
Un tribunal en Bruselas, Bélgica, ordenó esta semana el juicio contra el exdiplomático Etienne Davignon, de 93 años, por su presunta participación en el asesinato del líder independentista congoleño Patrice Lumumba en 1961, un hito en la revisión del legado colonial.
La decisión judicial implica que Davignon, el único sobreviviente de los diez ciudadanos belgas acusados por la familia de Lumumba, se enfrentará a cargos por «participación en crímenes de guerra». Estos incluyen su supuesta implicación en la detención ilegal, el traslado y el trato degradante del líder congoleño antes de su ejecución.
Este fallo representa un momento «histórico» para la justicia, según Mehdi Lumumba, nieto del líder africano, quien afirmó que Bélgica «finalmente está afrontando su historia», aunque la sentencia aún puede ser apelada.
Si el juicio prospera, Davignon será el primer funcionario belga en responder ante la justicia en los 65 años transcurridos desde el asesinato de Lumumba. Este evento ha simbolizado durante mucho tiempo el violento legado colonial y la injerencia belga en la soberanía del Congo.
Patrice Lumumba, una de las voces más destacadas contra el dominio colonial, se convirtió en el primer primer ministro de la República Democrática del Congo tras su independencia en 1960. Sin embargo, su mandato fue breve, derrocado por un golpe de Estado con el respaldo de Gobiernos extranjeros, incluidos Bélgica y Estados Unidos.
Lumumba, con 35 años al momento de su muerte, fue ejecutado el 17 de enero de 1961 en la región de Katanga con la participación de fuerzas respaldadas por Bélgica. Posteriormente, su cuerpo fue disuelto en ácido en un intento por borrar las pruebas del crimen.
La Fiscalía belga argumenta que Davignon, entonces un diplomático de bajo rango, desempeñó un papel en la cadena de acontecimientos que condujeron al asesinato. Los abogados de la familia describen el caso como parte de una «empresa criminal patrocinada por el Estado», vinculada al aparato colonial belga.
Por su parte, Davignon niega las acusaciones, y su defensa sostiene que el paso del tiempo debilita el caso. Este proceso judicial se inscribe en un escrutinio más amplio sobre el papel de Bélgica en el Congo. El país europeo ha enfrentado una creciente presión para abordar su participación en el asesinato de Lumumba y los crímenes durante su dominio colonial.
Un hallazgo significativo de la investigación fue la recuperación de un diente de Lumumba, el único resto conocido de su cuerpo, conservado por la familia de un policía belga implicado.
En 2022, las autoridades belgas devolvieron los restos a la República Democrática del Congo en una ceremonia, donde el entonces primer ministro Alexander De Croo reiteró las disculpas de Bélgica y su «responsabilidad moral» por el destino de Lumumba.
El inminente juicio, de confirmarse, resaltará aún más la magnitud de la implicación belga en uno de los asesinatos políticos más trascendentales de la historia africana poscolonial.

