
En un comunicado difundido este viernes 9 de enero, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) «bombardearon diversas zonas del Líbano con el pretexto de destruir «instalaciones de almacenamiento de armas y un sitio de producción de armas» bajo la acusación de que el Movimiento de Resistencia libanesa Hezbolá intenta rearmarse, violando los entendimientos del alto el fuego.
Estos ataques se produjeron a pesar de la tregua acordada, a un día después de que el ejército libanés declarara haber «alcanzado los objetivos de la primera fase» de su plan para desarmar a Hezbolá, centrado en el área situada al sur del río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera con Israel, con la intención de extenderlo posteriormente al resto del territorio nacional.
En un comunicado difundido este viernes, el ejército israelí afirmó haber perpetrado los ataques, asimismo, detalló que también fueron objetivo «varios sitios de lanzamiento y lanzacohetes, junto con estructuras militares».
El comunicado añadió que las fuerzas israelíes seguirán actuando para neutralizar la supuesta amenaza dirigida contra el Estado de Israel, reafirmando su disposición a continuar con operaciones militares en territorio libanés si lo consideran necesario.
De momento, no se han reportado víctimas como consecuencia inmediata de los ataques realizados este viernes. Sin embargo, un día antes, medios oficiales libaneses informaron la muerte de una persona cerca de la ciudad sureña de Sidón debido a un ataque que, según el ejército israelí, tuvo como blanco a un operativo de Hezbolá en esa área.
Desde la implementación del cese al fuego en noviembre de 2024, Israel ha ejecutado decenas de incursiones aéreas en territorio libanés. Tel Aviv justifica estas operaciones al alegar que se dirigen contra actividades terroristas de Hezbolá, argumentando que, por este motivo, el acuerdo establecido no se quebranta. Sin embargo, el Gobierno de Beirut y el grupo chií han rechazado categóricamente estas justificaciones y han censurado los ataques.
El pacto de alto al fuego acordado establecía claramente que tanto las fuerzas armadas de Israel como los combatientes de Hezbolá debían replegarse completamente del sur de Líbano. A pesar de este compromiso, el Ejército de Israel ha conservado cinco posiciones militares dentro del territorio de su país vecino.
Esta permanencia ha sido objeto de fuertes cuestionamientos por parte de las autoridades libanesas. El Gobierno de Beirut y Hezbolá han reclamado de forma explícita el desmantelamiento completo del despliegue militar israelí. Ambos actores insisten en que Israel cumpla a cabalidad con las estipulaciones del alto al fuego, garantizando la soberanía e integridad territorial de Líbano y cesando toda actividad militar en su suelo.

