en Afganistán confirmó que sus fuerzas realizaron ataques de represalia contra una base militar en Wana, en el distrito de Waziristán del Sur, en Pakistán, como respuesta a los ataques durante la noche en su territorio.
“Como resultado del ataque, una gran parte del centro de mando y otras instalaciones de esta importante base fueron destruidas, y soldados paquistaníes sufrieron numerosas bajas y significativas pérdidas materiales”, confirmó el régimen talibán.
El portavoz talibán Zabihullah Mujahid afirmó que los bombardeos paquistaníes impactaron también en instalaciones civiles, incluido el área sanitaria de un centro de tratamiento para personas con adicciones y un contenedor vacío en otra zona de la provincia.
Víctimas en ambos frentes
El Gobierno de Pakistán denunció este domingo que al menos cuatro civiles murieron en un ataque con artillería procedente de Afganistán contra la provincia noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa (KP), en medio de un nuevo intercambio de fuego entre ambos países vecinos.
«Cuatro civiles inocentes han muerto como mártires, mientras que un niño de cinco años ha resultado gravemente herido, ya que su casa fue alcanzada en este ataque», declaró el ministro de Información paquistaní, Attaullah Tarar.
Sin embargo, la misión de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) informó que al menos 75 civiles murieron y otros 193 resultaron heridos en Afganistán desde el inicio de las hostilidades el pasado 26 de febrero, después de que Pakistán acusara a Kabul de permitir la presencia de grupos armados que operan contra su territorio, cifras que contradicen la postura de Islamabad de solo atacar objetivos militares.
El repunte de la violencia se produce en medio de las crecientes tensiones por la presencia de combatientes del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), identificado como la principal organización talibán paquistaní.
Islamabad acusa a Kabul de permitir que esa organización opere desde territorio afgano para perpetrar ataques en Pakistán, una acusación que las autoridades afganas rechazan de manera categórica.

