El colapso de los tribunales médicos y la urgencia de la movilización.
La nefasta medida de la Xunta de Galicia no solo precariza la salud, sino que traslada el problema de ventanilla, amenazando con saturar por completo los órganos de control superior. Al forzar altas médicas prematuras en la atención primaria, el Sergas provocará un efecto dominó que colapsará inevitablemente a los tribunales médicos (Equipos de Valoración de Incapacidades).
Este endurecimiento artificial de las bajas generará consecuencias institucionales inmediatas:
Efecto rebote en los tribunales: Los pacientes que sean dados de alta sin estar curados se verán obligados a encadenar nuevas bajas o a reclamar activamente ante las jefaturas de inspección. Esto multiplicará exponencialmente los recursos, las impugnaciones y las solicitudes de revisión que deben resolver los tribunales médicos, órganos que ya sufren un retraso endémico.
Judicialización de la salud: Ante la negativa de los médicos de cabecera presionados por el plus, la clase trabajadora gallega no tendrá más alternativa que acudir a la vía judicial para defender su derecho a recuperarse. Los juzgados de lo Social se llenarán de demandas contra el Sergas, alargando la agonía de los enfermos y encareciendo el coste para las arcas públicas en costas judiciales.
Desprotección legal absoluta: Los tribunales médicos se convertirán en un embudo burocrático. Mientras se resuelven los retrasos, miles de operarios se verán obligados a reincorporarse a sus puestos sin plenas facultades físicas o psíquicas, aumentando drásticamente la siniestralidad laboral en las empresas.
Llamamiento a la rebelión social: Movilización general
Ante este atropello que fusiona la sanidad pública con los métodos de control de las multinacionales, la respuesta no puede quedarse en la queja de despacho o el comunicado de prensa. Es estrictamente necesaria la convocatoria de movilizaciones masivas en las calles de toda Galicia.
La clase trabajadora, los sindicatos de clase, las plataformas en defensa de la sanidad pública (como SOS Sanidade Pública) y los propios colectivos médicos deben articular un frente común. La salud no se vende ni se negocia por objetivos trimestrales. Es hora de plantarle cara a las políticas de desmantelamiento de Alfonso Rueda mediante huelgas, concentraciones frente a los centros de salud y una gran manifestación nacional que obligue a la Xunta a retirar de inmediato este plus de la vergüenza. La dignidad del pueblo gallego se defiende luchando.
André Abeledo Fernández

