
Juanma Olarieta.— Las violaciones de la libertad de expresión y de reunión han aumentado cinco puntos porcentuales, los casos de agresión violenta seis puntos y los ataques a las libertades civiles tres puntos, en particular detenciones de trabajadores y sindicalistas, denuncia la Confederación Sindical Internacional en su Índice de Derechos Mundiales de este año.
Publicado por primera vez en 2014, el informe analiza la represión sindical y laboral en 151 países. En el análisis del año pasado expusieron la persecución de los dirigentes sindicales, el uso de sistemas de supervisión para controlar a las plantillas, vigilar las actividades sindicales y la falta de consulta a los representantes de los trabajadores en las reformas de la legislación laboral.
Los países de Europa y América han registrado su peor puntuación desde la primera publicación del Índice de Derechos Mundiales. En Europa se está produciendo un fuerte deterioro de los derechos de los trabajadores, hasta el punto de que su violación es habitual.
Las principales violaciones afectan el derecho de huelga, que no está garantizado en el 87 por cien de los países observados, el derecho a la negociación colectiva (80 por cien), la libertad de asociación y organización (75 por cien), el acceso a los tribunales (72 por cien).
Con respecto a la libertad de expresión y de reunión, el informe destaca violaciones claras en la mitad de los países, una cifra que se ha duplicado en el último año, mientras que en el 32 por cien de ellos se han denunciado agresiones y actos de violencia contra los trabajadores organizados, incluido el asesinato en al menos cuatro países, entre ellos Colombia y México. En la mitad (75) de los países analizados se han producido las detenciones de trabajadores y sindicalistas.
Las políticas represivas y antisindicales y los incumplimientos y violaciones de las leyes laborales han crecido en el mundo, en comparación con el año anterior. Los trabajadores vuelven a condiciones de semiesclavitud a causa de la precariedad, el destajo, la subcontratación, los minitrabajos, la informalidad y el aumento de la jornada laboral, que se agrava especialmente en el caso de los emigrantes.

