
De acuerdo con autoridades locales, las fuerzas israelíes irrumpieron en la localidad y agredieron a los residentes, lo que desencadenó enfrentamientos directos con los aldeanos.
La resistencia popular obligó a la patrulla israelí a retirarse del territorio sirio, dejando un saldo de unos 15 muertos, mientras varios soldados israelíes resultaron heridos.
En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados afirmó que el ataque deliberado contra Beit Jinn provocó una masacre que costó la vida a más de 15 civiles, entre ellos mujeres y niños, además de causar un amplio desplazamiento de habitantes a raíz del bombardeo continuado contra viviendas.
La Cancillería responsabilizó plenamente a las autoridades israelíes por la agresión, las víctimas y los daños materiales ocasionados, y advirtió que la persistencia de tales acciones amenaza la seguridad y la estabilidad regionales, enmarcándose en una política sistemática de desestabilización mediante el uso de la fuerza.
Asimismo, exhortó al Consejo de Seguridad de la ONU, a las Naciones Unidas y a la Liga de Estados Árabes a adoptar medidas urgentes para detener la política agresiva de Israel y sus reiteradas violaciones contra el pueblo sirio, así como a imponer mecanismos disuasorios que garanticen el respeto del derecho internacional y la soberanía nacional.
El Ministerio reiteró que Siria continuará ejerciendo su derecho legítimo a defender su territorio y su pueblo por los medios permitidos por la ley internacional, y subrayó que estos crímenes fortalecerán aún más su adhesión a la soberanía nacional y su rechazo a toda forma de ocupación.
En horas de la mañana de este viernes, ataques de helicópteros israelíes contra Beit Jinn provocaron la muerte de 15 personas y dejaron 25 heridos, en su mayoría civiles.
Habitantes de la zona señalaron que la ofensiva ocurrió tras enfrentamientos con una patrulla israelí que ingresó a la ciudad, arrestó a tres jóvenes y posteriormente se replegó hacia la colina de Bat Al-Warda.
El bombardeo desencadenó un éxodo hacia poblados cercanos, mientras varias familias quedaron atrapadas bajo los escombros de sus viviendas destruidas, informaron fuentes locales.
Israel mantiene desde 1967 el control de los principales recursos hídricos del sur de Siria tras la ocupación del Golán, una meseta estratégica rica en agua dulce.
Durante 2024, sus acciones militares contra territorio sirio se han intensificado en el marco de una campaña iniciada en 2018 con el argumento de combatir la presencia iraní y de milicias aliadas, pese a que los bombardeos continuaron incluso después de la caída del gobierno de Bashar al-Assad y la retirada de grupos proiraníes el pasado 8 de diciembre.

