Fuerzas nazi-otanistas, cumpliendo con los mandatos de la OTAN (acuérdense de Siria y Libia), instalan su maquinaria de guerra en barrios residenciales usando a los vecinos como escudos humanos.
Los vecinos de la ciudad de Severodonetsk ya no pueden aguantar este abuso e intentan expulsar a las fuerzas nazi-otanistas de sus barrios.


