
Decenas de ciudadanos japoneses, académicos y miembros de organizaciones cívicas se manifestaron frente a la prefectura de Okinawa en rechazo a los recientes comentarios de la primera ministra Sanae Takaichi sobre Taiwán, a los que calificaron como una postura “peligrosa” que amenaza la paz y la estabilidad regional. Los manifestantes exigieron no solo la retractación de Takaichi, sino también su dimisión.
La movilización, reportada por el corresponsal de teleSUR Bruno Falci, reflejó una creciente preocupación entre la población local por el rumbo que está tomando la política exterior japonesa. Los participantes insistieron en la necesidad de preservar la Constitución pacifista de Japón, que históricamente ha limitado el uso de la fuerza militar a la autodefensa y ha evitado la participación en conflictos internacionales.
La protesta adquirió una dimensión simbólica especial en Okinawa, territorio que alberga la mayor concentración de bases militares estadounidenses en Japón. Los manifestantes denunciaron los impactos negativos que la presencia militar extranjera ha tenido en la vida de los habitantes locales, incluyendo la contaminación de fuentes de agua, daños ambientales y violaciones a los derechos humanos.
Las declaraciones de Takaichi, en las que sugirió que Japón podría responder militarmente a un eventual bloqueo naval chino contra Taiwán, han generado alarma tanto dentro como fuera del país. La postura de la primera ministra representa un giro significativo respecto a la tradicional prudencia diplomática de Tokio en temas relacionados con el Estrecho de Taiwán.
Los manifestantes enfatizaron que cualquier intervención militar japonesa en la cuestión de Taiwán violaría el espíritu de la Constitución de 1947 y pondría en riesgo décadas de esfuerzos por consolidar la paz en la región. “Queremos un Japón que dialogue, no que amenace”, corearon los asistentes.
La protesta en Okinawa se suma a otras movilizaciones recientes en Tokio y otras ciudades del archipiélago, en las que sectores de la sociedad civil han rechazado la escalada retórica de las autoridades niponas sobre Taiwán, en línea con las críticas formuladas por el gobierno chino y diversos actores internacionales que advirtieron sobre los riesgos de una escalada militar en la región.
El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, denunció que el gobierno nipón “ha cruzado una línea roja”. “Es chocante que los actuales líderes de Japón hayan enviado públicamente la señal equivocada de intentar una intervención militar en la cuestión de Taiwán, hayan dicho cosas que no deberían haber dicho y hayan cruzado una línea roja que no deberían haber tocado”, señaló Wang en una declaración escrita.
Añadió que China debe “responder resueltamente” y llamó a la comunidad internacional a “impedir el resurgimiento del militarismo japonés”.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, criticó los comentarios de Takaichi por “enviar una señal gravemente equivocada a las fuerzas separatistas de la ‘independencia de Taiwán’”.
Asimismo, condenó la reciente maniobra del líder taiwanés Lai Ching-te, quien publicó en redes sociales una foto sosteniendo un plato de sushi con mariscos japoneses en apoyo a Tokio. “Japón impuso el dominio colonial en Taiwán durante medio siglo y cometió innumerables crímenes allí. Es despreciable el intento de las autoridades del Partido Progresista Democrático de cortejar a Japón por la supuesta independencia de Taiwán”, declaró Mao.
Repercusiones diplomáticas
Las declaraciones de Takaichi han intensificado las tensiones entre China y Japón en las últimas semanas. El viernes, Pekín envió una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, en la que denuncia la “grave violación del Derecho internacional” por parte de Japón.
El embajador chino ante la ONU, Fu Cong, advirtió: “Si Japón se atreve a intentar una intervención armada en la situación a través del Estrecho, sería un acto de agresión”. Subrayó que China ejercerá “resueltamente su derecho de autodefensa en virtud de la Carta de la ONU y el Derecho internacional” para defender su soberanía e integridad territorial.
La postura de Takaichi representa un endurecimiento significativo respecto a la de anteriores primeros ministros japoneses, quienes si bien han expresado preocupación por la situación en Taiwán, evitaban mencionar escenarios de respuesta militar. Pese a las presiones, la mandataria se negó a retractarse, aunque aseguró que en el futuro evitará hablar de “escenarios específicos”.
Este año se conmemora el 80º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y de la recuperación de Taiwán por parte de China. En ese contexto, Mao Ning instó a Japón a “reflexionar profundamente sobre sus crímenes históricos, extraer lecciones de la historia, adherirse al principio de una sola China, y ejercer la cautela en sus palabras y acciones con respecto a la cuestión de Taiwán”.
Mao reiteró: “Exigimos que Japón retire sus declaraciones erróneas, deje de interferir en los asuntos internos de China y demuestre sus compromisos con China a través de acciones concretas”.

