
José Barril (Unidad y Lucha).— Con esta frase entrecomillada o similar, basada en el frecuentemente casposo refranero español, el entonces Secretario General de CC. OO., Ignacio Fernández Toxo, “ingenuamente” instaba a Coca-Cola para que negociase con la representación sindical pues, de lo contrario, la imagen de la compañía podría resultar perjudicada. Evidentemente Coca-Cola, salvando algún contratiempo judicial, prosiguió con los cierres de plantas y el despido de cientos de trabajadores/as, con el apoyo incluido de la policía del patrón en Fuenlabrada. La oligarquía, si bien pugna internamente por recursos y mercados, lo tiene claro: se une y utiliza todos los recursos de su Estado cuando se trata de explotar y reprimir a nuestra clase.
Sin embargo, la idea expresada en esa frase ha sido introducida en los cerebros de las y los trabajadores, tras décadas de sindicalismo traidor y claudicante, causando un efecto devastador en la conciencia de clase y en la confianza en nuestra propia capacidad de luchar para vencer. Un ejemplo reciente ha sido el ‘Acuerdo Marco por la Mejora del Empleo Público y el Servicio a la Ciudadanía’, que afecta a aproximadamente 3,5 millones de trabajadoras/es de las Administraciones Públicas central, autonómicas y municipales.
El acuerdo fue firmado el pasado 27 de noviembre por UGT y CSIF, mientras que CC. OO. se hizo la remolona y, faltaría más, acabó firmando apenas una semana más tarde. Se rumorea que su Federación de Servicios a la Ciudadanía no lo veía claro, pero vino el Consejo Confederal a poner orden, ¡que para eso está!
Dicho Acuerdo Marco comprende el período cuatrienal 2025-2028 y para su valoración en términos de incrementos retributivos nos basamos en el análisis comparativo realizado por el Consejo Sindical Obrero (CSO) con el anterior acuerdo trienal 2022-2024 (https://www.consejosindical.es/acord-sense-lluita-un-altre-engany-per-als-treballadors-es-publics-es/).
El acuerdo 2022-2024 firmado por CC. OO. y UGT se vendió eufóricamente porque “…devuelve a los empleados públicos los derechos arrebatados en la anterior crisis financiera”. El resultado final, en el contexto de un capitalismo en crisis estructural y su violento correlato imperialista, fue una inflación que literalmente reventó las previsiones del Banco de España y finalmente se tradujo en una pérdida de poder adquisitivo para las y los trabajadores del sector público de un 2,23 % en tan solo tres años (el equivalente a trabajar aproximadamente 8 días gratis al año).
Ahora, la reticente CC. OO. ya no tiene dudas: el acuerdo 2025-2028 permite “…avanzar las condiciones de trabajo y salariales del colectivo,…”. Se prevé una subida salarial del 11,4 % en el conjunto del período mientras que las previsiones de inflación del “infalible” Banco de España rondan el 9 %. Confiando, de nuevo, en los pronósticos del patrón, tanto los sindicatos “de clase”, como el corporativo, firmantes engañan a las y los trabajadores públicos con promesas de revalorización de sus salarios del 2,5 % aproximadamente. Curiosamente la mayor subida en todo el período, aproximadamente del 5 %, se reserva para 2027, justo el año en que se prevé la convocatoria de Elecciones Generales.
CSO lo plantea correctamente, el engaño se planifica en tres fases: 1) Los sindicatos firman en base a previsiones optimistas; 2) La realidad supera siempre las previsiones del patrón; 3) Resultado: pérdida sistemática de poder adquisitivo. Las centrales sindicales intentan prestigiar sus acuerdos en base a difusas mejoras laborales: agilización de los procesos selectivos, promoción interna, igualdad, o prevención de riesgos psicosociales. Pura retórica, que el propio acuerdo condiciona a la estabilidad presupuestaria, para adornar la degradación de las condiciones de empleo y trabajo en el sector público y, con ello, de la propia prestación del servicio.
La “paz social” sólo tiene ventajas para la patronal. Ese “más vale un mal acuerdo que un buen conflicto” ha supuesto para las y los trabajadores públicos la pérdida del 39,48 % del salario real en los últimos 25 años. ¡Gracias Toxo!

