
El articulista y académico colombiano, Jairo Estrada, denunció que el bloqueo impuesto por Estados Unidos (EE.UU.) a Cuba, además de querer perjudicar al pueblo, tiene el propósito de liquidar un símbolo de la resistencia y la rebeldía mundial al querer “imponer un castigo insuperable a los ideales y al movimiento real de los trabajadores”.
En un artículo publicado en la revista Izquierda y titulado “La guerra económica contra Cuba y el eterno Baraguá”, Estrada enfatizó que Washington persigue “evidenciar ‒a través de un ejercicio de demostración brutal‒ que es imposible pensar en una formación social diferente al capitalismo”.
“A la heroica experiencia acumulada de Cuba en el propósito de construir una sociedad alternativa ‒sin haber tenido una posibilidad estable y duradera de demostrarlo, porque no se le ha permitido‒ debe forzársele un único desenlace posible: el del fracaso”, denunció.
Ante esta situación, alertó a la comunidad internacional de lo que esa experiencia ha significado para la resistencia y la rebeldía de naciones y pueblos a lo largo y ancho del planeta, particularmente para quienes han luchado por la dignidad, la independencia, la soberanía y la autodeterminación.
Además, Estrada vincula la resistencia actual con la histórica Protesta de Baraguá de 1878, donde Antonio Maceo rechazó una paz sin independencia ante el imperio español.
Por ello, el articulista evocó la frase pronunciada por Fidel Castro en la cual asegura que el espíritu de rebeldía de su pueblo prevalecerá en cualquier circunstancia.
“El eterno Baraguá, como parte indisoluble de una muy particular condición de la sociedad cubana que, con seguridad, perseverará en los cada vez más difíciles tiempos que se avecinan, requiere hoy del internacionalismo y la solidaridad que Cuba ha brindado en distintos momentos de lo que se ha caracterizado como la experiencia de la revolución cubana”, afirmó el académico.
Llamado contra la indiferencia
Estrada alertó que frente a este cerco de EE. UU. no hay lugar para la indiferencia ni para las “aguas tibias”, ya que el momento exige determinación y situarse del lado correcto de la historia.
“Más allá de la vida en Cuba, que también lo está, lo que está en juego es lo que ese país representa para toda la humanidad”, acotó Estrada a modo de conclusión en su extenso artículo.
Washington justifica este cerco con acusaciones sobre alianzas militares con potencias extranjeras y presencia de grupos hostiles en la isla. Ante esto el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha reafirmado que su país no es un agresor, sino que ha sido víctima de hostilidades por parte de Estados Unidos durante 66 años, describiendo las medidas actuales como criminales y motivadas por intereses personales de la dirigencia norteamericana.
De acuerdo con cifras suministradas por el Gobierno de Cuba, las pérdidas acumuladas a lo largo de seis décadas ascienden a 170.677 millones de dólares, afectando drásticamente el desarrollo y bienestar de la sociedad cubana.
El informe presentado ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) califica el recrudecimiento de estas políticas coercitivas como un «acto de genocidio económico», denunciando que el objetivo de Washington es doblegar a la nación a través del hambre y la necesidad.

