Estados Unidos se prepara para una jornada de protestas masivas este sábado 28 de marzo, contra las políticas de la Administración de Donald Trump bajo la consigna «No a los reyes» en una movilización nacional.
Según expresan los organizadores, esta movilización tiene como centro el rechazo al aumento de la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en las comunidades del país. Esta preocupación se suma al descontento generalizado por la guerra contra Irán y el impacto negativo que este conflicto tiene sobre los precios internos del combustible.

La convocatoria de este año busca superar en número a las manifestaciones celebradas durante junio y octubre pasados bajo el mismo eslogan de resistencia. Organizaciones como Mobilize the Vote Northeast Ohio mantienen una presión constante mediante actos semanales en diversas intersecciones estratégicas de las principales ciudades estadounidenses.
En octubre pasado, una protesta en Ohio logró reunir a unas 15 mil personas con el respaldo de líderes locales y congresistas del área. Para la jornada de este sábado se han planificado más de tres mil eventos coordinados que reflejan el creciente malestar social frente a la gestión de la Casa Blanca.
Este escenario de agitación civil coincide con el descenso del nivel de aprobación de Trump a su punto más bajo desde su regreso al poder. El respaldo popular a la escalada militar disminuye aceleradamente mientras la mayoría de la población manifiesta una amplia oposición a la opción armada en Oriente Medio.
Las movilizaciones de este sábado pretenden consolidar un frente unido contra lo que consideran una deriva autoritaria en la política exterior e interna. La magnitud de los eventos previstos subraya la urgencia de un cambio de rumbo que priorice la estabilidad económica y el respeto a los derechos humanos.


