
Ferran N. (Unidad y Lucha)— Que Turquía, que en estos días celebra la Cumbre de la OTAN, es un Estado reaccionario, fácilmente calificable como fascista, no es algo que necesite mucha argumentación.
Que el Estado turco, mantiene encarcelados a cientos de comunistas, no sorprende a nadie mínimamente informado.
Quizás, si hablamos de las condiciones en las prisiones turcas, el lector o la lectora, por intuición se imagina condiciones muy duras. Pero es algo más, es la ciencia de la tortura y la deshumanización destinada a intentar destruir el espíritu revolucionario y la propia existencia física. Son las cárceles “tipo foso”, celdas diminutas sin ventilación, en régimen de encierro de 23 horas, con una hora de patio sin contacto con ningún ser humano, así por años hasta la muerte y la locura. Alimentación saturada de grasas sin valor nutritivo, sin estímulos sensitivos, sin contacto humano, destruyendo los ritmos vitales de vigilia y sueño. Tortura.
Estas prisiones se destinan a los prisioneros y prisioneras políticos, concretamente a los y las comunistas en Turquía. Regímenes similares los aplica el sionismo contra los prisioneros y prisioneras palestinos, los EEUU contra prisioneros revolucionarios como Simón Trinidad. La ciencia al servicio de la tortura y la muerte.
Los prisioneros y prisioneras turcos del Frente Popular han enfrentado esta política de exterminio con huelgas de hambre durísimas, que han costado la vida a decenas de ellos.
Este 6 de julio ha fallecido el prisionero Gürkan Türkoğlu, tras 268 días de huelga de hambre, tras ser hospitalizado el pasado 10 de abril y ser alimentado forzosamente, un acto de tortura según todas las convenciones. Su muerte es un asesinato, agravado por la tortura. Su muerte y martirio es un grito por la vida, es dignidad, es la demostración de que el enemigo no podrá adueñarse de su voluntad ni de su existencia, que no podrá ser doblegada.
Desde estas líneas transmitimos toda la solidaridad y afecto revolucionario a los y las camaradas del Frente Popular, a su familia y amigos.
Porque Gürkan seguirá vivo en la lucha del pueblo hasta su liberación.

