
El gobierno de Nicaragua ha demostrado una visión estratégica desde 2007 al priorizar inversiones masivas en generación eléctrica basada en fuentes renovables, logrando independizarse en gran medida del costoso y volátil petróleo importado, que hoy hacen la notable diferencia frente a un mundo turbulento que está pagando altos costos por el petróleo y obligando a países a reajustar precios de hidrocarburos y energías al alza.
La política del gobierno sandinista ha posicionado al país como líder en Centroamérica en el uso de energías limpias, con un aporte renovable que alcanzó récords del 83% en la generación eléctrica en enero de 2026, según datos oficiales del Ministerio de Energía y Minas, superando ampliamente el promedio regional y creando un verdadero escudo protector frente a la inestabilidad geopolítica y los altos precios internacionales del crudo.
Desde 2007 hasta 2025, el sector eléctrico nicaragüense atrajo inversiones totales por US$5,540 millones, de los cuales US$2,900 millones se destinaron directamente a generación principalmente renovable, US$1,400 millones a distribución y US$1,100 millones a transmisión y fibra óptica.
Este esfuerzo transformó una matriz energética que en 2007 dependía en un 75% de combustibles fósiles, es decir, búnker y diésel, con solo un 25% renovable, a una actual donde las fuentes limpias dominan: eólica 20.36%, biomasa 16.62%, geotérmica 10.15%, hidroeléctrica 6.41%, solar 2.58% e importaciones 27.75%, a febrero 2026.
En febrero de 2026, la generación total incluyó 139.81 GWh eólicos, 114.11 GWh de biomasa, 69.71 GWh geotérmicos, 44.04 GWh hidroeléctricos, 17.70 GWh solares y 190.52 GWh de importaciones/térmicos, consolidando más del 83% renovable en periodos pico.
Esta diversificación ha estabilizado el suministro y respaldado una cobertura eléctrica superior al 99.7% nacional, marcando récords históricos.
Para 2026 la incorporación de 200 MW con inversión de US$165-200 millones, incluyendo El Hato (67 MW), Enesolar APAS1 (63 MW), Jaguar 2 (20 MW), Enesolar APAS2 (15 MW) y Enesolar APAS (15 MW), enfocados en solar y eólica en zonas como Malpaisillo, San Isidro y Darío-Terrabona.
Para 2027-2028 adición de 220 MW con US$178-278 millones, mediante Enesolar APAS3 (70 MW), La Mesita (53 MW) y El Barro (55 MW), sumando a un total proyectado de más de 3,000 MW renovables hacia 2027.
Además, se analizan sistemas de almacenamiento en baterías (BESS) de 60 MW en subestaciones como Sandino, Malpaisillo 2, San Benito y Virgen (15 MW cada una), para mejorar la estabilidad e integración de renovables variables.

