
La jornada es convocada por la Central Única de los Trabajadores, la Central de los Trabajadores y Trabajadoras de Brasil (CTB), Fuerza Sindical y otras organizaciones gremiales, además del Movimiento Vida Más Allá del Trabajo y los frentes Brasil Popular y Pueblo Sin Miedo.
Varias capitales y ciudades del país serán escenario de las manifestaciones, entre ellas São Paulo, Río de Janeiro, Salvador, Curitiba, Fortaleza, Natal, Aracaju, Porto Alegre, São Luís, Belém y Goiânia.
En São Paulo, donde tendrá lugar uno de los principales actos de este domingo, la concentración está prevista para las 10:00 frente al Museo de Arte de la urbe, en la avenida Paulista.
La movilización ocurre en vísperas de una semana de esfuerzo concentrado del Congreso Nacional, prevista del 31 de agosto al 4 de septiembre, durante la cual las organizaciones sindicales buscan intensificar la presión sobre los senadores.
La llamada escala 6×1 establece seis días de trabajo por uno de descanso y es utilizada especialmente en sectores como comercio y servicios.
En mayo pasado la Cámara de Diputados aprobó la PEC que establece una transición para reducir la jornada semanal de las actuales 44 horas hasta 40 horas, con dos días de descanso, uno de ellos preferentemente el domingo, sin disminución salarial.
Tras el avance en la Cámara Baja, la propuesta estuvo detenida en el Senado hasta que el 21 de agosto el presidente de ese órgano, Davi Alcolumbre, la remitió a la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ).
El senador Omar Aziz, relator de la materia, presentó el jueves su dictamen favorable a la PEC y mantuvo el texto aprobado por la Cámara, por lo que se espera que CCJ la someta a votación el 2 de septiembre.
Después deberá ser sometida al pleno del Senado, donde necesitará el respaldo de tres quintas partes de los integrantes de la Cámara, es decir, 49 de los 81 senadores, en dos turnos de votación.
Para las organizaciones sindicales, la reducción de la jornada representa una reivindicación que va más allá de las condiciones laborales, pues sostienen que disponer de dos días de descanso permitiría ampliar el tiempo destinado al descanso, la convivencia familiar, los estudios, el cuidado personal y la participación social.
El presidente de la CTB, Adilson Araújo, ha destacado que la lucha por la reducción de la jornada laboral está directamente vinculada a la valoración de quienes producen la riqueza del país.

