
Nara Romero Rams (Prensa Latina).— El jueves pasado, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Etiopía decidió cerrar su Embajada en Asmara, en respuesta a los actos directos e indirectos de hostilidad y beligerancia de ese país vecino contra Addis Abeba.
La cartera, mediante un comunicado, también declaró persona non grata a 10 diplomáticos eritreos en esta capital, incluidos el encargado de Negocios y personal acreditado ante la Unión Africana (UA), por su participación en actividades que suponen una amenaza directa para la seguridad nacional, en violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Dichos diplomáticos debían abandonar el país en un plazo de 48 horas.
Etiopía instó al Gobierno de Eritrea a cesar todo acto contrario a los principios que rigen las relaciones entre Estados soberanos.
Como respuesta, Eritrea anunció más tarde el rompimiento de lazos diplomáticos con Etiopía que, según su Cancillería, «para justificar estos actos de hostilidad injustificados, el Gobierno de Etiopía ha invertido la situación acusando a Eritrea de llevar a cabo actos directos e indirectos de hostilidad y beligerancia contra Etiopía».
De acuerdo con la fuente, en realidad Addis Abeba impulsa una agenda de hostilidad incesante —que equivale, en la práctica, a una declaración de guerra pública— contra Asmara desde hace tres años, con el objetivo de satisfacer «el imperativo de obtener un acceso soberano al mar» mediante la invasión de puertos y zonas costeras soberanas.
Mencionó también que Etiopía fue más allá al acoger, entrenar y armar a diversos grupos que denomina «grupos de oposición armada eritrea», con el fin de avivar un conflicto interno para lograr un «cambio de régimen» en el país.
Para cerrar la noche del jueves con más tensiones, el Ministerio de Asuntos Exteriores etíope declaró persona non grata a Ahmed Moharam Ahmed Soliman, miembro del personal diplomático de la Embajada de Egipto aquí y le ordenó abandonar el país en un plazo de 48 horas.
Notificó formalmente la decisión a la sede diplomática egipcia, de conformidad con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, precisó un comunicado.
Ante esa situación, la Comisión de la UA instó a los Estados miembros actuar con máxima contención y abstenerse de realizar acciones o declaraciones que agraven la situación y socaven la estabilidad regional.
Mediante una declaración oficial, subrayó la importancia de mantener abiertos los canales de comunicación y pidió a los involucrados a abordar sus diferencias a través de los cauces diplomáticos establecidos y mediante el diálogo pacífico, de conformidad con los principios del Acta Constitutiva de la organización continental.
La Comisión manifestó estar dispuesta, en consulta con los países interesados, a apoyar los esfuerzos encaminados a la distensión, el diálogo y la resolución pacífica de las diferencias.
Por otra parte, el coordinador residente y humanitario de la ONU en Etiopía, Ozonnia Ojielo, advirtió el miércoles que la situación en torno a la protección de la población civil en medio del conflicto armado en el norte del país plantea graves preocupaciones sobre nuevos desplazamientos.
Ojielo manifestó preocupación por los continuos informes sobre incidentes y acciones que afectan al personal, los bienes y las instalaciones de ayuda humanitaria, así como a la infraestructura civil, en diversas partes del país, particularmente en el contexto de la reciente escalada de tensiones.
Recordó que el personal y los recursos de ayuda están protegidos por el derecho internacional humanitario y nunca deben ser objeto de ataques. Se debe garantizar a las organizaciones humanitarias un acceso seguro y sin trabas para prestar asistencia vital sin interferencias, enfatizó.
Asimismo, sus vehículos, instalaciones y demás recursos operativos deben ser respetados y protegidos en todo momento.

