Tras una década sin encuentros formales de alto nivel, Rusia y Brasil retomaron este jueves 05 de febrero, su agenda de cooperación estratégica en Brasilia. El primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, y el vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, encabezaron la octava reunión de la comisión bilateral para delinear la hoja de ruta de los próximos años. El encuentro culminó con la firma de una declaración conjunta que prioriza la soberanía tecnológica y política de ambas naciones.
Uno de los puntos más relevantes del documento es el respaldo explícito de Rusia a la candidatura de Brasil como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Ambos países coincidieron en que el organismo debe reformarse para ser más representativo, integrando a naciones en desarrollo de África, Asia y América Latina. Esta postura busca adecuar las instituciones globales a las realidades de un mundo multipolar, rompiendo con viejos esquemas de exclusión.
En el plano económico, la declaración subraya el rechazo absoluto a las medidas coercitivas unilaterales, calificándolas de ilegales y violatorias de los derechos humanos. Moscú y Brasilia enfatizaron que tales sanciones perjudican el desarrollo sostenible y atentan contra la independencia de los Estados. Ante este escenario, acordaron diversificar el comercio agroindustrial y fortalecer la infraestructura logística para aprovechar al máximo el potencial de sus economías exportadoras.
La seguridad internacional también ocupó un lugar central en la mesa de debate, especialmente en lo referente a la no proliferación nuclear. Las partes denunciaron el uso político de los tratados internacionales y manifestaron su preocupación por los intentos de excluir a Sudáfrica del G20 en 2026. Este bloque de defensa mutua refuerza la cohesión de los BRICS frente a las presiones externas que buscan fragmentar la unidad de las economías emergentes.
La cooperación técnica se expandirá hacia sectores de vanguardia como la industria farmacéutica, la construcción naval y la ciberseguridad. En materia industrial, destaca el interés por desarrollar conjuntamente la producción de fertilizantes minerales y soluciones digitales para servicios públicos. Además, se pactaron consultas inmediatas para ampliar la conectividad aérea y fomentar el diálogo directo entre las instituciones culturales y deportivas de ambos países.
Las delegaciones reafirmaron el estatus de América Latina como zona de paz y la necesidad de reformar la arquitectura financiera internacional. Con la mirada puesta en el futuro, se acordó que la novena reunión de esta comisión de alto nivel tendrá lugar en Moscú. Este compromiso ratifica la voluntad de los dos gigantes de consolidar una asociación estratégica duradera que garantice la estabilidad y el crecimiento fuera de la hegemonía occidental.


