El Gobierno de Burkina Faso dio un nuevo paso en su estrategia para recuperar el control de los recursos naturales al inaugurar la primera mina de oro de propiedad pública del país, un proyecto que busca aumentar la participación del Estado en la explotación minera y reforzar la soberanía económica de la nación africana.
El proyecto se encuentra en el municipio de Yako, región de Yadga. La mina contiene reservas estimadas de 10,77 millones de toneladas de mineral, con una ley media de 0,64 gramos de oro por tonelada. Las autoridades prevén una producción total de 7,27 toneladas de oro durante un período de quince años de funcionamiento.
La nueva explotación será administrada por la Société de Participation Minière du Burkina (SOPAMIB), empresa estatal creada para gestionar los activos mineros estratégicos, en línea con la política impulsada por las autoridades burkinesas de incrementar el control nacional sobre un sector históricamente dominado por compañías extranjeras.
El anuncio de lanzamiento fue realizado este jueves en el Consejo de Ministros. Las autoridades señalaron que la mina constituye un hito en la transformación del modelo económico del país y responde al objetivo de que la riqueza generada por el oro contribuya de forma directa al desarrollo nacional, la creación de empleo y el financiamiento de proyectos públicos. Se prevé que el proyecto cree y mantenga más de 1.200 puestos de trabajo directos e indirectos.
«Hay una revolución en marcha en el sector minero (… ) es la ruptura con un modelo de concesión pasiva para que el propio Estado pueda convertirse en un actor industrial en su totalidad«, señaló el ministro de Energía, Minas y Canteras de Burkina Faso, Yacouba Zabré Gouba.
La apertura de esta mina se inscribe en una serie de reformas emprendidas por el Gobierno del presidente Ibrahim Traoré para fortalecer la participación estatal en la industria extractiva. En los últimos dos años, Burkina Faso modificó su Código Minero, creó SOPAMIB y completó la transferencia de varios activos auríferos al control público.
Las autoridades sostienen que estas medidas buscan garantizar que una mayor proporción de los ingresos derivados de la explotación del oro permanezca en el país y beneficie a la población, en lugar de concentrarse en empresas extranjeras. En ese marco, el Ejecutivo también ha impulsado la construcción de la primera refinería nacional de oro y nuevas políticas para industrializar el sector minero.
Burkina Faso figura entre los principales productores de oro de África y el metal representa la mayor fuente de divisas del país. Sin embargo, durante décadas la explotación de este recurso generó beneficios limitados para el desarrollo interno, por lo que el Gobierno ha promovido una política de mayor soberanía sobre la cadena de producción y comercialización del mineral.
La inauguración de la primera mina pública se suma a otras iniciativas de nacionalización parcial de activos mineros y forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la capacidad del Estado de administrar sectores considerados estratégicos para la economía nacional.
En el plano regional, la política de nacionalizaciones mineras de Burkina Faso, Níger y Malí han desplazado a empresas francesas, estadounidenses y canadienses, según el historiador Kevin Bryan.

