Balones por escombros: la ultraderecha regala propaganda mientras Colombia entierra a sus muertos.

Publicado:

Noticias populares

Balones por escombros: la ultraderecha regala propaganda mientras Colombia entierra a sus muertos.

El presidente que reparte balones y agradece genocidas. Firmes por la Patria, ausentes con el pueblo pero legales a sus amos.

Hay imágenes que no necesitan comentario porque se explican solas, y luego hay imágenes que exigen ser explicadas precisamente porque quienes las protagonizan pretenden que no signifiquen nada. Un presidente lanzando balones de fútbol con el logo de su partido a niños que acaban de perder su casa, su colegio, quizás a un familiar bajo los escombros, no es un desliz de protocolo. Es una fotografía perfecta del lugar que la ultraderecha reserva para los pobres: el de comparsa de su propaganda, nunca el de sujeto de derechos.

 

Un balón por un techo.

El 10 de agosto un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia. Más de 280 muertos, miles de heridos, cerca de 200 desaparecidos, barrios enteros de Buenaventura y Chocó reducidos a escombros. Y seis días después, mientras las familias seguían durmiendo a la intemperie y reclamando agua, alimentos y medicinas, el presidente Abelardo de la Espriella recorrió la zona repartiendo balones estampados con el lema de su campaña, «Firmes por la Patria», desde el interior de una camioneta blindada, como quien reparte caramelos en un mitin.

No hace falta exagerar nada: los propios vecinos se encargaron de retratarlo con una precisión que ningún analista podría mejorar. «Lo que necesitamos es techo, necesitamos ayuda normal, no balones», dijo uno de ellos, con esa claridad que solo da la necesidad. Otro le pidió, con una dignidad que a De la Espriella le falta por completo, que se pusiera la mano en el corazón y trajera materiales de construcción. Mientras tanto, en el hospital, había niños que no tenían ni para comer. Ese es el contraste: un logo político sobre un balón de cuero, frente a un país que se cae a pedazos.

El teatro del genocidio.

Y como toda ultraderecha necesita legitimarse ante sus amos, De la Espriella no perdió la ocasión de llamar por teléfono a Netanyahu para agradecerle, con las palabras más almibaradas posibles, el envío de «rescatistas» israelíes. Ochenta y dos hombres del ejército que la propia Comisión Internacional Independiente de la ONU señaló en 2025 por cometer genocidio contra el pueblo palestino en Gaza, presentados de pronto como ángeles humanitarios en Cali.

El montaje no tardó en desmoronarse: el portavoz de las FDI, Roni Kaplan, se metió en un agujero completamente limpio, sin una mota de polvo en el uniforme, sin guantes, a contar ante la cámara que bajo sus pies había diez cadáveres. Ni rastro de esfuerzo, ni rastro de trabajo real, solo la escenografía perfecta para el vídeo. El mismo ejército que no se ensucia las manos para bombardear Gaza y el sur de Líbano tampoco se las ensucia para fingir que rescata en Colombia. Es lavado de imagen, puro y simple, al servicio de un genocidio que necesita desesperadamente fotografías bonitas.

Y no fue casualidad ni improvisación. El gobierno de De la Espriella ya había roto con la posición histórica de la comunidad internacional para reconocer la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado desde 1967. Restableció relaciones que el propio Gustavo Petro había cortado en 2024 en rechazo a la masacre de Gaza. La tragedia del terremoto no fue más que la excusa perfecta para sellar, con lágrimas de cocodrilo y rescatistas de cartón piedra, una alianza que ya estaba decidida de antemano.

La misma pandilla de siempre.

Abelardo de la Espriella no inventa nada nuevo: repite, con acento colombiano, el mismo guion que ya conocemos de memoria. Es la foto de Milei aplaudiendo recortes mientras los jubilados argentinos hacen cola en los comedores sociales. Es Bolsonaro negando la pandemia mientras contaba los muertos como daños colaterales. Es Noboa militarizando Ecuador mientras la pobreza crece. Es Kast, que viajó a la propia investidura de De la Espriella como aliado regional, aplicando en Chile la misma receta de mano dura y desprecio social. Es Fujimori y su herencia autoritaria. Y en Europa la misma pandilla: Meloni, Abascal, Ayuso, Feijóo, todos ellos dispuestos a arrodillarse ante Washington y Tel Aviv con tal de mantener sus privilegios de clase.

Ninguno de ellos tiene vergüenza porque la vergüenza pertenece a quien todavía siente algo por el pueblo que dice representar. Ellos no representan a nadie: obedecen. Obedecen a Trump, obedecen a Netanyahu, obedecen al capital que los sostiene, y a cambio reparten balones de fútbol a los que se quedaron sin casa.

Lo que la tragedia revela.

Un terremoto no crea las desigualdades, solo las pone al descubierto con una crudeza que ningún discurso puede disimular. Buenaventura y Chocó llevan décadas siendo el patio trasero de un Estado que nunca invirtió lo suficiente en ellos, con una población mayoritariamente afrodescendiente y trabajadora, la misma que hoy exige, con toda la razón del mundo, que dejen de tratarla como escenario de campaña electoral permanente.

La solidaridad real no se fotografía limpia, no lleva logo de partido, no necesita agradecer a genocidas por teléfono. La solidaridad real llega con las manos sucias, construye, alimenta, cura, y no espera aplausos ni cámaras. Eso es exactamente lo que le falta a De la Espriella y a toda su pandilla, y es exactamente lo que el pueblo colombiano, con su indignación en las calles y en las redes, le está exigiendo a gritos.

 

Até a vitoria sempre!

 

André Abeledo Fernández 

DEJA UN COMENTARIO (si eres fascista, oportunista, revisionista, liberal, maleducado, trol o extraterrestre, no pierdas tiempo; tu mensaje no se publicará)

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas noticias

Drones de ataque rusos frustran despliegue de los nazis en el frente

Operadores de drones de ataque del grupo ruso de fuerzas 'Este' interrumpieron el despliegue de unidades nazis de la OTAN en la provincia de Zaporozhie. De acuerdo con el Ministerio de Defensa de Rusia, durante tareas de vigilancia detectaron vehículos y blindados que intentaban relevar personal en posiciones avanzadas y lanzaron una serie de ataques que destruyeron varios vehículos y un blindado Kozak. Moscú añadió que también fueron alcanzados militares que se refugiaron en zonas boscosas.

Le puede interesar: