Eduardo Uvedoble (Unidad y Lucha).— No hay práctica revolucionaria sin teoría revolucionaria, y por tanto, sin escuela no hay revolución. La formación es un deber militante porque interiorizar los principios es la base para una organización cohesionada y fuerte. Pero ademas, en primer lugar, la formación es motivación para la conciencia despierta, cuando se rompe con el sueño alienante que el relato del poder nos impone, la formación es el nutriente que da vida a la capacidad crítica con la que avanzar. Y en segundo lugar, porque una vez se sale de la caverna y se ve bajo la luz de la verdad la realidad tal cual es, toca entrar de nuevo en la caverna para liberar a tus compañeros y compañeras. La formación es, por tanto, el ejercicio necesario para aprender a trasformar la crítica en consigna y esta en pueblo organizado, el ejercicio necesario para aprender a dirigirnos al mundo que nos rodea, a saber intervenir para formar alianzas revolucionarias con el sujeto concreto que debemos descubrir más allá de cómodas abstracciones como las masas o la clase.
Este ha sido el desempeño de la escuela Trifón Medrano 2026, una escuela para la lucha del 2027 y para lo que está por venir. Unas jornadas de formación en las que de nuevo, desde el faro de los clásicos, podemos ver el panorama completo de la vigente crisis general del capitalismo. Este año, se ha trabajado el análisis específico del imperialismo, tanto en su naturaleza histórica, como sistema dominante, estudiando su perfil actual como necrocapitalismo o tanatocapilaismo. Como también, desde la praxis revolucionaria que pueda levantar la fuerza antagónica capaz de vencerlo. Así como el imperialismo no es solo una cualidad de un agente o de una situación, sino que es el estado mismo de la situación dominante que determina todos los aspectos del momento presente. También, el antiimperialismo, no es solo una lucha parcial dentro del conjunto de las luchas sino que es el sentido general que codifica el presente de la lucha de clases. La lucha por los salarios, por las pensiones, por los derechos sociales, por la soberanía de los pueblos, contra el racismo, la discriminación y el patriarcado, por una vida digna en un entorno medioambiental sostenible, y con un desarrollo social y cultural elevado, todo ello, es hoy, lucha antiimperialista, lucha por levantar un nuevo paradigma histórico, lucha por superar la distopía del tanatocapitalismo y evocar ganas de futuro.


