Fuerzas revolucionarias tomaron este jueves Caracas para conmemorar el 212° aniversario de la Batalla de La Victoria y el Día de la Juventud, y además exigir al Gobierno de EE.UU. la liberación inmediata del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, la diputada Cilia Flores, secuestrados por el Pentágono el pasado 3 de enero durante la invasión militar a Venezuela.
La manifestación multitudinaria rememora la gesta independentista de un grupo de jóvenes patriotas que, liderados por el general José Félix Ribas, se enfrentó a las fuerzas realistas españolas comandadas por el general José de la Carrera el 12 de febrero de 1814, para librar la llamada ‘Batalla de La Victoria’, un episodio crucial en la lucha por la independencia de Venezuela.
El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) informó que la jornada se celebra en todo el país y la juventud revolucionaria junto a organizaciones estudiantiles son protagonistas en este día, en el que levantan la voz para exigir el respeto a la soberanía de Venezuela, así como el derecho a vivir en paz.

El secretario general del PSUV, Diosdado Cabello, afirmó que la actividad aspira convertirse en la movilización juvenil «más grande en la historia» del país, reseñó la estatal Agencia Venezolana de Noticias (AVN). «Las fuerzas revolucionarias tomarán la capital de este a oeste y de norte a sur para recordar la gesta heroica de 1814 y ratificar el respaldo al proyecto político bolivariano», expresó el también ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz.
Según AVN, la agenda contempla una concentración en Caracas con marchas desde distintos puntos de la ciudad que convergerán en el centro de la capital. Además, se realizarán actos políticos con pronunciamientos de la dirigencia juvenil y autoridades nacionales. Como cierre cultural, se tiene prevista la realización de un ‘Concierto por la Paz’ en La Victoria, estado Aragua, que se efectuará este viernes como culminación de la semana conmemorativa.
Agresión a Venezuela
A inicios de este año, Maduro y Flores fueron secuestrados en Caracas y trasladados a Nueva York, durante una operación militar que incluyó ataques a lugares de interés militar, aunque también se alcanzaron zonas urbanas y hubo víctimas civiles. Las autoridades indicaron que en total murieron más de 100 personas por los bombardeos.
Caracas calificó las acciones de Washington como una «gravísima agresión militar» y advirtió que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación. Asimismo, muchos países del mundo, entre ellos Rusia y China, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. La Cancillería rusa dijo que a Venezuela se le debe garantizar el derecho a decidir su destino sin ninguna intervención externa.
Además, Trump y otros altos cargos de su Gobierno se han arrogado el control unilateral de la industria petrolera venezolana por tiempo «indefinido», tras aseverar que solo Washington autorizará las ventas de crudo procedentes del país suramericano.


