¿Cuáles son las características actuales de la empresa pública Correos?
A día de hoy, tiene la denominación legal de “Correos y Telégrafos S.A. y S.M.E.” (Sociedad Mercantil Estatal), porque el 22 de junio de 2001, siendo presidente de Correos el hoy presidente del PP Alberto Núñez Feijóo, de ser un organismo público fue transformada en sociedad anónima estatal, estando actualmente bajo control de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales). Esto quiere decir que el Estado posee el 100 % de las acciones, pero que, llegado el momento, parte de ellas podrían salir a bolsa y entrar como propietaria y cogestora cualquier empresa privada o fondo de inversión (iniciándose un proceso de privatización).
¿Cuál es la composición de la plantilla?
En la actualidad la empresa cuenta con 36.707 trabajadores y trabajadoras, de los cuales 34.753 son personal laboral fijo y 1.954 son funcionarios. Conviene tener en cuenta que, como consecuencia de su conversión en sociedad anónima, los trabajadores de Correos (excepto los funcionarios) no son trabajadores del Estado, sino de la empresa Correos y Telégrafos S.A. Por el mismo motivo, el personal funcionario es a extinguir (desde 1999 ya no hay oposiciones a funcionarios en Correos), siendo el personal que más nos conecta con la administración y el servicio público.
¿Háblanos de vuestras condiciones laborales?
Son generalizados los recortes de personal, ya que casi no se cubren las plazas vacantes y cada vez hay menos contrataciones (no se cubren vacaciones, permisos, bajas, etc.). Como ejemplo puedo citar casos como el de Ponferrada, donde para 33 puestos de reparto en la ciudad solo están 12 trabajadores, tocando cada uno a tres secciones de reparto (cada cartero o cartera debe atender a diario a 5.250 vecinos y vecinas, ¡una barbaridad!). O el de oficinas rurales unipersonales, como la de Benavides de Órbigo (2.321 habitantes), que quedan cerradas durante quince días por no cubrirse las vacaciones del trabajador titular.
Con este panorama de sobrecargas de trabajo, de tareas inasumibles (e inadmisibles), y ante la imposibilidad de dar un buen servicio público, el estrés, la ansiedad, la frustración, las lesiones, el aumento de los accidentes y de las bajas psicológicas están a la orden del día entre los trabajadores de Correos, sobre todo en reparto.
El salario de un cartero o cartera en los últimos 15 años, mientras el IPC se incrementaba un 36,3 %, ha tenido en total unas subidas salariales del 21,15 %, es decir, llevamos perdido un 15 % de poder adquisitivo.
Para empeorar aún más la situación, los sindicatos mayoritarios (CCOO, UGT y CSIF) firmaron con la empresa en diciembre de 2024 el denominado “Acuerdo Marco sobre líneas básicas a trasladar al IV Convenio Colectivo”, que incluye medidas de flexibilización de turnos, movilidad funcional y geográfica, nuevas jornadas martes-sábado, jornadas variables, cobro por incentivos y objetivos (¡en una empresa pública!), pero, sobre todo “el compromiso de que los gastos de personal anuales no superen el 70 % de los ingresos de explotación previstos anualmente”, con las consecuencias antes descritas en cuanto a falta de contratación y sobrecargas de trabajo.
¿Dinos qué es el servicio postal público?
El SPU (Servicio Postal Universal) es el derecho que tiene cualquier persona a recibir la correspondencia con las debidas garantías, en tiempo y forma, allá donde quiera que resida. Correos es el operador postal designado por el Estado para cubrir el SPU.
¿Se está cumpliendo?
No, con retrasos de hasta una semana o más por la falta de personal. Es por eso que hablamos de cargas de trabajo inasumibles e inadmisibles.
El servicio postal público es el que está ligado a la tramitación de notificaciones y cartas que tienen que ver con las administraciones públicas (seguridad social, sanidad, ayudas sociales, hacienda, etc.), pero las prioridades que la dirección de Correos nos marca en nuestro trabajo son otras, ligadas a la obtención de beneficios económicos: paquetería en el reparto y venta de productos en las oficinas.
En estos últimos años estamos asistiendo a un proceso de amazonización del servicio postal en cuanto a organización del trabajo y objetivos, con la intención por parte de la dirección de la empresa de competir en el sector de la entrega de paquetería.
En cuanto a las ventas, por poner un ejemplo de actualidad: Correos tiene un contrato con seguros Axa para que, en oficinas y en reparto en el medio rural, los empleados a través de sus contactos diarios con vecinos y vecinas capten futuros clientes para esa empresa de seguros. Como una gran mayoría nos estamos negando, aludiendo a que según Convenio las ventas no están entre nuestras obligaciones, recibimos presiones (e incluso, en algunos casos, amenazas) de las jefaturas si no lo hacemos.
El 28 de julio de 2025 el Gobierno designó a Correos como referente para que cualquier persona pueda resolver en las oficinas de Correos cualquier trámite administrativo relacionado con la AGE; y, así mismo, como referente logístico y administrativo en caso de emergencias, como ya ocurrió durante la pandemia (cuando el servicio postal fue declarado servicio esencial) o la dana de Valencia. Todo ello significa un reconocimiento del carácter público de Correos que debería aprovecharse para reivindicar y apuntalar el servicio postal público y las condiciones y derechos de los empleados de Correos.
Y con la situación que nos cuentas ¿Qué hacer?
Pues ante este panorama solo nos queda la organización y la lucha. Desde la CGT-Correos decimos no al sindicalismo de gestoría, donde prima el “¿qué hay de lo mío?”, y sí al sindicalismo de denuncia y movilización, acompañadas ambas de campañas de concienciación social, todo ello con perspectiva de clase trabajadora. El año pasado desde la CGT, desde nuestra minoría sindical (somos el quinto sindicato con representación en la empresa), convocamos cinco huelgas contra el Acuerdo Marco con bastante éxito: No todos los sindicatos somos iguales.
Desde Unidad y Lucha, muchas gracias Jesús por la interesante información que nos has facilitado. Ánimo en vuestra lucha en defensa de lo público. Seguramente no tardaremos en contactar con vosotros para conocer vuestra tabla reivindicativa.
Blanca Rivas


