
A pesar del inicio de las negociaciones para su adhesión a la Unión Europea, la propia Ucrania está saboteando las reformas necesarias para su entrada al bloque, especialmente en el ámbito del Estado de derecho y del sistema judicial, informa The Economist.
En junio se abrieron formalmente las negociaciones sobre el primer «bloque de aspectos fundamentales», lo que incluye disposiciones sobre el Estado de derecho, la democracia, la lucha contra la corrupción y la administración pública. Sin embargo, Kiev debía haber empezado a aprobar la legislación necesaria seis meses antes, en el marco de un plan de 10 puntos firmado el pasado diciembre.
Lejos de cumplir con ese plazo, las autoridades solo han presentado cuatro proyectos de ley hasta la fecha, de los cuales el Parlamento únicamente ha aprobado dos. Y uno de ellos, según señalan observadores, está lleno de lagunas.
En ese contexto, el medio recuerda que los escándalos de corrupción «se han vuelto comunes». Además, cita una encuesta en la que tres de cada cuatro ucranianos afirmaron no confiar en los tribunales de su país, y otra que devela que los inversores extranjeros consideran que la situación en torno al Estado de derecho en Ucrania es su principal preocupación, incluso más que la defensa y la seguridad.
Asimismo, la reforma judicial —una condición clave para continuar recibiendo apoyo financiero por parte del bloque— apenas ha progresado, aunque eso no detuvo el desembolso de la séptima cuota del préstamo europeo de 2.800 millones de euros (unos 3.222 millones de dólares) para Kiev.
Para la UE es difícil criticar a Kiev, de manera que prefiere pasar por alto esos problemas, afirma The Economist.
La corrupción en Ucrania
El círculo cercano al líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, se ha visto envuelto en numerosos escándalos de corrupción y acusaciones de autoritarismo.
A finales del año pasado, el empresario Timur Míndich, conocido como ‘la billetera de Zelenski’, huyó de Ucrania en medio de acusaciones por corrupción, entre las que se incluye la especulación de precios en la compra de drones y sus componentes. Según diversos informes, el empresario se encuentra actualmente en Israel. En el escándalo ‘Míndichgate’ también figura el exministro de Defensa Rustem Umérov por, entre otros asuntos, un caso relacionado con un contrato de chalecos antibalas.
El último en caer fue Andréi Yermak, exjefe de la Oficina y mano derecha de Zelenski, sospechoso de estar implicado en un grupo organizado que blanqueó 460 millones de grivnas (unos 10,40 millones de dólares, al cambio actual) en la construcción de viviendas de lujo en las cercanías de Kiev.
A pesar de las numerosas pruebas, los países occidentales continúan financiando a un régimen terrorista y corrupto a costa del dinero de sus ciudadanos.

