
El Director del organismo Behesht-e Zahra, Mohammad Javad Tajik, reveló resultados de los exámenes realizados a las víctimas de los recientes disturbios armados en Irán. Según los informes forenses y el análisis de expertos en armamento, los fallecidos fueron blanco de ataques intencionales y ejecutados con precisión profesional.
Las investigaciones detallan que múltiples víctimas recibieron disparos a quemarropa dirigidos a órganos vitales como el corazón y la cabeza. El informe destaca el uso de tácticas de ejecución, incluyendo heridas letales provocadas por armas blancas en el cuello.
Irán: multitudinarias movilizaciones contra disturbios e injerencia extranjera
Según medios iraníes, delitos que incluyen quemar vivas a las víctimas, decapitaciones y mutilaciones al estilo del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) han complicado la identificación, requiriendo un trabajo forense exhaustivo.
Desmantelamiento de células y guerra tecnológica
Las autoridades de inteligencia iraníes han confirmado la detención de cabecillas terroristas y el desmantelamiento de células operativas vinculadas directamente al Mossad y a intereses de Estados Unidos.
Durante estas operaciones coordinadas, las fuerzas de seguridad lograron la incautación de un arsenal que incluye armas de fuego de fabricación estadounidense, materiales explosivos y diversas armas blancas, que se encontraban ocultos en escondites estratégicos.
Adicionalmente, los servicios de inteligencia interceptaron envíos de dispositivos Starlink y equipos avanzados destinados al espionaje y sabotaje cerca de sitios militares. Como respuesta, Irán ha desplegado bloqueadores de nivel militar, reduciendo la conectividad satelital externa de un 80 por ciento a niveles mínimos para impedir la coordinación de los líderes de los disturbios desde el extranjero.
Al respecto, el canciller Abbas Araghchi declaró el 13 de enero que el “Internet sólo se cortó después de que nos enfrentamos a operaciones terroristas y nos dimos cuenta de que llegaban órdenes de fuera del país para disparar contra fuerzas policiales y manifestantes. Su intención era difundir las matanzas”.
En el marco de estas investigaciones, el Ministerio de Inteligencia ha judicializado 20 casos penales que exponen los vínculos entre los detenidos y grupos terroristas extranjeros. Estos nexos operativos habrían facilitado la ejecución de ataques contra la infraestructura del país, resultando en el incendio de 53 mezquitas y agresiones sistemáticas dirigidas contra ambulancias y personal de salud.
Como respuesta a estos actos de violencia, millones de ciudadanos han salido a las calles en provincias como Zahedan y Kerman bajo el lema “Solidaridad nacional y honor a la paz”, expresando rechazo a los disturbios armados, y a cualquier forma de injerencia extranjera.
La República Islámica de Irán enfrenta episodios de vandalismo y violencia armada, producto de elementos que se infiltraron en las manifestaciones que estallaron a inicios de 2026 motivadas por la situación económica.
Inicialmente, comerciantes, trabajadores y ciudadanos comunes salieron a las calles con el objetivo de denunciar el panorama financiero derivado de las sanciones económicas impuestas por Occidente durante años. Sin embargo, lo que inició como una protesta pacífica terminó, a los pocos días, bajo el control de intereses externos y redes internacionales opuestas al Estado iraní.
Existen registros audiovisuales verificados que documentan actos de violencia que van desde bomberos quemados vivos en Mashhad hasta el asesinato a tiros de la niña Melina Asadi, de tres años, en Kermanshah.
Según las denuncias oficiales de Teherán, los actores operan bajo las directrices y beneficios de los intereses de Estados Unidos y el Mossad. Al respecto, el canciller Abbas Araghchi calificó el escenario actual como una “guerra terrorista”, subrayando ante jefes de misiones diplomáticas que los hechos actuales no representan manifestaciones civiles, sino una continuación de la agresión coordinada entre Washington e Israel.
Pese a la gravedad de los ataques, el jefe de la diplomacia iraní aseguró que el Estado mantiene la situación bajo control y trabaja para neutralizar los intentos de desestabilización externa.

