
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, participó este jueves 9 de abril, mediante un mensaje de vídeo, en la II Conferencia Internacional sobre Medidas Coercitivas organizada la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde denunció el impacto que el recrudecido bloqueo de Estados Unidos genera en la isla.
El mandatario enfatizó en su intervención que la restricción energética golpea severamente al sector salud, dejando a miles de ciudadanos en una situación de vulnerabilidad. «Más de 96.000 cubanos, incluidos 11.000 niños, se encuentran a la espera de cirugías debido a la falta de electricidad y a pesar del esfuerzo de las instituciones de salud en función de encontrar soluciones», enfatizó Díaz-Canel.
Asimismo, el jefe de Estado reportó que 16,000 pacientes necesitan radioterapia y cerca de 3,000 que dependen de servicios de hemodiálisis se encuentran afectados por la paralización de servicios que requieren estabilidad energética.
Continúo señalando que «los centros escolares y universitario han tenido que reacomodar sus programas de estudios y acudir a modalidades semipresenciales para garantizar la continuidad del proceso docente-educativo».
Miguel Díaz-Canel también detalló que la escasez de combustible ha provocado la parálisis casi total del transporte público y privado, afectando simultáneamente a las empresas y a la producción de alimentos, lo que impacta de manera negativa el suministro de insumos básicos.
El presidente calificó las medidas unilaterales de Estados Unidos como una violación flagrante de los derechos humanos y destacó el agotamiento físico y psicológico de la población, las carencias diarias, «la posposición de los sueños y la guerra mediática a la que se somete solo por maldad a un pueblo noble, resiliente y solidario como el nuestro».
«¿Qué país puede vivir y desarrollarse bajo este presión?, ¿Permitirá las Naciones Unidas, los Estados Soberanos que se agravie el derecho internacional y se intente regresar a épocas de vasallaje, barbarie, colonización y esclavitud?», se cuestionó el mandatario, quien enfatizó que se debe hacer desde las instituciones internacional mucho más para enfrentar las sanciones, que afectan a diversos países en desarrollo.
En sintonía con lo anterior, señaló que desde Cuba se impulsa la creación de un grupo de trabajo del Consejo de los Derechos Humanos conformado por varios expertos, que brinde una amplia atención y especializada al tema, «abogamos igualmente por la adopción de un instrumento internacional, juridicamente vinculante, que demande el levantamiento inmediato de estas medidas y la rendición de cuentas de los responsables».

La crisis energética que enfrenta la isla es producto del recrudecido cerco estadounidense, el cual se materializó el pasado 29 de enero del año en curso mediante una orden ejecutiva rubricada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Dicha medida declara una emergencia nacional al considerar a Cuba como una supuesta amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad estadounidense. En esta misma línea, la orden amenaza con sancionar a los países suministradores de petróleo a Cuba, lo que derivó en un desabastecimiento de combustible en la mayor de las Antillas.
Ante el acoso del bloqueo, Miguel Díaz-Canel agradeció las muestras de solidaridad internacional y el apoyo recibido, agradeció al ato comisionado de las Naciones Unidas, Volker Türk, y a otros expertos internacionales por la firme oposición al bloque de Estados Unidos contra Cuba. Explicó que la reciente llegada de un buque petrolero ruso con 100 mil toneladas de combustible se convirtió en un hecho extraordinario.
Finalmente, reafirmó que «la determinación de los cubanos para defender nuestra absoluta soberanía es total», y que el pueblo de Cuba «no olvidará a los que ante el atropello y el chantaje se colocaron del lado de la justicia y alzaron sus manos y voces sin miedo».
El evento de la ONU contó además con la intervención del embajador de Venezuela ante la ONU en Ginebra, Alexander Yánez, quien comparó los efectos de las sanciones, de las que también es víctima su país, con los de una guerra convencional.
«Son una forma de guerra, pues sus efectos son los mismos que los de los misiles», dijo el funcionario venezolano, al tiempo que agregó que «dañan infraestructura crítica, sistemas de salud, y destruyen la economía».

